Mostrando entradas con la etiqueta Localidades históricas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Localidades históricas. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2012

Berlín, testigo de la historia


Berlín ha sufrido grandes catástrofes en la historia y ha sido testigo de luchas, ocupación y disidencia. También fue la capital cultural de Europa por muchos años, y, tras un paréntesis de décadas la ciudad vuelve a erguirse como lo que es: la referencia cultural europea. La verdad es que toda Alemania es un ejemplo vivo del paso de la historia. El viajero que recurra al alquiler coches Alemania  y la recorra, lo más posible, tendrá sin duda una experiencia inolvidable.
No es imprescindible alquilar un coche en Alemania, ya que cuenta con una extensa red de trenes y buses, pero es recomendable para quien quiere improvisar su recorrido entre los verdes parajes.
Pero voy a concentrarme en Berlín y en sus alrededores. La ciudad es hoy una urbe moderna donde sus edificios minimalistas soviéticos del Este contrastan con aquellos clásicos de inspiración parisina del Oeste. Lo que fue una isla rodeada por el régimen comunista fue hasta los ochenta un hervidero de cafés, cabarés, teatros,  consumismo y cultura urbana, envidia y asco, al mismo tiempo, de sus vecinos del Este.
Quien es apasionado de la historia tiene en Berlín un filón, pero eso sí, tendrá que hacer de tripas corazón: la ciudad está marcada por dos oscuras épocas, la del Nazismo y la de la ocupación soviética. Así, decenas de documentos pondrán a pruebas las entrañas del turista, como aquellos que pueden verse tanto en el Museo de la Stasi (policía soviética) como en el de la Gestapo (brazo represor nazi). Sin olvidar el Museo Judío o el memorial ante la universidad a la quema de libros en la época Nazi. Sólo algunos ejemplos.
Además Berlín cuenta con una impresionante isla de los museos, donde varios se dan cita. Allí se encuentra uno de los más impresionantes del mundo, el Museo de Pérgamo, con su extensa colección de arte mesopotámico, griego, islámico o egipcio.
Decía que no es imprescindible el alquiler de coches en Alemania, pero puede ser una buena idea para recorrer los alrededores de Berlín. Recomendamos Postdam para los interesados en la historia y en el arte, ciudad que fue bombardeada en la segunda Guerra Mundial, pero que fue en gran parte reconstruida.  Una de tantas joyas entre las ciudades alemanas.

Foto: Berlin Wall Today. Restos del “Muro de Berlín” en el centro de la ciudad.

miércoles, 18 de julio de 2012

El Rocío. Su Historia.


Este verano he visitado la aldea de El Rocío y he de reconocer que me impresionó bastante, aunque había visto imágenes, cuando salían en televisión con la romería, no me hacía la idea hasta que no la he visto.
Es un lugar singular y especial que conserva el encanto rural que se mezcla con la devoción mariana y con el atractivo turístico. Una aldea sin asfaltar y con los amarres para los caballos por toda ella le confieren ese encanto de parecer un pueblo salido de una película.

La historia de “El Rocío y de cómo se instauró el culto a la Virgen”, llamada la Blanca Paloma, es la siguiente:
El rey Alfonso X el Sabio reconquista a los musulmanes Niebla y todo el territorio de su reino de Taifa en 1262. Hacia 1285-1300 se construye una ermita de estilo mudéjar, en un paraje junto a dos cotos de caza reales —Lomo de Grullo y La Rocina—, en honor a Santa María de las Rocinas dando gracias por ese hecho, — se solía levantar una ermita en los lugares reconquistados al Islam—, y en ella puso una imagen, una talla completa, de una Virgen.

Esos son los hechos históricos, pero la tradición, según relata José A. Zamora Moya en su obra “Vivencias: La Romería del Rocío”, cuenta que “en el siglo XV Gregorio Medina, un cazador de Mures —actualmente Villamanrique de la Condesa—, encontrándose junto con sus compañeros de cacería, le tocó en suerte dirigirse a la zona de Las Rocinas, lugar muy frecuentado por los cazadores, y allí en la chueca o hueco del tronco de un árbol centenario halló la imagen de la Virgen de casi una vara de alto hollada por las inclemencias del tiempo”.
“Al volver a colocarla en su sitio pudo ver en la espalda de la talla la siguiente leyenda: María de los Remedios me llamo”.
 “Volvió al pueblo de Almonte, a cuyo término pertenecía aquel sitio, dando cuenta de su hallazgo. De esta población llegaron numerosos vecinos llevándose a dicha localidad la imagen. La noticia llega a los demás pueblos de la zona, pero entre los vecinos de Almonte y de Villamanrique surgió una disputa en torno a la cuestión del acomodo de la imagen, que subsanaron siguiendo la costumbre de la época, unciendo en unas carretas dos yuntas de bueyes y que su fuerza decidiera el sitio donde se quedaba la Virgen. Ambas fuerzas quedaron igualadas sin conseguir avanzar a un lado ni a otro. Este hecho se interpretó como sentencia y se colocó la talla de la Virgen en el sitio en que fue encontrada, construyéndose una ermita de diez varas de largo gracias a las limosnas de los devotos”.

La historia oral que comparten los pueblos de la comarca  de Almonte, en sus Reglas de 1758 relata que: “en el siglo XV un cazador de Villamanrique, población en el borde de la Marisma del Guadalquivir, encuentra, atraído por los ladridos de los perros, una imagen en el hueco de un viejo árbol que al principio confunde con una muñeca; era un simulacro de la Virgen del Rocío escondida desde la época de los moros. Dio cuenta a Almonte, por ser el pueblo más cercano, pero también lo conocieron los de Villamanrique, de donde era natural el cazador, que manifestaron su deseo de llevársela. Sometieron ambos pueblos sus pretensiones al juicio de dos yuntas de bueyes que uncidos a una carreta no pudieron avanzar en direcciones opuestas. El hecho fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar mismo donde fue hallada y allí se le levantó una ermita”.  
Desde entonces ese lugar se llama Virgen de las Rocinas.
En 1582 Almonte adquiere esas tierras y cinco años después Baltasar Tercero, emigrado a Las Indias, envía una importante suma de dinero para instituir allí una capellanía permanente, lo que le dará un gran impulso y evitará que, como en otros casos, tanto la ermita como el culto desaparezcan.
La Virgen, que es de talla completa, es vestida en 1635 con ropas de la época. Se trata de prendas a la moda de los Austrias, que son las que lleva actualmente. En 1653 la Virgen es proclamada como Patrona de Almonte y se decide dedicarle unas fiestas el 8 de septiembre. En 1758 se cambia esa fecha al día segundo de Pascua del Espíritu Santo  —Lunes de Pentecostés— y también se cambia el nombre de la Virgen, que pasa de Rocinas a Rocío. Por ser día del Espíritu Santo le viene la denominación de la Blanca Paloma.

Las Hermandades rocieras tienen su origen en el siglo XVII, siendo la primera de las filiales la de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), coetánea de las de Pilas (Sevilla), La Palma del Condado y Moguer (ambas en Huelva) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Desde entonces surgen otras muchas, sobre todo en el siglo XX.

La ermita construida en tiempos de Alfonso X permanece en pie hasta el famoso terremoto de Lisboa en 1755. Cinco años después se inaugura un santuario mayor, reformado a principios del siglo XX que finalmente es demolido para construir el actual templo, bendecido en 1969.
Son hechos destacables la coronación canónica de la Virgen en 1919 y la visita del Papa Juan Pablo II en septiembre de 1992.

La Romería del Rocío, es una de las más importantes y multitudinarias del mundo, tiene su origen en el año 1653, cuando la Virgen de las Rocinas es nombrada Patrona de Almonte y se decide dedicarle unas fiestas.
A pesar de que la Romería propiamente dicha comienza el sábado, los romeros comienzan esta cita anual con el camino, que forma parte de todo el ritual, unos días de convivencia, viajando a pie, a caballo o en carreta y durmiendo bajo las estrellas, hasta llegar a la aldea.
Muchos dicen que "El Rocío es el camino", ya que en esos días se comparte, se reza, se canta, se convive, se vive en hermandad, se va hacia Ella. La duración depende de lo lejos que se encuentre la población de la aldea almonteña, pero puede oscilar entre 1 y 7 días.
Las hermandades llevan en su cortejo el Simpecado, —es una insignia que en las procesiones abre marcha en la sección de cofradías de la Virgen, y que ostenta el lema “sine labe concepta”, es decir “sin pecado concebida”, es la representación de La Virgen por excelencia—, romeros a pie, a caballo, carretas de tiro, carros de tracción mecánica, todoterrenos... Y no sólo hacen el camino los hermanos, sino que muchas personas se unen a estas comitivas en su viaje —físico, emocional y espiritual— hasta la Blanca Paloma.
Los romeros suelen ir vestidos de forma muy característica y típicamente andaluza: los hombres, de corto, y las mujeres, con traje de flamenca, bata rociera o falda rociera. Y, por supuesto, no pueden faltar los botos.
Existen varios caminos para llegar a El Rocío: el Camino de los Llanos, que es el más antiguo y parte desde Almonte; el Camino de Moguer, que es el que toman la mayoría de las hermandades de Huelva; el Camino de Sanlúcar, que cruza el Guadalquivir por el Bajo de Guía y que es el que cogen las hermandades de Cádiz, y el Camino de Sevilla, que es por el que discurren las hermandades que vienen desde o atravesando esa provincia.
Tras el camino, la romería empieza a las doce de la mañana del sábado con la Presentación de las Hermandades, un acto que se prolonga hasta bien entrada la noche y que consiste en el paso de las distintas hermandades que peregrinan a EL Rocío —por orden inverso de antigüedad— ante el Santuario, donde rinden pleitesía con su Simpecado. 
Esa misma noche, a las doce, el Simpecado de la Hermandad Matriz se dirige hacia al Santuario en lo que se conoce como el Rosario de Almonte. El domingo de Pentecostés, a las 10.00h, tiene lugar en el Real la Misa de Pontifical y por la noche, el Rosario. Para celebrarlo, y al calor de las velas, las distintas hermandades se dirigen al Eucaliptal, desde donde partirá el Simpecado de Almonte hacia el Santuario, totalmente abarrotado.
Cuando realiza su entrada, a una hora indeterminada, los almonteños saltan la reja para sacar a su Patrona en procesión. Arropada por miles de romeros, la Virgen del Rocío recorre las calles de la aldea hasta pasado el mediodía del lunes, cuando vuelve a su Santuario y da por concluida la Romería.
A partir de este momento, las hermandades comienzan el camino de vuelta a sus localidades y la cuenta atrás para una nueva cita con la Blanca Paloma.
Pero además de los actos de devoción, en El Rocío también se canta, se baila, se come, se bebe, se disfruta... dando un buen ejemplo del carácter abierto y alegre de la gente de esta tierra. 

Un lugar que recomiendo visitar.

Fotos: Aldea, Santuario y Virgen del Rocío

miércoles, 6 de julio de 2011

Caesaraugusta


La ciudad romana de Caesaraugusta se fundó sobre la ciudad ibero-sedetana pero profundamente romanizada de Salduie. Se data la fundación romana hacia el año 15 a.C., coincidiendo con la reorganización de las provincias de Hispania llevada a cabo por Augusto tras su victoria en las Guerras Cántabras. La nueva ciudad recibe el nombre de Colonia Caesaraugusta, siendo la única ciudad romana que gozó del privilegio de ostentar el nombre completo de su fundador.
La fundación de la nueva colonia se desarrolla de acuerdo con plano romano de las colonias militares de planta rectangular y división ortogonal, al modo de los campamentos legionarios. Participaron soldados veteranos de las legiones IV Macedonica ("Macedonia"), VI Victrix ("Victoriosa") y X Gemina ("Gemela"), licenciados tras la dura campaña contra los cántabros, con la doble intención de garantizar la defensa del territorio a la vez que se fija en él la presencia de Roma.
Caesaraugusta, también, es fundada como "Colonia Inmune", lo que supone entre otros privilegios el derecho a acuñar moneda y la exención del pago de impuestos, así como recibir los lotes de tierra en propiedad.
El Convento Jurídico Caesaraugustano es el más extenso de los siete en los que se divide la Tarraconense. Desde un principio, Caesaraugusta asume el papel de cabecera regional, sustituyendo en esta función a la Colonia Victrix Ivlia Celsa (Velilla de Ebro), y aprovechando su excelente ubicación en un enclave estratégico de primer orden como cabeza de puente sobre el río Ebro en un cruce de caminos junto a la desembocadura de los ríos Gállego y Huerva.
El periodo de esplendor de la ciudad se prolonga durante los siglos I y II y a él corresponden las grandes obras públicas, de las que se conocen restos del foro, el puerto fluvial, las termas públicas, el teatro y el anfiteatro. A esta época corresponden también la construcción del primer puente de la ciudad y el establecimiento de un complejo sistema de abastecimiento de agua y saneamiento. El perímetro de la ciudad en estos momentos, excede el que tendrá en los siglos posteriores y la población se extiende hasta la ribera del río Huerva, formando manzanas de casas organizadas a partir de un urbanismo reticular.
A partir del siglo III, Caesaraugusta también sufre el proceso de crisis generalizado en todo el mundo romano y prueba de ello es la construcción de una potente muralla (segunda mitad del siglo III), el abandono de grandes obras públicas como la red de alcantarillado o de abastecimiento de agua, y la destrucción de edificios públicos para reutilizar sus materiales en la construcción de nuevas obras civiles, como en el caso del teatro, para construir la muralla. No obstante, las noticias que hay sobre la época nos hablan del mantenimiento de la vida urbana y la actividad comercial siendo frecuentes las importaciones entre las que destacan los sarcófagos paleocristianos conservados en la iglesia de Santa Engracia.
A lo largo del siglo V Caesaraugusta se ve inmersa en un proceso de desintegración del poder imperial. En el año 409 se produce la llegada a Hispania de los primeros contingentes bárbaros, que habían invadido el territorio romano tres años antes. Desde entonces Caesaraugusta se convierte en una ciudad estratégica, por su situación y sus imponentes murallas, que juega un importante papel en las luchas por el trono de Roma. Incluso en este siglo fue sede imperial dos veces, aunque muy brevemente: en el año 410, durante el reinado de Constante, y en el 460, durante el reinado de Mayoriano. Las continuas incursiones de bandas de campesinos y ciudadanos arruinados, esclavos fugitivos, desertores y montañeses motivaron la intervención del ejército visigodo, aliado de Roma.
Foto: Murallas romanas de Caesaraugusta (Zaragoza)

martes, 5 de julio de 2011

El Señorío de Albarracín

Las circunstancias por las que atravesaron los reinos cristianos de la Península desde 1150 hicieron posible el nacimiento de diversos señoríos independientes creados por caudillos cristianos en las fronteras musulmanas. Ejemplos típicos de estos señoríos son los fundados por Gerardo Sempavor, el Cid portugués, en la Extremadura española; por Fernando Rodríguez el Castellano en Trujillo, y por Pedro Ruiz de Azagra, uno de los colaboradores del Rey Lobo de Murcia, en Albarracín.

El más hábil de todos fue sin duda Pedro Ruiz de Azagra, el señor de Albarracín, quien, oscilando entre Aragón y Castilla y con el apoyo de Navarra, logró no sólo mantener su independencia sino también aumentar sus dominios, obtener concesiones en Castilla y en Aragón y transmitir sus derechos a su hermano Fernando.

Fernando Ruiz mantuvo esta política de equilibrio aunque los honores recibidos en Aragón le obligaron a inclinarse más hacia el monarca aragonés del que era vasallo y en cuyo nombre poseía extensos territorios en la comarca turolense; pero la influencia aragonesa fue contrarrestada mediante una estrecha alianza con la Orden de Santiago, a la que nombró su heredera en Albarracín en julio de 1190.

La alianza de Fernando con Aragón y con Navarra era garantía de que estos reyes no intentarían ocupar Albarracín; y la donación a la Orden de Santiago, así como la vinculación de la sede episcopal de Santa María de Albarracín a la archidiócesis toledana, evitaban la intervención de Alfonso VIII de Castilla que no combatiría a los santiaguistas, a los que había confiado extensos territorios en las fronteras de su reino con los musulmanes.

Aunque el testamento inicial de Fernando fue modificado en diversas ocasiones y Albarracín pasó a los hijos de Fernando, la Orden de Santiago se convirtió en garantizadora frente a Castilla de la independencia del señorío, cuya posición geográfica llevó a los señores a una vinculación cada vez más estrecha con la monarquía aragonesa, a la que sería incorporado el señorío a finales del siglo XIII.

Foto: Albarracín

sábado, 28 de mayo de 2011

Mirambel, la bella del Maestrazgo

Mirambel es otra de las localidades del Maestrazgo turolense con historia, en ella dejaron su huella los caballeros templarios y las guerras carlistas que dejaron un conjunto urbano que en 1980 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico, por ser "villa cargada de historia, conservando el recinto amurallado y las construcciones notables sin alterar la imagen y el ambiente medieval".

En 1981, la Asociación Internacional Europa Nostra, le concedió la medalla de oro por las tareas de restauración llevadas a cabo en la villa. La medalla la entregó S.M. la reina Sofía a la que se le concedió el título de "Hija Adoptiva de Mirambel".

Las primeras referencias a la localidad se sitúan en el siglo xii, tras la conquista del asentamiento musulmán por el rey Alfonso II, aunque en esta zona ya se tiene constancia de asentamientos prehistóricos e íberos. La villa es entregada por Alfonso II a la Orden del Temple y perteneciendo a la Baylía de Cantavieja. El rey concede a Mirambel, en 1157, el Fuero Libre y en 1234, el Maestre de la Orden del Temple otorga la "Carta Puebla" que reguló el derecho de frontera, al ser considerada como un punto estratégico como posición fronteriza.

La historia de Mirambel sigue las mismas vicisitudes del resto de localidades del Maestrazgo, así, después de la disolución del Temple, pasará a manos de la Orden de San Juan del Hospital.

Para su protección, la villa se rodeó de una muralla de la que se conserva casi toda su estructura y sus puertas como: el Portal de San Roque, el de San Valero, el de la Fuente y el del Estudio. La puerta principal es el llamado Portal de las Monjas desde el que se accede al núcleo histórico de la localidad. El torreón de las Monjas fue construido entre los siglos XV y XVI y se ha convertido en el monumento más representativo de Mirambel.

En el siglo xix, Mirambel recupera su protagonismo estratégico durante las Guerras Carlistas, siendo un punto de encuentro entre liberales y carlistas, dentro del territorio controlado por el General Cabrera. Son numerosas las leyendas y las huellas que se conservan de este periodo.

En 1986 se rodaron en Mirambel varias escenas de la serie televisiva Clase media, y en 1994 se rodó gran parte de la película de Ken Loach Tierra y Libertad. En 1996 se grabaron varias escenas de la película En brazos de la mujer madura, de Manuel Lombardero.

El nombre de Mirambel proviene del latín «miror», admirar, y del catalán «bell», bella; Mirada Bella. Es otra bella localidad del Maestrazgo que no debe dejar de visitar.

Foto: Portal de las Monjas de Mirambel.

jueves, 21 de abril de 2011

Cantavieja, capital histórica del Maestrazgo

Cantavieja es la capital histórica del Alto Maestrazgo, y en ella se han encontrado vestigios de poblaciones paleolíticas y se ha constatado la presencia de Íberos y de romanos.

La población fue reconquistada al Islam en 1169 por Alfonso II y en 1197 ya estaba ocupada por los Caballeros del Temple (Templarios) que la convirtieron en cabeza de los siete municipios que formaron la Baylía de Cantavieja. En 1225 el maestre del Temple y el Concejo de vecinos suscriben la carta de población del lugar, contrato bilateral que estipulaba los cauces de relación entre señores y vasallos.

Tras la orden de extinción de la Orden del Temple y tras una larga resistencia de ocho meses, sus bienes pasan a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, que durante más de 500 años gobernó la villa. De estos importantes asentamientos datan gran parte de los monumentos que aún se conservan. Fue el siglo xviii uno de los de más apogeo de la villa. Enriquecida por la ganadería y el comercio de la lana, Cantavieja construye la Ermita del Loreto (1700), la Iglesia de la Asunción (1745), el hospital (1775), y sus prósperos habitantes edifican sus casas solariegas en la población.

Cantavieja vuelve a tener papel protagonista entre los años 1833 y 1840 durante la Primera Guerra Carlista, cuando el general carlista Ramón Cabrera convirtió la localidad durante unos años en capital de la Comandancia General del Maestrazgo, fijando en ella su residencia y estableciendo su Cuartel General. Tras fortificar la plaza instaló fábricas de armas, pólvora y cañones, un hospital, depósito de víveres y una imprenta. Todos estos aconteceres, hazañas y hechos de armas le valieron el calificativo de "Tigre del Maestrazgo". También en la Tercera Guerra Carlista Cantavieja volverá a alzarse en armas de manos del general carlista Marco de Bello.

Ya en el siglo xx Cantavieja y el Maestrazgo sufrieron los desmanes de la Guerra Civil y el posterior fenómeno del "maquis".

Debido a su posición estratégica, Cantavieja ha soportado a lo largo de su historia varios asedios y grandes y crueles destrozos.

Catavieja es la capital de la Comarca del Mestrazgo, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1981 y es una localidad que merece mucho la pena visitar ya que es un enclave primordial para conocer la historia medieval y contemporánea del Maestrazgo Turolense. En ella se ha establecido el Museo de las Guerras Carlistas que muestra de una manera muy gráfica los acontecimientos sucedidos durante las tres guerras carlistas y el importante papel que tuvo en ellas la localidad turolense.

Foto: Lateral de la plaza Cristo Rey de Cantavieja, una de las plazas porticadas más bellas de Aragón.