viernes, 12 de junio de 2020

El cabo Amate, el héroe de Chentafa


Cabo Melchor Amate
De todos es conocido el episodio del cabo Luis Noval el 29 de septiembre de 1909 durante un ataque de los moros al zoco El Hadde Beni-Sicar en el que fue capturado y alertó a los centinelas al grito de «¡España, pero tirar, que los moros vienen conmigo!». El cabo sacrificó así su vida por salvar la de sus compañeros y poder castigar a los rifeños.

Pues bien, años después otro cabo, el cabo Melchor Amate Hernández será el protagonista de un gesta similar a la de Noval no tan conocida ni recordada pero que le hizo merecedor a la Cruz Laureada de San Fernando. Esta es su historia.

Melchor Amate nace el 2 de mayo de 1900 en El Estrecho de Fuente Álamo (Murcia) en el seno de una familia obrera de mineros. Desde joven trabaja en distintas labores relacionadas con las minas hasta que en 1921 es llamado a filas para cumplir el servicio militar, coincidiendo con el Desastre de Annual. Se incorpora en 1924 al contingente normal siendo destinado al regimiento de Infantería Vizcaya nº 51, en la localidad de Alcoy. Amate destaca por su capacidad y comportamiento ejemplar lo que hace que sus mandos lo promuevan al empleo de Cabo de Infantería. El 6 de marzo es destinado a Melilla formando parte del Batallón Expedicionario de su Regimiento. El día 20 se traslada con su batallón a Ceuta, desembarcando en Uad‑Laúd donde recibe su bautismo de fuego el 4 de julio en un violento ataque de los rifeños. Posteriormente es destacado al blocao de Chentafa donde se desarrollará su heroico episodio.
Teniente San José Lecina

El 14 de agosto de 1924 se encontraba el cabo Amate formando parte de la sección que guarnecía la posición de Chentafa, en Tetuán, compuesta por 40 clases y soldados al mando del teniente Vicente San José Lecina auxiliado del sargento Bautista Borrás. Atacados y cercados por un enemigo muy numeroso, se quedaron sin víveres y sin agua al no poder ser reabastecidos. El día 18 la situación era insoportable ya que se encontraban muchos de los hombres heridos y atormentados por la sed. El cabo Amate, que aunque se encontraba herido en una muñeca, se ofreció al teniente como voluntario para realizar una aguada durante la noche sobre el río Uad‑Laúd situado a un kilómetro de la posición. Cuando se encontraba a 300 m. del blocao fue hecho prisionero por los rifeños y llevado hasta las alambradas intimidando que gritase que esta solo para que abriesen la alambrada. Dándose cuenta del peligro en que estaba la posición, el cabo Amate respondió gritando: «¡Mi teniente, no puedo llevarle el agua, estoy en poder del enemigo, haga fuego!»
En Ait-Kamara

El aviso del cabo aprestó a la guarnición a la defensa y fue bárbaramente maltratado y asesinado a la vista de la posición, pero no murió y fue trasladado al campo de Ait‑Kamara donde permaneció hasta el 26 de mayo de 1926 en que fue liberado junto con otros 90 supervivientes de los 625 prisioneros internados en ese campo de prisioneros. Los defensores de Chentafa murieron todos en la posición.

Cabo Melchor Amate
con la Laureada
El 12 de junio de 1929, mediante Circular fechada en Madrid el día 11 de junio, de la Secretaría del Ministerio de la Guerra y de acuerdo con lo informado por el Consejo Supremo del Ejército y Marina, S.M. el Rey ha tenido a bien conceder al cabo de Infantería don Melchor Amate Hernández la Cruz laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando, por su heroico comportamiento en la defensa y posición de Chentafa en agosto de 1924.

El 30 de junio de 1930, una vez recuperado en Melilla, regresa a su casa de Cartagena donde fue recibido de manera multitudinaria por la población encabezada por su Alcalde, señor Torres, y recorriendo junto a éste las calles de la ciudad en coche descubierto, recibiendo así el cariño y admiración de sus vecinos.

Recibimiento en Cartagena a su regreso en 1930
Vuelto a la normalidad estuvo de conserje en la Escuela de Comercio de Cartagena y después en el Matadero Municipal, también de conserje hasta que solicitó su ingreso en la Guardia Civil a finales de 1930. 

En 1933 aprueba unas oposiciones para ingresar en la Maestranza de la Armada, pidiendo la baja de la Guardia Civil, donde permanecería durante treinta y cinco años hasta su retiro forzoso.

Melchor Amate a los 72 año
Melchor Amate Hernández, el héroe de Chentafa falleció en Cartagena el 15 de noviembre de 1983 siendo despedido también de manera multitudinaria por sus vecinos.

jueves, 7 de mayo de 2020

Felipe V (1724-1746)



Felipe de Borbón, duque de Anjou, nació en Versalles el 19 de diciembre de 1683, era hijo del Gran Delfín de Francia, Luis y María Ana Victoria de Baviera, y nieto de Luis XIV.

Como bisnieto de Felipe IV, fue el sucesor del último monarca de la Casa de Austria, su tío-abuelo Carlos II, por lo que se convirtió en el primer rey de la Casa de Borbón en España como Felipe V. En 1701 juró como rey de España ante las Cortes castellanas. Su reinado de 45 años y 3 días es el más largo en la historia de la monarquía española.


Felipe V reinó en dos periodos: 1º reinado de 1700 a 1724 y 2º reinado de 1724 hasta 1745 tras la muerte de su hijo Luis I[1].
Los comienzos de su reinado estuvieron marcados por la influencia francesa a través de sus primeros ministros y de la princesa de los Ursinos y por la guerra de sucesión.
Bajo su reinado se inició la renovación de la cultura en España, en ciencias, literatura, filosofía, arte, política, religión y economía. En 1712 aún no acabada la guerra de Sucesión, se fundó la Biblioteca Nacional; un año después, se creaba la Academia de la Lengua y, más tarde, las de Medicina, Historia, etc., todas ellas a imitación de las Academias francesas.
Emprendió una reforma político­‑administrativa, con la creación de un sistema de Audiencias e Intendencias provinciales que poblaron el mapa español. En principio se crearon dos Departamentos[2], que desde 1714 se ampliarían a cuatro: Estado, Guerra y Marina, Gracia y Justicia e Indias.
Felipe V contrajo matrimonio con su prima, María Luisa Gabriela de Saboya, el 2 de noviembre de 1701 y tuvieron cuatro hijos[3]. María Luisa falleció en 1714 de tuberculosis y Felipe V volvió a contraer matrimonio con Isabel de Farnesio, el 24 de diciembre de 1714 con quien tuvo siete hijos[4].
El matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio representa la pérdida de influencia del elemento francés, donde la nueva reina despide a la princesa de los Ursinos, y la preponderancia sucesiva de los italianos en la corte, caracterizada aquella por la personalidad de Alberoni. La muerte de Luis XIV; la minoridad del sucesor y la regencia del duque de Orleáns despiertan en Felipe V, alentado por Alberoni, el deseo de ceñir la corona francesa; se descubre la conspiración de Cellamare, lo que provoca una nueva guerra entre España y la Triple y la Cuádruple Alianza; el resultado es negativo para Felipe V y, en especial, para Alberoni, que es depuesto.
Tras abdicar en su hijo y la repentina muerte de éste, Felipe V inicia su segundo reinado bajo la influencia de su esposa. En 1725 se firma el Tratado de Viena y se inviste a don Carlos como soberano de los ducados italianos; en 1729 por el Tratado de Sevilla Francia e Inglaterra lo aceptan. En 1731, Carlos toma posesión de Parma, Toscana y Plasencia. En 1732 España ocupa Orán. En 1733 se firma el «Primer Pacto de Familia» y en 1734 Carlos ocupa Nápoles y Sicilia. España participa en la Guerra de Sucesión de Austria, final que no llegó a ver Felipe V.
Los últimos años los pasó enfermo y permaneció casi siempre en la cama hasta que falleció el 19 de julio de 1746 a consecuencia de un ataque de apoplejía.





[1] Luis I era el hijo mayor de Felipe V y María Luisa de Saboya. El 10 de enero de 1724 Felipe V abdicó en su hijo que fue proclamado rey el 15 de enero de 1724. A los siete meses de haber ascendido al trono, murió de viruela en Madrid el 31 de agosto de 1724, con diecisiete años recién cumplidos. Felipe V volvió al trono a la muerte de su hijo.
[2] Asimilables a los actuales ministerios.
[3] Luis (1707-1724) rey de España, Felipe, murió a los pocos días de nacer, Felipe Pedro (1712-1719) y Fernando, rey de España, sucedió a su padre en el trono.
[4] Carlos, (1716-1788) rey de Nápoles y rey España; Francisco (1717), que vivió un mes; María Ana Victoria (1718-1781), fue reina de Portugal; Felipe (1720-1765), fue duque de Parma y de Plasencia; María Teresa (1726-1746), se casó con el delfín Luis; Luis Antonio (1727-1785), casado morganáticamente con María Teresa Vallabriga, y María Antonia (1729-1785).

sábado, 13 de abril de 2019

El Castillo de Sádaba

Castillo de Sádaba

El Castillo de Sádaba se encuentra en lo alto de un pequeño promontorio que domina la localidad zaragozana de Sádaba en la comarca de las Cinco Villas. Esta fortaleza situada en la frontera entre los reinos de Aragón y Navarra pasó alternativamente de un reino a otro hasta que en 1399 quedó definitivamente incorporado al reino de Aragón.

Historia
Parece ser que en un documento de 1125 firmado por Alfonso I el Batallador se revela la existencia de un castillo en el campo de Sádaba, que, sin embargo, no se corresponde cronológicamente con la construcción del castillo actual. La falta de datación documental y según algunos estudios lo más probable es que fuese el rey navarro Sancho VII el Fuerte quien lo mandase construir hacia 1223, en tiempos del reinado de Jaime I el Conquistador, cuando Arnaldo de Alascún tiranizaba a los vecinos de Sádaba y realizaba correrías por la contigua Navarra. En ese año figuraba Fernando de Leret como tenente del castillo. Su sucesor Teobaldo I devolvió la villa y el castillo a Fortanet de Alascún en 1244, a ruegos del conde de Verán, pero con todas las obligaciones de un vasallo. Sádaba volvió a Aragón por solicitud de sus vecinos en 1261. Años después se puso en armas por la guerra contra Navarra y Francia en 1283.
Entrada principal al castillo


Un documento de 1302 revela que Jaime II debía 1.200 sueldos a Jordana Savial de Morgia, esposa de Ramiro Sánchez de Antillón, quienes habían comprado el castillo de Sádaba, y que entonces lo custodiaba G. de Castell Nou.

En la Guerra de los Dos Pedros, fue uno de los entregados en rehenes a Carlos II de Navarra durante las negociaciones entre ambos reyes. Pedro IV vendió la villa a Francisco de Villanueva en 1384, pero los vecinos compraron su libertad en 1399 y Sádaba ya no volvió a salir de la Corona de Aragón. En 1452 volvió a sufrir ataques navarros, al igual que otras localidades fronterizas.

Torre del rey
Aunque Sádaba ha sido escenario de numerosas guerras, en el siglo XVI se mantuvo el castillo en buen estado, pero se abandonó en los siglos posteriores. En la actualidad ha pasado a manos de la Administración Provincial de la DGA, que se ha encargado de su restauración y conservación.


Entre los años 1987-1989 y 1998-1999, el Gobierno de Aragón realizó varias intervenciones de consolidación de los muros y cimientos del castillo y otras obras de restauración de la mampostería de muros y torres. Gracias a un convenio entre el Gobierno de Aragón y el Inaem, la Escuela Taller de Sádaba (1987-1990), la Escuela Taller Cinco Villas de Sádaba (1990-1993) y la Escuela Taller Castillo de Sádaba (2007-2009) han colaborado en la restauración de partes del castillo.

Descripción
Es una sobria fortaleza castrense que domina toda la localidad, levantado en piedra sillar con decoraciones cistercienses y sillares en los que se aprecian las marcas de posición y de los canteros.

Abandona la tipología de un castillo típicamente defensivo, carece de torre del homenaje, muralla y foso para convertirse en una especie de ciudadela torreada de fácil defensa con unos muros de gran grosor, con torres cuadradas con almenas y adarves. Esta característica lo convierte en uno de los castillos más representativos de su época, son solo de Aragón, sino de toda España.
Plano del castillo

Se dispone en una planta rectangular casi perfecta de unos 1.000 m2 de superficie se robustece por sus siete torres almenadas, cuatro de ellas situadas en las esquinas, entre las que destaca por su mayor altura la del muro suroeste, conocida como la torre del rey.

Acceso interior
Una puerta con arco de medio punto da paso recinto con forma de recodo que dificultaba el acceso al castillo. Esta flanqueado por dos torres, con saeteras abiertas sobre él, que lo convierten en un espacio de fácil defensa. Tras un pasillo cubierto con bóveda de cañón, una segunda puerta, enmarcada también por arco de medio punto, se abre al patio de armas.

Entrada e interior de la capilla
El interior conserva el resto de dos salas, el adarve o camino de ronda y el aljibe situado en el centro del patio de armas que sorprende por su gran capacidad. Sus tres arcos fajones sostenían una bóveda conservada hoy parcialmente.

Adosadas a los muros norte y oeste había dos salas de planta rectangular, divididas en dos pisos cada una. En el ala norte todavía se puede apreciar el muro de delimitación con el patio hacia el que se abren las puertas.

Adosada al muro oeste se encuentra la capilla, en buen estado de conservación, abierta al patio de armas y cubierta por una bóveda de crucería simple que descansa sobre cuatro columnas coronadas con capiteles con decoración vegetal de tradición románica. Sobre la puerta de acceso hay un tímpano de una sola pieza, labrado con la cruz de la orden de San Juan. El vano de la cabecera del altar es de medio punto abocinado, de gran profundidad debido al grosor del muro, igual que el situado en el muro norte, situado por encima de la imposta; el del muro sur es adintelado y se encuentra por debajo del nivel de la imposta, aunque en este muro no existe.
Patio de armas y aljibe

El Castillo de Sádaba está incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural en virtud de lo dispuesto en la disposición adicional segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés. Este listado fue publicado en el Boletín Oficial de Aragón del día 22 de mayo de 2006.

La entrada cuesta 2 € y se destina al mantenimiento del castillo.

domingo, 10 de marzo de 2019

Santuario de Nuestra Señora de la Coronada. Calañas. Huelva

Santuario de Ntra. Señora de la Coronada. Calañas

A unos nueve kilómetros de Calañas (Huelva) en dirección a Valverde del Camino se encuentra el Santuario-Ermita de Nuestra Señora de la Coronada, patrona de Calañas y justo enfrente se sitúa la Ermita de la Virgen de España, patrona de Beas. Ambas se encuentran en la zona conocida como Sotiel Coronada.

El templo no es de gran interés arquitectónico pero su situación en un bello bosque de pinos junto a la orilla derecha del río Odiel, hace que sea un lugar muy querido por los calañeses ya que en él se asienta su patrona.

Al acercarse destacan sus porches cubiertos de tejas de brillante color rojizo que cubren toda su estructura. Posee una capilla de una sola nave, con dos arcos torales apuntados y otro de medio punto. El presbiterio tiene una cúpula rebajada con algunos frescos barrocos algo deteriorados. En el lado de la Epístola se encuentra la sacristía y tras el retablo el camarín de la Virgen.

Vista lateral
No se sabe con exactitud el motivo de la ubicación de la ermita en este lugar, pero en el año 1714, un año después de haberse formado la Hermandad de Nuestra Señora de la Coronada, fray Felipe de Santiago recoge una hermosa leyenda que relata la aparición de la Virgen de la Coronada, que según parece se remonta a la época visigoda y que los lugareños escondieron para evitar que cayera en manos de los musulmanes.

Según la Leyenda, que parece ser que está recogida en el Archivo de Palos de la Frontera, dice así:

"Por los años 1.520 pastando su ganado Pedro Márquez, que después llamaron de la Santa por habérsele aparecido la Virgen de Coronada que fue así.
Virgen de la Coronada
Estando este sencillo hombre en el paraje donde está la ermita de esta Señora (de España) al abrigo (por razón de una tempestad) y atemorizado se encomendó a la Madre de Dios de España, y creciendo más el temor se resolvió a dejar el ganado e irse a la Iglesia de su devota y al mover los pies reparó que se movía una laja y reparándose, sacó un puñal que traía y levantó la piedra y halló a la Señora de la Coronada y de repente sosegó la tormenta. Es del tamaño de una tercia y tiene el Niño en el brazo izquierdo y esta imagen es de tosca hechura de talla, pero muy milagrosa.
Y el buen pastor, contento con su hallazgo, se la llevó a su tenencia y la puso con la mayor decencia que pudo y registrando el sitio por la mañana, no la halló; y muy sentido volvió a buscarla y la halló; y esto le sucedió por tres veces, hasta que entrando en cuidado, dio noticia al párroco que era un religioso de la tercera orden de San Francisco y llevó a la Señora para testigo y juntamente un escrito que decía así:
Tomasuco, hijo de Juan Andúvalo, alcalde que fue del Rey de estos obrajes de quien descendía; del Gentil, suya era esta tierra y por esto el Rey los tenía en honrosos oficios; y llegando la total pérdida de España estaban a la sazón padre e hijo con su familia. Y quedando por último yo Tomasuco, fiel compañero del padre Capellán, poco tiempo antes de la pérdida de esta tierra fui a visitar a Nuestra Señora del Pilar y al Cristo de Burgos. Yo como vía a tal Señor y Señora, hice las dos imágenes de Cristo y su Madre y el Padre Capellán puso al Cristo en Santa María de las Herrerías y yo me quedé con mi Señora que era mi compañía, guía de noche y de día y ella me libraba de los fieros moros y llegando mi última enfermedad puse aquí esta Señora para cuando Dios fuese servido que la descubran y se llama Santa María de la Coronada, y que la amen mucho y verán cómo lo hace con ellos como lo ha hecho conmigo y guardándome siempre. Y esta es su firma Tomasuco Andubalo.
Después de leído el escrito, el Cura llevó a la Señora a la iglesia y sucedió lo mismo que antes y todo el pueblo tenía ya noticia de ello, por la demostración que había hecho en la Iglesia y fueron con Pedro y la hallaron en su sitio, con todos los demás del pueblo y en este caso fue más la devoción por ser público; y discurriendo sitio la pusieron en su término y por dos veces se volvió al sitio; y con esto se quitaron contiendas entre Valverde y Calañas que ya las habia.
Pedro y su mujer Alfonsa dieron su ganado y cuanto tenían para la fábrica de la Iglesia y también ayudó todo el pueblo y así marido como mujer se apellidaron de la Santa a distinción de otros Márquez, aunque todos eran unos. Y ellos se dedicaron a vivir en el culto de esta Señora. Y por medio de esta Santa Imagen de continuo se ven prodigios.

Nave de la Ermita
Sobre 1760 junto a la ermita se encontraban varias casas que servían en las romerías para guardar el vino, la leñas o cobijar a la autoridad. En un protocolo del año 1764 se especifica el nombre que recibían estas casas: la del ermitaño, la del balcón, la del vino, la de la justicia, la de la leña, etc. Este mismo año se hace entrega a la Virgen de un estandarte de tafetán blanco con su asta para el camino y de otro nuevo que costeó la devoción de Valverde del Camino.

Portada del Libro de Encarnación Cutillas
En 1883 se produce la venta de la finca donde se encuentra la ermita que es comprada por la Compañía Sotiel Coronada quedando las ermitas excluidas (Coronada y España) de la transacción y permitiendo a los ermitaños sembrar y disfrutar de los terrenos colindantes sin exigirles renta alguna por ello.


En 1915 don Fernando Conde Hidalgo encargó a la poetisa madrileña Encarnación Cutillas Lázaro que escribiera con todas las galas poéticas la historia de la Virgen de la Coronada, gloriosa patrona de Calañas. El libro fue editado en Sevilla en 1918.

Para finalizar os pondré la letra de un fandango en honor a la Virgen de la Coronada:

El Odiel de centinela
va protegiendo a Sotiel
El Odiel de centinela
La Virgen de Coronada
va protegiendo a su pueblo
es patrona de Calañas.

Iglesia de San Martín de Frómista. Palencia

San Martín de Frómista

La Iglesia de San Martín de Frómista es uno de los edificios más significativos del románico europeo. Su sencillez de líneas, sus cuidadas proporciones, la pulcritud arquitectónica del conjunto y el genial equilibrio de verticales y horizontales hacen de este edificio un claro representante del “arte aedificatoria” de la cultura románica.

El nombre de Frómista deriva de la antigua Frómesta o Frumesta, que a su vez deriva de la palabra latina "frumentum" que significa trigo, y que haría alusión a su condición de tierra de trigo o de cereales.

Por aquí pasaron primeramente los vacceos, los romanos y los visigodos, para finalmente ser arrasada por los musulmanes. Con el auge del Camino de Santiago en el siglo XI, Frómista volvería al primer plano de la historia.

San Martín y el mendigo (El Greco)
El templo fue levantado en origen como un monasterio de benedictinos fundado por la condesa de Castilla, Doña Mayor, esposa y viuda de rey Sancho III de Navarra, según su testamento del año 1066, en el que lega fondos para su edificación. De este cenobio sólo nos ha quedado la iglesia que toma como referente el modelo jaqués y que, junto con Santiago de Compostela, San Isidoro de León y Jaca representa la cumbre del arte románico español del S I. Ha sido reposo espiritual de los peregrinos del Camino de Santiago.


La advocación de San Martín hace referencia a San Martín de Tours, que fue obispo de esta ciudad francesa. Cesar Juliano Martin nació en el 316 en Hungría y fue soldado de los ejércitos imperiales romanos. Su iconografía lo representa en un hecho harto conocido. Se dice que estando en la ciudad de Amiens y montado a caballo, un pobre se le acercó pidiendo limosna, como no llevaba ninguna moneda, partió su capa en dos y le entregó la mitad al pobre, el pobre en cuestión era Jesús.

En el año 1118 pasó a depender del priorato benedictino de San Zoilo, en Carrión de los Condes. Los monjes lo abandonaron poco después, en el siglo XIII, y lo cedieron a Don Juan Gómez de Manzanedo. Tras cambiar de mano en varias ocasiones durante la Edad Media, y tras su definitiva separación del monasterio, la iglesia sufrió diversos añadidos durante el siglo XV: una torre que serviría de campanario sobre el cimborrio original, y varias dependencias que hicieron de sacristía. Tras estas últimas noticias medievales, el templo sufre un progresivo deterioro, que lleva a que a finales del siglo XIX sea declarado inadecuado para el culto. Tras su cierre, el deterioro se acelera, con varios desprendimientos en la bóveda y las paredes.

Vista de la fachada y puerta lateral 
En Frómista nació en 1190 el dominico fray Pedro González Telmo (San Telmo), patrón de los navegantes y de la villa donde tiene dedicada una estatua y fue bautizado en la Iglesia de San Martín.
El deficiente estado de la edificación amenazaba ruina. La labor de restauración del templo se inicia poco después de su declaración como Monumento Nacional en 1894. Las labores de restauración quedan en manos del arquitecto Manuel Aníbal Álvarez Amoroso, quien se propone devolver el templo a su estado original, eliminando los añadidos posteriores. Los capiteles y canecillos más deteriorados fueron trasladados al Museo Arqueológico de Palencia, y sustituidos por reproducciones. Las tareas de reconstrucción finalizan en 1904, fecha en la que definitivamente se reabre al público.
En la actualidad puede contemplarse, en el interior de la propia iglesia, una maqueta que representa la situación de la iglesia en el momento de acometer su restauración
La iglesia antes de su reforma (Plumilla de FJ Oña)

Tanto al exterior como al interior, destaca su decoración escultórica, de una gran calidad. Destacan por ello varios capiteles, de los 50 que posee el templo, como el que narra la fábula de la zorra y el cuervo; otro con una escena de soldados; el de Adán y Eva en el Paraíso; u capitel inspirado en el sarcófago romano de Husillos, donde aparecen figuras desnudas de inspiración clásica; un capitel en el que se ha querido ver una escena de matrimonio;… Mención especial merecen los 315 canecillos de diversa temática.

La iglesia presenta una simetría casi perfecta, solamente las portadas laterales no están alineadas frente a frente entre sí. Consta de tres naves, todas ellas con bóvedas de cañón y arcos fajones que transmiten el peso a ocho pilares de planta cruciforme con semicolumnas adosadas. El peso del edificio lo reciben los muros que son muy gruesos lo que hace que la existencia de ventanas sea escasa y las que hay sean de pequeño tamaño.
Planta de San Martín de Frómista
Nave central y ábside
En la cabecera tiene tres ábsides circulares orientados al este y semicirculares que se dividen en dos cuerpos horizontales separados por unas impostas de ajedrezado. El cuerpo inferior carece de decoración mientras que en el cuerpo superior se sitúan las abocinadas ventanas formadas por arcos de medio punto. En el ábside central se encuentran tres ventanas separadas por tres estilizadas columnas que recorren todo el muro hasta la cornisa. En los ábsides laterales se encuentran dos ventanas en cada uno de ellos y una sola columna de las mismas características las separa. Bajo el tejado de los tres ábsides hay una gran colección de canecillos, elementos arquitectónicos que representan una enseñanza moral a tener presente.

El crucero posee un cimborrio poligonal y la cúpula actual no es la original, pues está totalmente reconstruida. Los capiteles de las columnas son de gran belleza, con profusa decoración vegetal e iconográfica.

La iglesia dispone de tres portadas, todas simples pues solo disponen de una imposta de ajedrezado y algún que otro adorno en forma de bola. La portada situada en el norte tiene columnas con capiteles historiados en bastante mal estado de difícil interpretación. La principal se sitúa a los pies de la iglesia, al oeste, y las dos restantes se abren en las fachadas laterales, una orientada al norte y la otra al sur. Todas disponen de un pequeño guardapolvo en la parte superior que protegen la entrada. Sin embargo, la entrada al templo se realiza por otra puerta distinta, la que hay en el brazo sur del crucero, y que fue abierta como puerta de comunicación entre las dependencias monacales y el interior de la iglesia.
Detalle de un capitel

La fachada presenta una novedad que recuerda al estilo alemán: dos torres circulares que flanquean la puerta de acceso y corresponden con la época de construcción del edificio, no son añadidos posteriores. En su interior conserva un Cristo Crucificado de extraordinario valor.

Algún autor denominó a esta iglesia con el nombre de San Martín del Milagro, ya que según la tradición en ella ocurrió el siguiente milagro: el 25 de noviembre de 1453, un habitante de la población fue condenado por deudas y al no poder hacer frente al pago de las mismas fue excomulgado. Cerca de la muerte, arrepentido, quiso comulgar, pero al ir el sacerdote a darle la hostia consagrada, esta se quedó pegada a la patena. Una vez confesado su pecado al sacerdote, y después que este le hubo perdonado, pudo separar la hostia de la patena y darle la comunión. Hasta el momento de la reconstrucción de la iglesia un relicario con la patena y la hostia pegada se guardaba en el Altar Mayor de la iglesia, después desapareció. Milagro o no es lo que se cuenta.

Su carácter de monumento paradigmático del románico pleno y su emplazamiento en la ruta jacobea, hace que reciba numerosos visitantes de la más variada procedencia geográfica que se complacen en la contemplación de este monumento fundamental del arte románico que fue levantado a finales del siglo XI.
San Martín de Frómista en pleno Camino de Santiago