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domingo, 3 de febrero de 2019

El trágico final de Luis II de Baviera, el rey loco. Accidente, suicidio o asesinato.



Luis II de Baviera es un rey muy conocido por distintos motivos: por los fabulosos castillos construyó; por su carácter soñador y romántico que lo encerró en un mundo irreal de fantasía, se le conoce como “el rey loco”;  por su frustrada homosexualidad; por su mecenazgo a Richard Wagner del que se decía que era su amante; pero sobre todo por su trágico final, hoy todavía sin aclarar, ya que según la versión oficial se suicidó y según otras versiones fue asesinado. Os voy a contar la historia del “Rey Loco”.

Vida y reinado
Luis Otón Federico Guillermo de Baviera, nació el 25 de agosto de 1845, en el castillo de Nymphenburg en Munich, hijo del rey Maximiliano II de Baviera y de María, hija del rey de Prusia que más tarde sería Kaiser alemán, Federico Guillermo I.

Su educación fue esmerada, como correspondía al futuro rey, predominando las artes artísticas de las que su padre y su abuelo, Luis I, fueron grandes defensores. La vida del joven príncipe dio un cambio radical cuando el 25 de agosto de 1861 presenció, por primera vez, la obra de Wagner “Lohengrin” de la quedó completamente absorto y desde ese momento su pasión por la obra wagneriana y su espíritu romántico y artístico le cautivaron. Su carácter enfermizo y romántico le valdría el apodo del “Rey Loco”.

Escudo de Armas de Luis II
De muy pequeño ya dio muestras de un temperamento inestable, protagonizando una monumental pelea con su hermano menor, al cual estuvo a punto de estrangular, y ese carácter soñador y rebelde le condujo a mantener una constante batalla personal entre la realidad y la fantasía.

Cuando contaba con 18 años fallece inesperadamente su padre Maximiliano II y el 10 de marzo de 1864 es proclamado rey de Baviera. Su reinado pasó a ser tormentoso para él, aunque su actividad política fue más importante de lo que en general se cree. Profundamente antibelicista, no tuvo más remedio que enfrentar a Baviera contra Prusia en la "Guerra Alemana" y pesar de su derrota, el pueblo le adoraba ya que veía representado en él al príncipe romántico, sensible, preocupado por sus súbditos, justo y amante de las artes. Desde entonces Baviera dependería de Prusia en política exterior y su rey se convirtió en un "vasallo" de su tío prusiano.

Al poco de subir al trono hizo llamar al artista que tanto le había impresionado unos años atrás, así el 6 de mayo de 1861 recibe en Munich a Richard Wagner con estas palabras: «Sin que vos lo supierais, erais la cuenta de todas mis alegrías. Vos habéis sido mi mejor maestro, mi educador y un amigo que, como ningún otro, ha sabido hablar a mi corazón. Haré cuanto esté en mi mano para haceros olvidar vuestros sufrimientos, disiparé todas vuestras preocupaciones, os proporcionaré el reposo a que aspirais a fin de que desplegueis sin traba alguna, vuestro genio maravilloso. Ahora que visto la púrpura, emplearé mi poder en endulzar vuestra vida».

El compositor Richard Wagnera
El compositor escribió, tras su primer encuentro con el rey: «Hoy he sido llevado ante él. Por desgracia es tan bello y genial, inspirado y magnífico, que temo que su vida se desvanezca como un fugaz sueño divino en este mundo malvado. De la magia de sus ojos no puede Vd. hacerse ni idea: ¡si pudiera sobrevivir; es un milagro demasiado inaudito!».

De Munich se traslada al castillo de Berg, a orillas del lago Stamberg en la isla de las rosas, donde proporciona a Wagner una villa cercana para que trabaje con tranquilidad, le dona una casa en Munich, en la Briennerstrasse y paga todas las deudas del artista. Múnich se convirtió en capital musical europea con los estrenos de "Tristán e Isolda" (1865), "Los maestros cantores de Núremberg" (1868), "El oro del Rin" (1869) y "La Walkiria" (1870). Con ello Luis II continuaba la tradición de mecenazgo de la casa de Wittelsbach.

Pero, la presión que le genera la corte al rey por su relación con Wagner le obliga a tomar la decisión de acompañarlo a la frontera de Baviera, el 10 de diciembre de 1865 y despedirse de él, aunque siguió contribuyendo a su sustento.

Luis II de Baviera
La expectativa de engendrar un heredero y la presión ejercida por la corte le lleva a anunciar, a comienzos de 1867, el compromiso con su prima Sofía de Wittelsbach, hermana menor de Sissi, pero el compromiso se fue posponiendo hasta que se anuló definitivamente. A lo largo de su reinado se le relacionó con varios hombres, principalmente con Richard Hornig un apuesto caballerizo. Su formación estrictamente católica le hizo llevar su homosexualidad como una verdadera carga difícil de sobrellevar.

Luis II construyó tres grandiosos castillos perpetuando de este modo la tradición familiar. El palacio de Linderhof construido en uno de los cotos de caza de su padre y con una clara inspiración en el Palacio de Versalles, el Palacio Linderhof es el más pequeño de los tres y el único palacio que llegó a ver terminado. En 1869 manada construir su mayor obra, el castillo de Neuschwanstein, conocido a nivel mundial como símbolo de la arquitectura romántica idealizada, es uno de los lugares más fotografiados de Alemania y uno de los castillos más visitados de Europa. El sueño del rey loco fue la fuente de inspiración de Walt Disney para comenzar a construir su propio sueño. Finalmente construyó el palacio de Herrenchiemsee erigido a orillas del en el lago Chiemsee, entre 1878 y 1886, es una construcción monumental realizada para cumplir su sueño desde que visitó Versalles por primera vez de tener un palacio igual y encargó su construcción y, aunque no llegó a verlo acabado, el parecido entre ambas construcciones y sus jardines es asombroso.

Castillo de Neuschwanstein

Reclusión y muerte
Su personalidad melancólica lo fue encerrando cada vez más en su propio mundo, un mundo diferente gobernado por su espíritu romántico y atormentado en la soledad del castillo de Neuschwanstein. Esta situación llevo finalmente a su familia y a los altos estamentos bávaros a publicar, a primeros de junio de 1866, un informe médico que lo declaró incapacitado para gobernar. Hoy se considera una estratagema, auspiciada por su familia, para apartarlo del gobierno ya que no se le hizo ninguna exploración personal al monarca. Lo trasladaron al castillo de Berg y lo pusieron bajo custodia psiquiátrica. El día 10 de junio de 1886, su primo el Príncipe Leopoldo, dada la evidente discapacidad del hermano menor del rey, asumió la regencia del reino.

Tres días después, el 13 de junio de 1866, el rey estaba dando un paseo por los jardines de palacio que bordeaban el lago Starnberg junto con su médico personal el doctor Bernhart von Gudden. Ante la tardanza en regresar al palacio se organizó una partida de búsqueda que encontraron ambos cadáveres flotando en el lago.
La versión oficial con relación a su muerte es la del suicidio, por la que habría puesto fin a su atormentada existencia de soledad y compañía, a su vida de continua contradicción romántica, llevando consigo a su guardián y médico. Decía, así mismo, que el monarca había sufrido un ataque de locura y se había suicidado no sin antes matar al doctor cuando éste trato de impedir que se arrojara al lago.

Sin embargo, hay circunstancias que desmienten esta versión del ahogamiento en el lago ya que en su autopsia no se encontraron restos de agua en los pulmones y nunca había mostrado tendencias suicidas. Además, las sospechas de que no se tratase de un suicidio se agravaron con los testimonios de un pescador y algunas personas que se encontraban por la zona de haber oído unos disparos. Este rumor fue en aumento y tomó cuerpo la posibilidad de que rey fuese asesinado, en un regicidio planeado por la propia familia real y por los poderes bávaros y/o alemanes para los que resultaba muy incómoda la existencia del rey.

Lugar donde fue encontrado el cuerpo de Luis II
en el Lago Starnberg
En la década de 1960 se reavivó la controversia sobre la muerte del “Rey Loco” cuando el banquero muniqués Detlev Utermöhle declaró bajo juramento que, siendo niño, la condesa bávara Josephine von Wrba‑Kaunitz había mostrado a sus padres algunas prendas de los Wittelsbach entre los que se encontraba el gabán que llevaba Luis II el día de su muerte y que es su parte trasera tenía dos agujeros de bala. En 1973 un incendio quemó todas las propiedades de la condesa y desapareció la única prueba que podría haber cambiado la versión oficial de la muerte del rey.

Quedan pues sin resolver las circunstancias exactas de la muerte de Luis II: intentaba escapar y encontró la muerte por accidente o como consecuencia de la acción su cuidador para impedirlo ya que, según parece, era un buen nadador; mató el rey al doctor o éste iba a huir con él y por tanto ambos fueron asesinados. Hay queda la duda ya que la familia Wittelsbach se ha negado a reabrir el asunto de la muerte del “Rey Loco”.

Pese a las misteriosas circunstancias que propiciaron su muerte y su destronamiento, Luis II tuvo un funeral enormemente lujoso. La Iglesia no presentó demasiadas pegas para permitir su entierro en lugar sagrado, que en aquella época estaba prohibido a los suicidas, ya que se consideró que la locura de Luis II le eximía de cualquier responsabilidad en su suicidio desde el punto de vista eclesiástico, por lo que se le permitió tener un entierro real completo. Su cadáver fue ataviado con el rico traje de la orden de San Humberto y fue enterrado en la cripta real de la iglesia de San Miguel en Múnich, donde puede visitarse su tumba.

En 1973 Luchino Visconti llevo a la gran pantalla su vida en la película “Luis II de Baviera, el rey loco”.

La Guerra Civil en el valle del Bernesga (León)

Al comenzar la Guerra Civil, la parte Norte de la provincia de León y, en particular, sus cuencas mineras se mantuvieron leal al Gobierno de Madrid, constituyéndose en las diferentes localidades los comités del Frente Popular que se convirtieron en el poder de facto de la zona. De forma inmediata recibió el apoyo de sus correligionarios asturianos cuya influencia desbordó desde el primer momento la Cordillera Cantábrica, permaneciendo en ella buen número de los componentes de la expedición minera enviada desde Oviedo a Madrid el mismo 18 de julio que había frustrado la sublevación de la guarnición militar de León.

Por su parte, dicha guarnición de León tuvo que dedicarse por entero a contener la expansión de los partidarios del Gobierno que controlaban el Norte de la provincia, frenándoles en algunos puntos y haciéndoles retroceder en otros hasta constituir un frente defensivo que, en la zona central, por la que cruzaba la carretera nacional Adanero‑Gijón, quedó establecido en Puente de Alba, a vanguardia de La Robla, localidad que las tropas de León ocupaban el 1 de agosto.
Gráfico del avance de las tropas franquistas 
La línea nacional se apoyaba así en la carretera de La Magdalena a La Robla, mientras la republicana se afirmaba en las alturas de Maresma‑Amargones‑EI Altlco‑La Muezca‑Fontañán‑Nocedo de Gordón. A lo largo de trece meses de guerra fue este un frente estabilizado, muy endurecido, en el que no se efectuaron operaciones de importancia por ninguno de los dos bandos, aunque tuvieron lugar, no obstante, por una y otra parte, frecuentes golpes de mano como el realizado por los republicanos contra La Robla el 19 de febrero de 1937 y continuos hostigamientos con armas automáticas, morteros y artillería.
Soldados republicanos en Gordón
En agosto de 1937 el Ejército del Norte, nacional, ocupaba toda la provincia de Santander en una campaña relámpago, quedando la parte centro‑oriental de Asturias como único bastión de la República en la cornisa cantábrica. Las tropas que ocuparon Santander, las Brigadas de Navarra, entraban el 31 de agosto en Unquera y al día siguiente proseguían su avance por el Oriente de Asturias sin solución de continuidad. Este ataque, protagonizado por dichas Brigadas Navarras desde el Este, debía combinarse con otro efectuado por el Sur, desde León, sobre los puertos de la cordillera Cantábrica por las fuerzas del VIII Cuerpo de Ejército, reforzadas con dos Brigadas de Castilla, al mando conjunto del general Aranda.
Puente de Alba. Soldados franquistas


El 9 de septiembre de 1937, las fuerzas al mando del general Aranda iniciaban desde el frente leonés la ofensiva sobre la Asturias republicana en dirección a los puertos de Pajares y Piedrafita. Como quiera que la ruptura por el valle de Bernesga, siguiendo la carretera general, resultaba muy problemática por las abundantes fortificaciones que la controlaban, Aranda decidió que la 1ª Brigada de Castilla, al mando del coronel Gistau, que se dividía en dos medias Brigadas, la 1ª mandada por el teniente coronel Sagardía y la 2ª por el teniente coronel García Polo, atacara más al Oeste entre Otero de las Dueñas y Olleros del Alba. El coronel Gistau partiendo de Olleros de Alba y Santiago de las Villas, debía ocupar como primeros objetivos las alturas de Amargones‑El Ático‑La Muezca, defendidas por la 186ª Brigada Republicana, al mando del mayor José Recalde, para proseguir a continuación hacia Los Barrios de Gordón y envolver por el norte La Pola de Gordón.

Comienza el ataque la 2ª Media Brigada de Castilla del teniente coronel García Polo que, partiendo desde Otero de las Dueñas, ocupa en esa primera jornada de la ofensiva las alturas de Santas Martas, Peña Rueda y los vértices Violares y Amargones. Desde este último asaltaba y ocupaba al día siguiente, el 10 de septiembre, en medio de un temporal de lluvias, la posición del Altico.

En la primera jornada de la ofensiva la 1ª Media Brigada del teniente coronel Sagardía, no pudo prácticamente avanzar pues la ocupación de sus objetivos estaba condicionada a la previa del vértice Violares, que correspondía a la 2ª Media Brigada. Cuando ésta tomó Violares el día 10, entonces las tropas de Sagardía pudieron hacerse con La Cierva y, en una marcha nocturna, ascender hasta el vértice Rebolleras para desde él asaltar La Muezca por su espalda
Avance de la 1ª Media Brigada de Castilla

Tras ocupar las cumbres, las tropas de Gistau descendieron por la vertiente contraria, haciendo retroceder al 232 Batallón, al mando del mayor Campos Dutor, de la 186ª Brigada Republicana y a las fuerzas de la 1ª Brigada Montañesa que mandaba el mayor Antonio Cuadra, y que habían acudido en su refuerzo, llegando el día 11 a Los Barrios de Gordón, Paradilla y Carbonera. Alcanzaban así la carretera de San Pedro de Luna a La Pola de Gordón a la que orientaron su avance hacia el Este, hacia vega de Gordón, envolviendo todo el sistema defensivo de Fontañán, Nocedo y La Pola de Gordón, lo que obligó a las fuerzas republicanas a abandonarlo sin lucha, el día 12, ante la amenaza de resultar ocupadas. Las unidades republicanas que estaban dispuestas a defender Fontañán, al encontrarse con el enemigo a su espalda, debieron retirarse apresuradamente, librándose por muy poco de ser copadas.

Las tropas de la 1ª Media Brigada se apoderaron de la Collada Urdiales y, desde ella, iniciaron el descenso hacia Los Barrios de Gordón, quedando al finalizar la jornada en la cota 1250, 800 metros al Sur de dicha población, dominando la carretera y pueblo de La Pola de Cordón, que había sido incendiado antes de ser abandonado, así como lo fueron también Los Barrios y Beberino. El día 12, envolvían por el Norte La Pola de Gordón, ocupándola seguidamente.
Tropas del coronel Gistau descenciendo hacia Los Barrios de Gordón

El frente republicano estaba roto. Sus adversarios lo habían atacado combinando los movimientos sincronizados de varias unidades que procuraban siempre maniobrar las posiciones más fuertes, para poder atacarlas por la espalda, una vez desbordadas. Táctica esta innovadora, muy diferente a los brutales choques frontales de la Primera Guerra Mundial, que los alemanes perfeccionarían y aplicarían, a una escala mucho mayor, en la Segunda.
Al abandonar La Pola de Gordón las tropas republicanas provocaron numerosos incendios