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domingo, 6 de diciembre de 2015

El Saco de Roma

Saco de Roma, 1888. Francisco Javier Amérigo Aparicio.
 Pequeño formato. Biblioteca Museo Víctor Balaguer
El Saco de Roma se enmarca dentro de la lucha entre Francisco I de Francia y Carlos V, por el dominio de Italia.

Tras la muerte del papa Adriano VI, el deseo del nuevo papa Clemente VII, era el de mantener el equilibrio entre ambas potencias. Pero, mientras, Carlos V había concluido, el 16 de junio de 1522, una alianza en Windsor con Enrique VIII, a la que siguió un tratado secreto. No obstante, por una parte, Inglaterra era un aliado diplomático más que militar; por otra, el Papa se desinteresaba por la coalición formada en tiempos de su antecesor. Es más, Francisco I reconquistó Milán en octubre de 1524, y en diciembre Clemente VII concluía una alianza con Francia y Venecia. Mientras tanto, las tropas imperiales fracasaban en Champaña y Marsella, y Francisco I, persiguiendo a los españoles en su retirada, volvió a invadir Italia, llegando hasta la plaza de Pavía, que fue sitiada durante cuatro meses. Para socorrerla, acudió un ejército improvisado que se midió con los franceses ante los muros de la ciudad.

Francisco I y Carlos V
El 25 de febrero de 1525, la batalla de Pavía daba la victoria a los imperiales, que, además, capturaban a Francisco I. Carlos V estaba en situación de establecer las condiciones de paz sin tener en cuenta a Inglaterra. Por el tratado de Madrid, firmado el 15 de enero de 1526, Francisco I se comprometió, a cambio de su libertad, a renunciar a sus derechos sobre Italia y Flandes, y a entregar Borgoña al emperador.

Clemente VII
Lejos de cumplir las cláusulas del tratado, Francisco I organizó la Liga de Cognac contra el emperador, el 22 de mayo de 1526. El papa Clemente VII, Francisco Sforza, duque de Milán, que había sido repuesto en sus posesiones por el emperador, Venecia y Florencia, se unieron a Francisco I, bajo la neutralidad de Enrique VIII, que había abandonado momentáneamente la alianza española. Carlos V decidió dirigir sus fuerzas contra el eslabón más débil, el Papa; pero era difícil controlar unos ejércitos que no habían recibido su paga, y el asalto de Roma —saco de Roma—, realizado el 5 de  mayo de 1527 por las tropas españolas y alemanas, fue seguido del pillaje y profanaciones sacrílegas durante una semana. Clemente VII, sitiado en el castillo de San Angelo, tuvo que capitular en noviembre.

Plano del Saco de Roma
La situación de impasse que se produjo en 1527, entre Francisco I y Carlos V, fue porque ninguno de los dos monarcas tenía dinero para salir adelante. Desde 1526, los administradores españoles de Carlos le aconsejaban evitar cualquier plan que implicara una mayor participación en Italia. 

Pero, al mejorar las perspectivas económicas de Carlos V, éste comenzó a tener una posición ventajosa frente a su rival. Comenzaban a llegar cantidades importantes de metales preciosos desde las Indias y, por otra parte, en julio de 1528, Andrea Doria desertó de Francia para entrar, junto con su flota, al servicio del emperador, al parecer fueron motivos patrióticos los causantes de esta decisión, ya que Génova sólo podía ser independiente con un Milanesado dependiente de los Habsburgo.

Andrea Doria
El ejército francés, que había invadido Milán y Nápoles, fue derrotado y, en julio de 1529, el papa y el emperador se reconciliaron mediante la firma del tratado de Barcelona, aceptando el primero recibir a Carlos V en Italia. Francisco I se vio obligado a ceder y, por la Paz de Cambrai, el 3 de agosto de 1529, conocida también como la Paz de las Damas, pues había sido negociada por Luisa de Saboya, madre de Francisco I, y Margarita de Austria, tía del emperador, reconoció la soberanía de Carlos V sobre Artois y Flandes y renunció a sus derechos sobre Milán, Génova y Nápoles; a su vez, Carlos V renunciaba momentáneamente a Borgoña, y reconocía al duque de Milán, Francisco Sforza, como vasallo imperial.

Carlos V completó su victoria política en Italia con su coronación imperial en Bolonia por Clemente VII, el 24 de febrero de 1530.