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martes, 14 de mayo de 2013

El bilauredado Teniente Varela, un héroe en la guerra de África

Sargento de Infantería de Marina

El día 20 de septiembre de 1.920, el teniente de Infantería don José Enrique Varela Iglesias, con destino en el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Larache Nº 4, tomó parte en el combate librado en las inmediaciones de Muires y Rumán (Larache).
Varela se había distinguido siempre, ya tuvo su bautismo de sangre en la loma de Kudia Majzen, el  21 de Abril de 1919, lo que le dio a conocer en la prensa española.
La madrugada del 20 de Septiembre de 1920 contempla la salida de las fuerzas españolas, una columna mandada por el General Barrera, que va a operar sobre la cuenca del Lucus para ocupar las posiciones de Adda Taxia y Muires. Apoca distancia de allí, dentro de la cueva de Rumán, hay apocada gente del Raisuni. La posición es envidiable; dominan el valle y el río con sus disparos; están protegidos por un alto parapeto que oculta la entrada de la cueva y, además, el terreno que la rodea favorece la retirada y la dispersión.
En punta de vanguardia va la Policía Indígena. El campo despejado es presagio de peligro, ya que el enemigo debe estar apostado en las inmediaciones. De pronto, los hombres del Raisumi inundan de plomo todo el valle causando un gran número de bajas entre las tropas españolas. El monte Muries va a ser un monte muy difícil de tomar.
La Policía Indígena logra pegarse al terreno y contesta al fuego enemigo. Detrás de ella se aproxima la vanguardia formada por tres Tabores de Regulares de Larache. El desconcierto es notorio debido a la confusión que se ha producida al ser detenida la columna por el fuego de los hombres del Raisumi.
El teniente Varela, jefe accidental de una de las compañías de regulares de la vanguardia, es partidario de tomar la posición, para lo que solicita a su superior, el Teniente Coronel González Carrasco, la autorización para despejar la zona.
Una vez conseguido el permiso y reconocido el terreno, Varela decide avanzar con los sargentos Muñoz, Méndez, Cañas y veinte de sus hombres, al tiempo que ordena al teniente 
Grimal que le siga con su sección y al teniente Fleita que apoye con el fuego de la suya el avance.
Varela, cubierto por el fuego de la sección de Fleita sitúa a sus hombres a la entrada del barranco, al pie de la cueva de Rumán.  Ordena a Grimal que se sitúe al otro lado de la cueva y que le siga en el asalto a la posición.
Los hombres de Varela se aproximan sigilosamente hacia la entrada de la cueva, sorprendiendo a los defensores que son incapaces de resistir el empuje de los asaltantes. La lucha cuerpo a cuerpo es feroz, pero con la llegada de teniente Grimal, el enemigo huye tras dejar 26 muertos y un prisionero. Los hombres de Varela han tenido 16 bajas, y el propio teniente lleva una herida leve en el pecho, producida por arma blanca, la primera de sus cinco heridas de guerra en Marruecos,.... Pero, finalmente, la victoria es de Varela.
José Enrique Varela nació en San Fernando (Cádiz) el 17 de abril de 1891, hijo de un sargento de Infantería de Marina. Su gran ilusión era ser oficial de Infantería del Ejército y así se lo hizo saber a su padre cuando todavía era un niño: "Mi deseo es pertenecer a fuerzas de choque para luchar en primera fila en defensa de mi Patria".
Siendo Teniente de Regulares
ganó las dos Laureadas
Debido a la modesta situación económica de su familia, comienza su vida militar a los 18 años como corneta en el 11º Regimiento de Infantería de Marina, donde alcanzó, en tres años, los empleos de soldado, cabo y sargento. Siendo sargento se acoge a los beneficios para ingreso en las Academias de Oficiales y así el 23 de julio de 1912 ingresa en el Alcázar de  Toledo como cadete de XIX Promoción de la Academia de Infantería.
El 24 de junio de 1915 obtuvo el despacho de segundo teniente siendo destinado al Regimiento de Infantería "Ceriñola" nº 42 en la plaza de Melilla. Solicita destino al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas nº 4 de Larache, al que se incorpora el 2 de junio de 1916 y en el que destaca por su valor, arrojo y disposición para ocupar los puestos de mayor riesgo y fatiga, lo que finalmente le hizo merecedor de dos laureadas.
Así, en la Real Orden de 12 de diciembre de 1921, se le concede la primera de la más preciada condecoración militar española en tiempos de guerra, que solía concederse generalmente a título póstumo, reflejaba el  incuestionable valor del teniente Varela. La Orden decía así:
"El Teniente Varela al mando de una Sección de 20 hombres atacó la cueva de Ruman (Larache) el 20 de septiembre de 1920. Situada en un recodo del río Lucus, en las inmediaciones de Mexerach, este centro de resistencia del enemigo perfectamente oculto, impedía el paso de la columna operante causándole numerosas bajas. Se intentó por dos veces reducir la resistencia sin conseguirlo; lejos de ello, el enemigo, envalentonado, rechazó las fuerzas que le atacaban cogiéndoles numerosos prisioneros. El Teniente Varela se ofreció voluntario para llevar a cabo el tercer intento al frente de una compañía de Regulares que situó convenientemente, excepto 20 hombres que eligió, y después de enardecerlos con su ejemplo se lanzó al interior de la cueva luchando encarnizadamente dentro de la misma cuerpo a cuerpo y al arma blanca con el enemigo, haciéndoles 30 muertos en el interior y poniendo al resto en franca huida. Al salir de la cueva, de los 20 hombres sólo quedaban vivos el Teniente Varela y cuatro más. Continuó la operación normalmente, sin más consecuencias graves".
Era General de Brigada a comienzos
de la Guerra Civil en 1936 
Posteriormente, recibiría una segunda laureada por su extraordinario valor y heroísmo durante la ocupación y defensa de la meseta de Abdama el 12 de mayo de 1921. El 11 de junio de 1921 asciende a capitán por méritos de guerra y  el 15 de octubre de 1922, el Rey Alfonso XIII le impone públicamente las dos laureadas en Sevilla. El 12 de marzo de 1924 asciende por méritos de guerra a comandante y, dejando las Fuerzas Regulares, es destinado como observador aéreo al aeródromo norteafricano de Tahuima. Finalmente es nombrado jefe de la "Harka de Melilla", al frente de la cuál  conseguiría, 24 de marzo de 1925, la Medalla Militar individual por su heroica acción del monte Ifermín.
Tras tomar parte en el desembarco de Alhucemas, el 27 de febrero de 1926 es ascendido al empleo de teniente coronel  también por méritos de guerra y se le dio el mando del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Ceuta nº 3.
Al finalizar la campaña de Marruecos, es ascendido por méritos de guerra al empleo de coronel, teniendo que dejar el mando del Grupo de Regulares, pasando a viajar por Alemania, Francia y Suiza, al objeto de conocer la organización de la Infantería de dichos países. A su regreso se le concede el mando del Regimiento de Infantería de la Base Naval de Cádiz nº 67.
El 18 de julio de 1936, Varela, que había sido ascendido a general de brigada el 26 de octubre de 1935, encabezó el alzamiento militar en Cádiz en donde se encontraba en situación de disponible forzoso y detenido cautelarmente. A partir de ese momento y durante toda la contienda participó y dirigió con éxito algunas de las más importantes operaciones del bando franquista: Córdoba, Antequera, Ronda, Toledo con la liberación del Alcázar, Segovia, Brunete, Teruel, etc., en las que participaron bajos sus órdenes diversos tabores de las Fuerzas Regulares Indígenas.
Al finalizar la Guerra Civil, ya como general de división, fue nombrado Ministro del Ejército, puesto que ocupó desde el 9 de agosto de 1939 hasta el 3 de septiembre de 1942, periodo en el que se creó el Estado Mayor del Ejército, la Escuela Politécnica de Ingenieros de Armamento y Construcción, el Regimiento de la Guardia del Jefe del Estado, se restablecieron las Capitanías Generales y la Academia General Militar, se  reorganizaron, entre otros organismos, los Gobiernos Militares, el Ejército de Marruecos y  el Museo Histórico del Ejército.
Monumento a Varela en la Plaza del Rey
de San Fernando (Cádiz) 
El 11 de julio de 1941 asciende al empleo de teniente general y el  5 de marzo de 1945 es nombrado Alto Comisario de España en Marruecos, General en Jefe del Ejército de África, Inspector de La Legión y de las Tropas Jalifianas así como Gobernador General de Ceuta y Melilla.
Placa del monumento
El 24 de marzo de 1951 fallece en Tánger de leucemia, trasladándose su cuerpo a Tetuán y a continuación a Ceuta y Cádiz, para ser enterrado en su ciudad natal de San Fernando con honores de capitán general.
Varela alcanzó las siguientes condecoraciones: dos Cruces Laureadas de San Fernando, una Medalla Militar individual, dos Medallas Militares colectivas, una Cruz de María Cristina, tres Cruces de Guerra, Cruz, Placa y Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, cinco Cruces del Mérito Militar con distintivo rojo, una Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, una Gran Cruz del Mérito Naval, una Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco, una Cruz del Mérito Naval con distintivo rojo, una Medalla de Sufrimientos por la Patria, una Medalla Militar de Marruecos con el pasador de Larache, una Medalla Conmemorativa de las Campañas, una Gran Cruz de la Orden de la Medhania, una Medalla de la Campaña, una Gran Cruz de la Orden de la Corona de Italia, una Gran Cruz de la Corona de Rumania, una Gran Cruz de la Orden Militar de Aviz de Portugal, una Gran Cruz de la Orden Militar del Águila de Alemania, una Cruz de Guerra de Francia, una Gran Cruz de la Orden Militar del Sol de Perú, una Gran Cruz del Mérito Militar del Brasil, un Gran Cordón de la Orden Ouissan Alaouita de Marruecos, una Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla y la Medalla del Mérito Militar Jerifiano, concedida a título póstumo por el Sultán de Marruecos. A esto se unió el título de Marqués de Varela de San Fernando.