¡¡¡Bienvenido a mi Blog de Historia, espero que disfrutes en él!!! Puedes acceder al resto de mis blogs que seguro que serán de tu interés. ¡¡¡Muchas gracias por tu visita y espero seguir contando contigo!!!

sábado, 12 de enero de 2013

La Casa-Palacio de los Condes de Bureta

Fachada de la Casa-Palacio

Hoy he visitado un lugar del que he quedado gratamente impresionado, se trata de la Casa  Palacio de los Condes de Bureta, una casa palaciega de los siglos XVIII-XIX que dispone de un importantísimo legado histórico y cultural y que es prácticamente desconocida incluso por los propios aragoneses.
El actual edificio de la Casa-Palacio de los Condes de Bureta se levantó en el siglo XVIII, sobre el torreón principal del antiguo castillo construido por los moriscos que ocuparon la Marca Superior de Al Ándalus entre los siglos IX y X, de cuya muralla exterior aún quedan restos.
Escudo de los Condes de Bureta sobre un repostero
Según dice Zurita en sus Anales de Aragón, los pueblos de los alrededores de Borja, y por tanto el castillo de Bureta fue conquistado a los moriscos hacía 1116. En 1137 en la guerra contra los navarros se encomendó la defensa del castillo de Bureta a un Caballero llamado Roger y en 1149 don Ramón Berenguer rescató a Bureta y otros castillos que se hallaban en poder de los navarros. Se ha podido constatar que el palacio se edificó sobre lo que constituía la aljama morisca de este lugar.
Montemayor de Cuenca dice, que en el testamento del Rey Don Jaime, se deja el castillo de Bureta a don Pedro de Ayerbe, hijo suyo y de doña Teresa Gil de Vidaurre. Este castillo formó parte igualmente del Condado de Luna. Existe un compromiso entre el infante don Martín, hijo del rey Pedro, Conde de Luna y Señor de Bureta, y don Lope, Arzobispo de Zaragoza y Señor de Borja sobre derechos de aguas entre Bureta y Borja hecho en 1377. En el salón llamado “de los Caballeros”, según dicen las crónicas, se celebraron  las Cortes Generales del Reino en 1363 para ajustar paces entre los reinos de Castilla y Aragón.
Salón de "Los Caballeros"
Los “Francia” fueron señores de la Baronía de Bureta durante más de 400 años, siendo el primero de este nombre Don Pedro de Francia entre 1275 y 1285. El Señorío de los Francia recayó por vínculo en la familia “Marín de Resende”. Fue a Don Antonio María de Resende y Francia a quien Carlos II concedió el título de Conde de Bureta el 24 de marzo de 1678.
El castillo estaba rodeado de dos murallones, uno más alto que otro que servía de calzada y seguridad. La obra antigua desapareció con las reformas que hizo el Conde don Antonio Marín de Resende entre 1670 y 1680, quien construyó las galerías y gran parte del edificio nuevo, y también la Iglesia contigua.
Consolación Azlor y Villavicencio.
Condesa de  Bureta y heroína de los Sitios.
Litografía de Francisco Brambila
El abandono y saqueo que sufrió el palacio en 1706 durante la guerra de sucesión, y los largos años que duró el pleito con la casa de Parcent, hicieron que el edificio amenazase ruina, y a pesar de una restauración que se hizo en 1799, gran parte de él hubo que derribarlo en 1835, así como la escalera principal, haciéndose otras reparaciones en 1846, hasta que en 1856 el Conde don Manuel, comenzó la obra actual. El último torreón desapareció en 1860, que es cuando se realizaron las obras del actual palacio según proyecto del arquitecto don Miguel Jelinér y Germá.
Entrada al Museo
Hoy la Casa palacio nos transporta a los siglos XVIII-XIX, época en la que Doña María Consolación Domitila Azlor y Villavicencio, Condesa de Bureta, y Heroína de los Sitios de Zaragoza, vivió juntamente con sus hijos. En la planta primera se encuentran el rico archivo de la casa que guarda y conserva documentación entre los siglos XII-XIX, y que se halla en proceso de catalogación. La biblioteca, una noble habitación, sala de música y salón del billar. Y en la planta noble o segunda, además de las habitaciones entre las que destaca la de la Condesa, se encuentran el comedor, sala de té, y el Salón Blanco, antiguamente denominado de los Caballeros, decorado conforme a época y en el que cuelgan interesantes retratos y obras de arte, que conforman junto los que posee la casa una excelente pinacoteca. En esta planta también se halla la capilla oratorio con Bula papal concedida a las Doce Casas de Aragón por Inocencio VII. En la última planta de la casa palacio existe una bella galería abierta desde donde pueden contemplarse bellos paisajes desde el Moncayo hasta el Ebro y al fondo el Pirineo.
Plato de cerámica  de la Casa-Palacio
 de los Condes de Bu
El Condado de Bureta lo ostenta actualmente Don Mariano de los Dolores Francia López-Fernández de Heredia e Izquierdo quien regenta la Casa Rural, el Bar, el Restaurante y la Casa-Palacio y quien tan amablemente nos atendió y me permitió el acceso a la sala dónde se encuentra el Archivo familiar que posee una documentación de incalculable valor histórico y que está en proceso de catalogación gracias al altruismo de sus colaboradores, ya que no recibe ningún tipo de subvención ni ayuda de las instituciones, algo que no es de extrañar.
De verdad es un lugar que recomiendo y que merece la pena de visitar. Después de la visita aprovechar para comer en su restaurante donde se puede degustar de una exquisita cocina, e incluso, quienes que se acerquen de más lejos, pueden descansar en su Hospedería-Casa Rural.

martes, 8 de enero de 2013

El Santuario de Misericordia de Borja y el Ecce Homo

Entrada al Santuario de Misericordia
  Hace menos de un año que el pueblo zaragozano de Borja saltó a la fama por la ya “famosa” restauración de una pequeña pintura mural del Ecce Homo llevada a cabo por la octogenaria vecina Cecilia Gimenez. Pues como hasta ahora no había visto al Ecce Homo me acerqué hasta el Santuario de Misericordia para verlo.
Imagen de la Virgen en la Iglesia
El Santuario de Misericordia está situado a 672,5 m. sobre el nivel del mar, en el monte denominado La Muela Alta de Borja; con una altitud media de 784,10 m. es una de las últimas estribaciones del Moncayo. Se encuentra a de 67 km. de Zaragoza y 5 de la localidad de Borja, de la cual forma parte. Es una colonia de casas y chales de veraneo que surgió gracias a la fama de las aguas de sus fuentes, y zonas de pinares que hacen muy agradable la estancia en el Santuario.Existe una zona, cerca del bar de la plaza, habilitada con parrillas para hacer fuego durante todo el año, y un merendero.
En la actualidad se ha convertido casi en un lugar de peregrinación y cada día llegan un gran número de visitantes para llevarse la tan deseada foto del Ecce Homo.
Historia
Los dos famosos" Ecce Homo"
A principios del siglo XV existía en este monte una ermita dedicada a Santa Eulalia que era muy visitada por los vecinos de Borja y pueblos de la Comarca, y cuando en 1451 se abrieron los cimientos del claustro de la Colegiata de Santa María de Borja, apareció escondida una imagen de la Virgen con la inscripción MATER MISERICORDIA, que al parecer siglos antes la habían enterrado por la proximidad de la invasión árabe.
En un principio, colocaron la imagen en la Colegiata de Santa María, pero más tarde los borjanos decidieron que tuviera su propia iglesia y esta sería la Ermita de Santa Eulalia ampliándola, llamándose desde entonces Santuario de Misericordia. Hasta 1578 sólo existía la ermita con una casa para el sacerdote encargado, pero ese mismo año se empezó a construir el Caserón: la portada, el patio y las habitaciones del cabildo viejo y la Virgen. La fuente redonda que esta frente a la puerta también es de esa época.
Rincón del Caserón
Plano del santuario y alrrededores
El conjunto monumental del Santuario consta de:
     La iglesia tardo-gótica, con un retablo barroco labrado por el escultor Bernabé Mendoza y dorado por el religioso franciscano Fray Manuel Castellón en el año 1754. En el camarín, la imagen de la Virgen con el niño sentado en su rodilla izquierda; es una talla de madera de 1,30 m. de altura que se cree de los tiempos de los visigodos. En su mano derecha sostiene una rosa y en la mano izquierda del niño, la esfera terrestre; en 1703 y 1948 tuvo que ser restaurada por su deterioro. A los lados de la virgen San Joaquín y Santa Ana y encima del camarín San José. Tiene varias capillas y a los pies de la nave el coro.
     El Caserón es un edificio de los siglos XVI - XVIII. En 1602 se construyó el salón que va desde la plaza hasta el monte con los cuartos que tiene a los lados. En 1681 se hizo la escalera principal dejando debajo del medio punto la antigua. De 1713 a 1731 se construyeron el salón bajo, el salón principal y las cuadras. En 1788 se hizo la habitación del cabildo nuevo y en 1795 el salón alto o piso tercero. En la actualidad consta de 36 habitaciones.
Cocina del Caserón
     En lo alto de la Muela, a 848, 10 m. sobre el nivel del mar, se encuentra la Ermita del Calvario (nº 3 del plano). Es una ermita circular construida en piedra en 1565; el crucifijo se trasladó desde Santa María en 1568 y en ese mismo año se construyeron las capillas laterales.
La historia actual es de todos conocida…

El Monasterio de Veruela

Vista frontal del Monasterio de Veruela

El Monasterio de Santa María de Veruela, entre las localidades de Veruela y Vera del Moncayo, en un pequeño valle formado por el río Huecha, protegido por el Moncayo y prácticamente en el límite con Castilla
El documento más antiguo referido a la fundación del monasterio es la donación del lugar de Veruela que data de 1145 y se refiere a la erección de un cenobio cisterciense. En Aragón se levantaron grandes fundaciones cistercienses, la primera de las cuales fue Veruela, a continuación Rueda (1153), Piedra (1194) y Santa Fe en Cuarte (1223), además se erigieron los monasterios femeninos de Trasobares (h. 1168), cercano a Veruela, y Cambrón, trasladado de Santa María de Iguacel en el Pirineo (fundado en 1203). Estas fundaciones religiosas aportaron nuevos valores religiosos, espirituales,  culturales, económicos y políticos.
Vista del Claustro
La orden del Cister fue fundada en Francia en 1098 por Roberto de Molesmes que se retiró a Cíteaux, cerca de Dijon, deseoso de restablecer la austeridad original de la orden benedictina. Se les llamaba «monjes roturadores» por su influencia económica y agrícola ya que organizaban sus abadías como elementos para la activación de la repoblación de zonas despobladas o poco pobladas mediante la roturación de las tierras incultas, o en territorios defensivo-fronterizos, como ocurre en Veruela. Para la mejor gestión del agua, los monjes  configuraron una amplia red de acequias, presas y molinos en torno a la cuenca del Huecha.
Hacia 1171 con la construcción del cenobio bastante avanzada se produjo el traslado de la comunidad de monjes, aunque las obras de la iglesia duraron 250 años.
Plano del Monasterio con leyenda
A partir de 1472 y hasta 1617, los abades verolenses fueron nombrados por el rey, o comanditarios, ajenos incluso a la orden cisterciense. Los grandes abades de este periodo fueron Hernando de Aragón (1535-1539), nieto de Fernando el Católico, que dejó el cargo para ocupar la sede episcopal de Zaragoza y el cargo de Virrey de Aragón; renovó la fábrica incluidos sus retablos y el tesoro no solo de muchas partes del primitivo monasterio -refectorio, biblioteca, claustro alto, murallas, torre del homenaje y de la iglesia, portería...- sino de las iglesias de muchos de los dominios verolenses; y su gran amigo y sucesor, Lope Marco (1539-1560).
Bajo la dependencia de la Congregación Cisterciense de la Corona de Aragón, creada en 1617, los abades pasaron a ser cuatrienales hasta la supresión monástica con la Desamortización de Mendizábal de 1835. Coincide este cambio político con el comienzo de una de las ampliaciones mayores del monasterio, así durante los siglos siglos XVII- XVIII se realizó la construcción del monasterio nuevo con un sistema de celdas individuales —unas 65— para los monjes. La Desamortización llevó al monasterio a una irremediable decadencia.
Cruz negra de Veruela
En 1844 el Monasterio es sacado a subasta pública pero la Comisión central de Monumentos Artísticos de Madrid reclamó su conservación e impidió su subasta salvándolo de la destrucción. Desde entonces fue meta de numerosos viajeros románticos entre los que destacaron el poeta Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, el pintor Valeriano quienes disfrutaron de una larga estancia en Veruela junto a sus familias.
En abril de 1877 paso a ser tutelado por la Compañía de Jesús que instaló un noviciado que permaneció hasta hasta 1973, con la interrupción durante el Gobierno de la República y la Guerra Civil (1932-1939) en que fueron expulsados y el monasterio volvió a estar abandonado. En 1919 fue declarado Monumento Nacional, decreto que fue  ampliado en 1928. En 1976 la Dirección General de Bellas Artes del Estado español lo cedió en usufructo a la Diputación de Zaragoza para su rehabilitación y conservación. Pasó a propiedad de la Diputación Provincial de Zaragoza en 1998, institución que continúa con las obras de restauración y  potenciando actividades culturales mediante exposiciones temporales, publicaciones y con la celebración estival del Curso Internacional de Composición Musical y del Festival Internacional de Música «Veruela Música Viva» desde 1994.

Bibliografía
Panfleto cultural del Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Veruela de la Diputación Provincial de Zaragoza.
http://monasteriodeveruela.blogspot.com.es/ 

LA DINASTÍA ROMÁNOV (IV)

ÁRBOL GENEALÓGICO DE LA DINASTÍA ROMANOV


CATALINA I
Retrato de Catalina I
La historia de la zarina Catalina I es muy peculiar y ha dado lugar a múltiples interpretaciones hasta el punto de que todavía hoy no hay una postura clara de los historiadores sobre su nacionalidad y sobre su fecha de nacimiento. Lo que sí está probado es que nació en 1684 en el seno de una familia campesina y cuyo verdadero nombre era Marta Skavrónskaya y que su madre murió cuando ella tan solo tenía tres años.
A partir de aquí hasta su aparición en el palacio del zar es donde se dan varias interpretaciones. Según la primera de ellas, el mariscal de campo ruso Boris Sheremétov fue quien la descubrió tras conquistar la fortaleza de Marienburg en 1702 durante la guerra contra Suecia quedando fascinado por su belleza. La  muchacha era sirvienta del pastor luterano Ernest Gluck y viuda de un soldado sueco. Estuvo bajo la tutela de Sheremétov  hasta que unos meses después le gustó a Alexander Ménshikov, amigo y cortesano de Pedro I, y se la arrebató sin ningún miramiento. En 1703 el zar Pedro I la conoció en casa de Ménshikov y desde ese momento la convirtió en su amante.
Otra versión establece que sus padres eran siervos fugitivos que murieron de peste y que Marta al quedarse huérfana sirvió como criada del pastor Gluck. Cuando éste se trasladó a Moscú como traductor del mariscal Sheremétov, Marta fue amante de Ménshikov y finalmente del propio emperador.
Otras versiones estiman que nació en Mariemburgo, proveniente de noble familia apellidada Skaurouski; otras que era natural de Derpt, e hija de campesinos oriundos de Polonia, y otras más  afirman que su padre era un gentil hombre llamado Rosen, teniente coronel al servicio del rey de Suecia, y que su madre una esclava. Lo cierto es que, fuese cual fuese su origen, llego a ser emperatriz de todas las Rusias.
El mariscal de campo Boris Sheremétov
Pedro I se casó oficialmente con Catalina en 1712 aunque vivían juntos desde 1703 y estaban casados oficiosamente desde 1707. Adoptó el nombre de Catalina Alekséyevna, se convirtió a la fe cristiana ortodoxa, aprendió a leer y escribir en ruso. Tuvieron once hijos, de los que sólo sobrevivieron Ana (1707) e Isabel (1709).
Ambos se manifestaban un especial cariño  y casi no se separaban. Catalina atendía personalmente a Pedro en sus ataques epilépticos. Al respecto, el conde Bassevich, ministro del zar, escribió en sus memorias:
“El sonido de la voz de Catalina tranquilizaba a Pedro. Ella le hacía sentarse, le ponía las manos sobre la cabeza y comenzaba a rascarla suavemente. La acción era mágica: a los pocos minutos el zar se dormía. Catalina permanecía sin moverse dos o tres horas con Pedro dormido sobre su pecho. El zar se levantaba completamente vivo y fresco”.
Una leyenda dice que Catalina salvó la vida del zar y de todo un ejército ruso durante la guerra contra Turquía cuando las tropas de Pedro I estaban rodeadas por casi 200000 turcos. Catalina se quitó todas las joyas y las envió al comandante jefe de los turcos, quien aceptó el soborno y permitió a los rusos, deshonrados, pero vivos, salir del cerco. Voltaire lo relata en su libro según el propio Pedro I:
“Ella nos ha prestado –dice- valioso auxilio en todos los peligros, y particularmente en la batalla del Pruth, donde nuestro ejército estaba reducido a veintidós mil hombres. Si el zar, en efecto, no tenía entonces más que veintidós mil combatientes, amenazados de perecer por el hambre o por el hierro, el servicio prestado por Catalina era tan grande como los beneficios de que su esposo la había colmado. El diario manuscrito de Pedro el Grande dice que el mismo día del gran combate del 20 de julio había treinta y un mil quinientos cincuenta y cuatro hombres  de infantería y seis mil seiscientos noventa y dos de caballería, casi todos desmontados: había entonces perdido diez y seis mil doscientos cuarenta y seis combatientes en esta batalla.[…] Cualquiera fuese el pequeño número a que el ejército ruso se hubiera reducido, hay que convencerse de que una resistencia tan intrépida y tan sostenida impondría al gran visir; que se obtendría la paz en condiciones honorables para la Puerta Otomana; que este tratado, haciendo al visir agradable a su soberano, no sería demasiado humillante para el imperio de Rusia. El gran mérito de Catalina consistió, al parecer, en haber visto esta posibilidad en un momento en que los generales no parecían ver más que un desastre inevitable.
Bassevich destaca que:
“…el zar quería ver a Catalina en todos lados. No había un solo desfile militar, inauguración de un buque u otra fiesta en la que no apareciera ella. Catalina estaba segura de tener el corazón del zar y se reía de sus frecuentes aventuras amorosas. El zar, cuando le contaba sus aventuras, siempre decía: nadie puede compararse contigo”.
Pedro I coronó emperatriz a Catalina, que se convirtió así en la primera mujer en Rusia que alcanzaba la dignidad imperial. En 1724 fue nombrada corregente.
Pero como todo no es siempre idílico, un año antes de su muerte, Pedro I acusó a la emperatriz de adulterio y se separó de ella. No obstante, cuando en enero de 1725 el emperador enfermó, mandó llamar a Catalina, que permaneció todos los días al lado de su cama y el zar murió en sus brazos el 28 de enero, hacia las cuatro de la mañana.
Retrato del príncipe   
Aleksander Danilovich Menshikov
Al morir el emperador sin nombrar heredero, debía ser su nieto, el príncipe Pedro, el siguiente en la línea sucesoria al que apoyaba la nobleza enfrentada con Pedro I. Pero los más cercanos al zar y la guardia imperial, al frente de los cuáles estaba el príncipe Ménshikov, proclamaron a Catalina nueva emperatriz de Rusia.
El historiador ruso Vasili Kliuchevski escribe así sobre la emperatriz:
“Durante su breve gobierno Catalina mimó cuidadosamente a las tropas de élite. Después de los desfiles servía a los oficiales el vino con sus propias manos. Bajo la protección de los militares Catalina gobernó más de dos años con mucha satisfacción y alegría. Se ocupaba poco de los asuntos de Estado, de los que no entendía. Llevaba una vida desordenada y, a pesar de enfermar a menudo y engordar, daba fiestas hasta la madrugada. Uno de los embajadores europeos dijo que Catalina dio rienda suelta a sus ministros, quienes únicamente pensaban en robar”.
Es cierto que los asuntos de estado los puso en manos  de los miembros del Consejo Supremo Privado y, en especial, de Alexander Ménshikov verdadero gobernante de Rusia en este periodo.
Catalina I falleció en 1727 a la edad de 43 años y su cuerpo yace en la catedral de la fortaleza de Pedro y Pablo en San Petersburgo. Le sucedió Pedro II, nieto de Pedro I e hijo del desaparecido zarévich Alexis Petrovich.

Bibliografía:
Bennassar et alli, Historia Moderna. Ed Akal, Madrid 1980.
Santos, A. Dinastía Romanov. Google boocks.
Voltaire, F. M. A. Historia del Imperio Ruso bajo Pedro I el Grandre. Edición digitalizada.
Wyrubowa, A. (1935). Esplendor y ocaso de los Romanof.  Barcelona: Juventud.
Canal Historia. (2005). La construcción de un Imperio-Rusia.
http://es.wikipedia.org/wiki/ Catalina_I_de_Rusia http://rusopedia.rt.com/personalidades/politicos