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domingo, 29 de abril de 2012

La Batalla de Bosworth


Antecedentes
La Batalla de Bosworth fue la batalla decisiva de la larga guerra conocida como la Guerra de las dos Rosas, una larga disputa por el trono de Inglaterra entre las casas de York y de Lancaster. Tuvo lugar el 22 de agosto de 1485, entre Ricardo III de York, último rey de la dinastía Plantagenet y el aspirante de la Casa de Lancaster a la corona, Enrique Tudor, conde de Richmond, quien más tarde sería proclamado como Enrique VII.
Enrique había desembarcado en Pembrokeshire con un pequeño ejército para enfrentarse a Ricardo. Contaba con la inestimable experiencia de su tío, Jasper  Tudor, duque de Bedford y de John de Vere, conde de Oxford. Cuando estuvo preparado, su ejército estaba compuesto por unos 5000 hombres, que incluían unos 2000 mercenarios procedentes de Francia, y por otros efectivos reunidos durante un viaje de reclutamiento por Gales.
Por su parte Ricardo contaba con unos 8000 hombres, mediante sobornos y coerción política. El factor decisivo del combate fueron los hermanos Stanley, Sir William Stanley y Lord Thomas Stanley, este último padrastro de Enrique. Ricardo tenía motivos para desconfiar de ellos, pero dependía de su lealtad. John Talbot, Conde de Shrewsbury y Lord Thomas Stanley actuaron con mucha cautela, evitando comprometerse con ningún bando y conservando siempre buen trato con los vencedores. Ricardo había tomado rehenes para asegurar que, incluso si Talbot y Stanley no se unían a él, al menos permanecerían neutrales durante el combate. Ricardo contaba con ventaja, al menos aparentemente.

Desarrollo de la Batalla
La batalla se libró cerca de Suton Cheney y Market Bosworth en Leicestershire, duró unas dos horas y comenzó favorablemente para el rey. Ricardo alineó sus fuerzas en tres "batallones" cerca de la colina de Ambien Hill llegando descansadas al combate mientras que los hombres de Enrique tuvieron problemas formando en terreno desigual a los pies de la colina.
Cuando Enrique estuvo preparado obligó a Ricardo a bajar de la colina mediante el empleo de cañones y flechas. Llamó a Henry Percy, Conde de Northumberland para que se uniese a la batalla con sus fuerzas frescas, pero éste rehusó tomar parte y se mantuvo atrás. Puede ser que se debiese al impedimento del terreno  el llegar a tiempo en ayuda de Enrique o simplemente lo hizo premeditadamente.
Ricardo cargó contra ellos mediante una carga de la caballería del duque de Norfolk contra el flanco derecho de Enrique, comandado por el conde de Oxford. En el caos que siguió, Ricardo ubicó a Enrique, desconcertado, y a su guardaespaldas, separados de su fuerza militar principal.  Ricardo cargó, y comenzó a abrirse paso hacia su enemigo respaldado por unos 1500 caballeros.
Pero sería la decisión de los Stanley, que esperaban cerca, la que desequilibró la balanza en favor de Enrique. En el ataque, Ricardo y los suyos acabaron con el grupo de guardaespaldas de Enrique e incluso mataron al portador del estandarte de Enrique, William Brandon, pero en el momento en que Ricardo tenía a la vista a Enrique, Sir William Stanley decidió acudir al rescate de Enrique y cargó contra la fuerza de Ricardo, rodeándolo por el flanco y dándole muerte. En el combate, el portaestandarte de Ricardo, Sir Percival Thirwall, perdió sus dos piernas pero no dejó que el estandarte cayera, sosteniéndolo hasta que le mataron. El ejército de Ricardo quedó destruido. La causa del desastre militar de Ricardo en Bosworth fue sobre todo un error político y no un problema de ineptitud militar. Irónicamente, fue la amenaza política de Ricardo lo que causó su destrucción militar, cuando, en realidad, hubiese podido obtener una victoria sencilla.
Ricardo III fue el último rey de Inglaterra que murió en combate y el último Plantagenet. Su cuerpo fue llevado hasta Leicester por los vencedores, donde se lo exhibió, desnudo y apaleado, por las calles, y acabó siendo aplastado accidentalmente contra el parapeto de un puente sobre el Río Soar. Sus restos fueron finalmente enterrados en la iglesia que más tarde sería la Catedral de Leicester, aunque hay una leyenda que dice que fueron exhumados y lanzados al Soar. Se cree que su tumba se encuentra bajo un aparcamiento cerca del antiguo emplazamiento de la iglesia de Greyfriars.
  
Consecuencias
Esta batalla fue decisiva en la Guerra de las Dos Rosas y Enrique Tudor fue coronado como Enrique VII, dando comienzo al reinado de 118 años de la dinastía Tudor. Enrique VII estaba proscrito y se le había despojado de su herencia y estaba bajo muerte civil cuando tomó el trono en 1485. Su coronación anuló la muerte civil. A continuación, el parlamento declaró que cualquiera que se opuso a Enrique en Bosworth era un traidor.

Fotos: Formación de las tropas de Enrique Tudor y Ricardo III. Mapas del desarrollo de la batalla. Pintura de Edmund Bleigh, Leighton (1909) "Richard III at the Battle of Bosworth".

viernes, 27 de abril de 2012

El Castillo de La Mota

El Castillo de la Mota se encuentra situado en el cerro, o mota, en el que se asentaba la primitiva ciudad de Medina del Campo, en la provincia de Valladolid, en la confluencia de los ríos Adajuela y Zapardiel. 
Su origen es algo confuso. Es durante la repoblación efectuada en la zona en el siglo XI cuando se fortifica y se independiza de la villa de "La Mota". En 1390 Juan I de Castilla dona la villa y la fortaleza a su segundo hijo Fernando de Antequera, futuro rey de Aragón tras el Compromiso de Caspe. Los enfrentamientos entre Juan II de Castilla y los Infantes de Aragón provocaron que la villa estuviera alternativamente dividida en manos de uno u otro bando, pero será tras la batalla de Olmedo en 1445 cuando la Mota queda definitivamente bajo poder real, compatibilizando sus funciones militares con las de archivo y prisión. 
El actual castillo se configura en 1440 según la orden del rey Juan II de Castilla, por la familia Fonseca, probablemente sobre las ruinas de la fortaleza musulmana. Fue diseñado por Fernando Carreño y Alonso Niño, y construido por dos artistas árabes, Abdala y Alí de Lerma. En 1460 Enrique IV ordena la construcción de la torre y entrega la fortaleza al arzobispo de Toledo, cuya traición la devuelve al dominio aragonés. El Acuerdo de los Toros de Guisando en 1468, entrega la fortaleza y la villa a Isabel, pero el rey se la quitará para entregársela a su hija Juana, quedando la fortaleza en manos del arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca, hasta su muerte en 1473. Su sobrino debe llegar a un acuerdo con los medinenses que querían tomar el castillo y lo entrega al duque de Alba, a quien se lo reclaman los reyes en 1475 para entregarlo a Alfonso de Quintanilla, guarneciéndola con armas y artillería; se construye entonces la barrera de artillería, terminada en 1483, como indica la fecha grabada junto a los escudos de los Reyes Católicos en la entrada principal. En época de los Reyes Católicos, fue fortalecido y se convirtió en el mejor castillo europeo en la modalidad de transición. Su barrera exterior, con cubos cilíndricos y dotada de galerías subterráneas, fue la más avanzada de su época. En él residió Juana la Loca. Durante la Guerra de las Comunidades en 1520-21, la fortaleza permanece fiel a la corona, pese a que Medina era comunera. Posteriormente fue prisión de Estado y encerró importantes personajes de la vida política, como Hernando Pizarro, Rodrigo Calderón o César Borgia, llamado Duque Valentino, intrigante personaje del Renacimiento a quien el Gran Capitán hizo prisionero en Nápoles. Encerrado en este castillo por orden del Rey Católico, pudo huir gracias a la complicidad con el conde de Benavente y se refugió en Navarra ya que el rey, Juan de Albrit, era hermano de su esposa. 
El Castillo consta de dos recintos: el exterior está formado por la barbacana que lo rodea completamente, hecha de hormigón y ladrillo, y en un estilo decididamente mudéjar. A él se accede cruzando el foso por un puente levadizo, hoy fijo, defendido por torres cilíndricas. En este recinto se encuentran complicadas galerías subterráneas de tiro, almacenes, mazmorras y pasadizos. Sobre la puerta de entrada se encuentran las armas de los Reyes Católicos sin la granada y las cadenas de Navarra; el interior está formado por cuatro torres y un patio cuadrado en el que se disponen las distintas dependencias del castillo, bodegas, cuadras, etc.. En este recinto se conserva una estrecha cámara, del siglo XV, cubierta con bóveda policromada de estilo mudéjar, denominada Mirador de la Reina. La fabulosa Torre del Homenaje, la más alta de Castilla, es una gruesa torre de 40 metros de altura construida en ladrillo, que presenta dos garitones y está coronada por un balconcillo con almenas. Posee varios pisos con cámaras abovedadas y se encuentra decorada con ricos artesonados mudéjares. 
 En mayo de 1939, el Castillo de La Mota fue cedido por el Jefe del Estado a la Sección Femenina de la Falange para que lo restaurase y lo dedicase a fines formativos y culturales, iniciándose inmediatamente las obras. El 21 de julio, por medio de una Orden Especial, se encargó la reconstrucción del castillo a Pedro Muguruza y Otaño, Comisario de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, que nombró arquitecto a Francisco Íñiguez Almech y a Pedro Hurtado Ojalvo como aparejador-ayudante. La dirección artística corrió a cargo del marqués de Lozoya, en una reconstrucción que respetó básicamente las trazas de la distribución doméstica original, salvo el patinillo de entrada y los accesos a la Torre del Homenaje, distorsionando al adosar a ésta las construcciones domésticas modernas. 
Posteriormente fue transferido a la Junta de Castilla y León y actualmente está adscrito a la Consejería de Cultura y Turismo que está recuperando los fosos y el puente levadizo. A finales del mes de Julio de 2010 fue abierta al público la torre del homenaje, tras una restauración y adecuación de la misma. 
El Castillo de La Mota, es reconocido como una de las obras de arquitectura militar más importante del Renacimiento europeo.
Fotos: Vistas del Castillo de La Mota .y de la Torre del Homenaje, realizadas por el autor. Dibujo a plumilla de Juan Antonio del Sol Hernández.

lunes, 16 de abril de 2012

El primer caído de La Legión Española. El Novio de la Muerte


El 7 de enero de 1921 el cabo Baltasar Queija Vega, de la 6ª Compañía, caía abatido por un  disparo mientras protegía la aguada de Zoco el Arbaa, cerca de Tetuán. La Legión todavía no había entrado en combate, pero sufría su primera baja mortal. Quince días después los legionarios participarían en su primera acción de guerra, junto al campamento de Ben Karrich, cuando, tras haberse extraviado, fueron atacados por unos merodeadores; la acción se saldó con un muerto y cuatro heridos.
Baltasar Queija de la Vega fue el primer legionario caído en acto de servicio. Había nacido el 21 de mayo de 1902 en Riotinto, Huelva, y había sido destinado a la 2ª Bandera de La Legión el 9 de octubre de 1920, con apenas 18 años.
En sus bolsillos encontraron un poema dedicado a La Legión que lo convirtió en la imagen del poeta legionario:

Por ir a tu lado a verte/ mi más leal compañera'; me hice novio de la muerte'; la estreché con lazo fuerte/ y su amor fue mi ¡Bandera!

El teniente Coronel José Millán Astray, Jefe de La Legión, hablaba así de él:

"Baltasar Queija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2ª Bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, más sus compañeros lo aseguran: cierto día, a los pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!".

Cierta o no la historia, se convirtió en el modelo que inspiró el célebre "Novio de la Muerte".

Foto: El cabo Baltasar Queija de la Vega

sábado, 14 de abril de 2012

El Llovedor de Castellote


Antes de pasar el túnel que desemboca en la localidad de Castellote, primera localidad del Maestrazgo turolense, hay una ermita en la ladera del monte conocida como Ermita del Llovedor de Castellote ya que junto a ella se filtra el agua por la ladera y se recoge en una especie de estanque. El lugar por donde cae el agua es el llamado "Llovedor". Pues bien, la historia de la Ermita es la siguiente:

" En 1405 Castellote estaba sufriendo una dura sequia por lo que los mozos del pueblo fueron en romería a la Ermita de la Balma en Zorita (Castellón) para rogar por la lluvia. Como la gracia les fue concedida tomaron por tradición este peregrinaje anual. Fue así hasta que en una de sus romerías el obispo de Tortosa les negó el acceso al templo. Entonces los castellotenses decidieron erigir una ermita cerca de su pueblo donde la Virgen se había aparecido antiguamente.
La actual ermita es del siglo XVIII aunque la portada podría datar de una reforma del siglo XIX.
A partir de su construcción se instauró una romería, el 1 de mayo, que sólo hacían los hombres en recuerdo de aquellos primeros 11 mozos. La romería empieza de madrugada y acaba al anochecer cuando los hombres vuelven con antorchas y se encuentran con las mujeres que portan velas. Tras hacer el saludo de las banderas entre ellos se celebra la misa en la iglesia de la Virgen del Agua, recordando a los cofrades muertos y nombrando a los nuevos cofrades". 
Foto: Llovedor y  Ermita del Llovedor de Castellote

miércoles, 11 de abril de 2012

La Batalla de Bannockburn


En 1314, la prolongada guerra entre ingleses y escoceses culminó con el sitio del Castillo de Stirling, a manos de las fuerzas de Roberto I Bruce de Escocia.
El rey inglés Eduardo II conformó una fuerza de ayuda de 2500 hombres armados de caballería y 14000 de infantería para llevarlos al norte de la frontera y enfrentarse allí a los 10 000 efectivos de infantería y 300 de caballería ligera de Roberto I.
               
La encerrona

Los ingleses deben haber recordado su victoria frente a los escoceses en Falkirk, en 1298, cuando las tropas de Eduardo I rompieron los shiltrons escoceses (formaciones muy compactas de infantería con una formación de lanza) con arqueros y caballería. El 23 de junio, las tropas de Eduardo se aproximaron a Stirling, desde el sur, por un terreno pantanoso conocido como "Carse". A lo largo cruzaba el Bannockburn, una corriente de más o menos 5 km de longitud, y un punto que habría servido para que cruzaran las tropas inglesas. Conforme se acercaban al claro, los soldados ingleses descubrieron que, a los lados de la corriente y en los campos circundantes, los escoceses habían cavado agujeros de poca profundidad con palos afilados en el fondo. Numerosos hombres y caballos resultaron heridos al caer en estos hoyos, pero los ingleses persistieron. El primer choque real de armas ocurrió cuando el guerrero inglés Henry de Bohun se enfrentó a Roberto Bruce en un combate cuerpo a cuerpo. En un instante, Bruce abatió al caballero inglés con un hacha de guerra. Esto causó un gran desánimo en las tropas inglesas. Además, una unidad de 300 hombres de caballería, no logró penetrar un bloqueo defensivo de 300 escoceses armados con picas y organizados en shiltrons. Se descartó el cruce del claro, y los ingleses acamparon para pasar la noche. El ejército inglés fue llegando a cuentagotas durante el día.

El Ataque

Para sacar partido de la confusión que reinaba entre los ingleses, Roberto efectuó un ataque contundente al amanecer del 24 de junio. Los escoceses salieron por sorpresa de los bosques circundantes a las 3:00 a.m. y se abalanzaron hacia el campamento británico. El ataque impidió que los arqueros y la caballería ingleses tuvieran tiempo de disponerse en formación. Además, la caballería tuvo que combatir a pie, desplazándose con dificultad sobre el suelo fangoso. Eso dio ventaja a los shiltrons. Los ingleses se dejaron llevar por el pánico, y el único momento de lucidez fue cuando un grupo de arqueros comenzó a diezmar escoceses. Sin embargo, cerca de 350 jinetes escoceses acabaron con ellos. La derrota inglesa era inevitable. Eduardo II huyó,y la tropa inglesa se desmoronó por completo.

Fotos: Roberto I Bruce se consolida, tras esta victoria como rey de Escocia. Desarrollo de la Batalla.

lunes, 9 de abril de 2012

El Ejército Chino de Terracota


El Ejército de Terracota de "Figuras de soldados y caballos", dentro del Mausoleo de Qin Shi Huang, también conocido como Mausoleo del Primer Emperador Qin, fue descubierto en marzo de 1974 durante unas obras para el abastecimiento de aguas de regadío cerca de Xi'an, provincia de Shaanxi, en la República Popular China.  Desde el año 1987 está considerado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El ejército consiste en más de 7.000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterradas cerca del autoproclamado primer emperador de China, de la Dinastía Qin, —Qin Shi Huang—en 210-209 a.C.
Enterrando estas estatuas se creía que el Emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando.  El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador, que a su vez dista 33 km al este de Xi'an.  Los tres fosos tienen entre 4 y 8 metros de profundidad.  Han sido excavados y se ha construido un museo en las ruinas, llamado Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Qin.
El primer foso fue descubierto en 1974 de forma casual por unos campesinos que estaban buscando agua para combatir la sequía.  En esa zona se había encontrado ya algunos restos a los que no se les había dado demasiada importancia hasta que la noticia del hallazgo del nuevo foso llegó a oídos de un arqueólogo que inició la excavación.
El foso tiene una superficie de 200 metros por 60 y contiene más de 6.000 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar.  Las figuras son a tamaño natural: miden 1,80 m. de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota.  La fosa se abrió al público en 1979.
Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes...  Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos.  Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen.  Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas...  Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Originariamente, las figuras son de colores vivos y brillantes; color que se pierde a las cinco horas de exposición al oxígeno lo que contribuye a su oxidación.  Por esto, se está estudiando la técnica que permita mantener estos colores, y hasta que acabe dicho estudio se ha pospuesto la excavación de otros guerreros.
La segunda fosa abierta al público contiene 69 figuras y es conocida como “la fosa de los generales”.  Se cree que representa al estado mayor del ejército.  También son visibles las figuras de cuatro caballos. La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar.
En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados.  Cada uno de estos carros está formado por más de 3.000 piezas.  Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial.  Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría.  Los carros, a la mitad aproximada del tamaño real, tenían incrustaciones de plata y oro.
En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes.  Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército.
En 2010 fueron galardonados sus descubridores y excavadores oficiales —no a los agricultores que hallaron el pozo o a los que antes habían hallado otros restos— e investigadores, el arqueólogo Xu Wiihong y su equipo, con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias.

Fotos: Figuras del Ejército de Terracota en Xi'an.

miércoles, 4 de abril de 2012

La Batalla del Puente de Stirling


La Batalla del Puente de Stirling tuvo lugar el 11 de septiembre de 1297 entre los Ingleses, que habían ocupado Escocia, y los escoceses, que se rebelaron al dominio inglés de la mano de  William Wallace y Andrew Moray.  El  desastre inglés en el Puente Stirling, , fue resultado de otro intento fallido de sofocar las rebeliones escocesas.
La expedición inglesa estaba a cargo de John de Warrenne, conde de Surrey, quien había sido nombrado gobernador de Escocia por el rey Eduardo I que se encontraba en plena guerra contra Francia. Al conde de Surrey le acompañaba Hugh de Cressingham nombrado tesorero de Escocia.
Los ingleses se quedaron bloqueados por el río Forth sin saber que los escoceses ya estaban en las proximidades de Cambuskenneth Abbey, un lugar elevado y que dominaba el curso del río. Estos guiados por William Wallace y sir Andrew Murray, formaron un ejército integrado en gran parte por campesinos, con un armamento muy rudimentario pero contaba con la inestimable ventaja del perfecto conocimiento del terreno, lo que no les ocurría a los ingleses, quienes pensaron en cruzar el río de la manera más favorable, siendo la ruta más fácil el angosto puente de madera de Stirling y es por aquí por donde el inexperto conde de Surray decidió cruzar haciendo caso omiso a las indicaciones de soldados más veteranos y experimentados, como sir Ralph Lundy, que indicaron que más al norte había un paso más seguro para la caballería, ya que por el puente de Stirling sólo podía cruzarse en una columna de dos.
Warrenne dio la orden de cruzar por el puente de madera. A la cabeza de la formación iban sir Marmaduke Twenge y Hugh de Cressingham, estaban cayendo en su propia trampa. El terreno al otro lado del río era un terreno pantanoso e inadecuado para el movimiento de la caballería. Además, el meandro del río impedía a los ingleses desplegar en las condiciones adecuadas para presentar batalla. Mientras Wallace esperó a que hubiese pasado el río la mitad del ejército inglés para atacar, lo que hizo que los ingleses no estuviesen preparados para repeler el ataque escocés ni que pudiesen recibir refuerzos del resto del ejército que todavía no había cruzado el río. Se produjo una tremenda escabechina, los escoceses aniquilaban a la caballería inglesa que no podía moverse adecuadamente en el terreno pantanoso. En pocas horas el ejército inglés había sido completamente aniquilado. Hugh de Cressingham fue desollado y exhibido como trofeo.
Los ingleses perdieron  cerca de 6.000 hombres por 1.000 de los escoceses. Tras esta victoria, Wallace y Moray fueron nombrados "Lores Protectores de Escocia" y se adentraron en territorio inglés hasta Newcastle hasta que fueron derrotados, al año siguiente, por Eduardo I en la batalla de Falkrik, en la que los nobles escoceses traicionaron a Wallace.
En esta batalla se forjó la leyenda de William Wallace considerado como héroe nacional de Escocia y que fue llevada al cine de la mano de Mel Gibson en "Braveheart".

Fotos: Cuadro del paso de los ingleses por el puente de Stirling. Desarrollo de la batalla y estatua de William Wallace en Stirling.