miércoles, 17 de diciembre de 2014

Un héroe olvidado....Tras dos guerras


Hace unos cuantos años llegó a mis manos la hoja de servicios de mi abuelo y después de leerla concienzudamente, me enteré de una serie de hechos y acontecimientos de los que era un total desconocedor al igual que todos los miembros de la familia. En ese momento decidí guardarla hasta que llegase el momento oportuno para escribir su historia. Ahora he considerado que ha llegado ese momento. 

Al leer los hechos que se reflejan en  ella, intento hacer volar la imaginación y trasladarme a aquellos angustiosos momentos, aunque no lo consigo del todo. Tengo claro que por mucho que haya leído, estudiado o investigado sobre la situación de Marruecos durante la guerra del Rif, por mucho que intente dibujar en mi mente aquella situación, es muy difícil, por no decir imposible, que pueda hacerme una idea real de lo que sufrieron allí. 

Su hoja de servicios es un relato real y veraz de su participación en la guerra africana desde que se incorpora al Batallón Arapiles nº 9, a principios de 1924, hasta que culmina la pacificación del Protectorado en 1927; es un relato de las acciones realizadas durante los años de su permanencia en las Unidades Coloniales; es un relato de la vuelta a casa; es un relato de su participación en la guerra civil y también es un relato de tristeza, deshonor y olvido, un relato que termina con el final de su  carrera militar.

No es el objetivo de esta historia contar aquí las penurias familiares que pudiera pasar mi abuelo en aquellos angustiosos años del olvido, se trata de rendirle un modesto homenaje, sacar del olvido y dar a conocer su historia militar tal como la vivió,  que fue tan dulce como amarga, y hacerla extensiva a todos aquellos que vivieron su misma situación que por desgracia fueron muchos.

Estos militares, que años antes no dudaron jugarse la vida por su país, por su bandera y por su Ejército; que habían demostrado y acreditado con creces su valor,  perdieron su dignidad y honor acusados del peor delito del que se le puede acusar a un militar, el de rebelión militar o auxilio a la rebelión, por haber permanecido fieles a la República a la que habían prestado juramento de fidelidad, y haber resultado perdedores de la guerra civil.


Un héroe olvidado… es un homenaje a mi abuelo y a todos aquellos militares, olvidados como él, a los que les tocó vivir dos guerras seguidas, en las que la primera los cubrió de gloria y la segunda de miseria y olvido, por encontrarse en un momento determinado en un lugar que al final resultó ser el equivocado y que ni la política, ni la sociedad y ni siquiera el tiempo han querido o no han sabido reconocer.

Esta es la historia de uno de esos héroes, hoy anónimo y olvidado, al que quiero recordar.

jueves, 13 de noviembre de 2014

El castillo de Calanda

Excavaciones en el recinto interior del castillo
La población de Calanda tiene su origen cuando los musulmanes se asentaron al pie de una suave colina, sobre la que poco más tarde se construyó un castillo.

En 1157, Calanda quedó incluida en el amplio alfoz de los términos que Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón, otorgó a la Orden de Calatrava cuando ésta fuera conquistada. La conquista de la villa fue realizada por Alfonso II en 1169, junto con Aguaviva, Castellote y Cuevas de Cañart.

El primer señor de la villa del que se tienen noticias fue Blasco de Alagón, quien ya poseía desde 1120 el señorío de Sástago, Calanda, Camarón, Torre Galindo y Torre de la Mora. Luego pasó a su hijo Artal y de éste a su hijo Blasco II de Alagón, quien lo ostentaba en 1172.

Restos del castillo (foto del Gobierno de Aragón)
Los Alagón cambiaron Calanda a los calatravos por la tenencia que la Orden poseía en Cuevas de Vinromá, Albocacer, Tirig y Salsadella. A partir de este momento la historia de Calanda está vinculada a la dominación calatrava. El primer proyecto de colonización cristiana data de 1276 cuando se acordó que los monjes caballeros expulsasen a los musulmanes de Calanda y la repoblasen con cristianos.

La población perteneció durante varios siglos a la Orden de Calatrava hasta que se produjo la abolición de los señoríos.

El castillo sufrió diversas alteraciones durante las guerras carlistas y, tras éstas, quedó en el más profundo abandono. Aún se conserva en bastante buen estado un muro que se corresponde con uno de los flancos mayores de su planta irregular alargada. Al castillo se accede por una rampa paralela a su lado mayor que lleva hasta la puerta situada en la parte alta.

Rampa de acceso al castillo( foto del Gobierno de Aragón)
En las excavaciones que se realizan en su recinto interno han quedado al descubierto diversas estancias fabricadas con cantos rodados, también se conserva un aljibe con canles de llenado y recogida de aguas. A un lado del canal parten las escaleras de acceso a una sala rectangular que podría ser la base de una torre. En el flanco suroeste se levanta un muro de sillería que bien podría corresponder a la torre mayor. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

El castillo de Más de las Matas

La ermita de Santa Flora se ubica sobre la parte
central del antiguo castillo
El castillo de Más de las matas o castillo de Kamarone, era un castillo de origen romano, después lo fue visigodo, conocido como «vallipón» y más tarde musulmán. Después de la conquista cristiana en 1169, el rey Alfonso II lo donó en 1185 a la mitra zaragozana.

En esta población, junto con sus iglesias, se había formado un obispado llamado «kamerín». El rey, reservándose tierras, el horno y el molino, le otorgó la carta puebla en octubre de 1194, concediendo a todos sus moradores el fuero de Zaragoza.

En 1205 Pedro II cedió el castillo con la mitad de la villa a Arnaldo de Palacín, caballero que había participado en su conquista.

Con Jaime I, pasó a Blasco de Alagón, señor de Sástago, por permuta con Morella; en 1248 este noble daba el castillo y la villa a su hijo Artal. Éste, en 1260, marcaba los límites con el comendador de Alcañiz, Raimundo Ibáñez, entre Camarón, Monroyo y Buñol.

En 1272, Blasco II de Alagón disponía del castillo en su testamento. En 1295 la Orden del Temple permutó el castillo y la villa a Artal de Alagón, señor de Pina, por un horno en Pina, La Zaida y Belloc.

En 1298 se insiste en que las primicias de Camarón pertenecen al obispo de Zaragoza, pues las tenían cedidas a la casa de Alagón por cinco morabetinos de oro que se pagaban al camarero del Salvador, carga que deberían asumir los caballeros templarios.
Desde el castillo se dominaba toda la villa

Tras la extinción de la Orden del Temple, el castillo pasó a la Orden del Hospital de San Juan, a los hospitalarios y poco después el lugar se fue despoblando hasta su abandono en el siglo XV.


Los vestigios del castillo se sitúan en el cerro de los Pedregales donde se asienta la ermita de Santa Flora, en el centro de lo que fuera el recinto del castillo. Era una fortificación de planta irregular de unos cincuenta metros de eje máximo ocupando la cumbre de la colina, aún hoy se ven algunos muros con aparejos de bloques calcáreos. El resto mejor conservado del castillo forma la esquina cóncava de una torre en el ángulo suroeste, cuya obra es de piedra sólida.

jueves, 30 de octubre de 2014

El Santuario de Ntra. Sra. de Monserrate. Fórnoles. Teruel

Santuario de Monserrate
Según la leyenda popular, el origen de este santuario se remonta al siglo XII, cuando un pastor encontró en este paraje la Santa Imagen. Después de llevarla al pueblo, la imagen volvió a aparecer aquí por dos veces, por lo que se decidió edificarle una pequeña ermita.

El santuario o ermita de Nuestra Señora de Monserrate, también llamado de Santa Mónica, data del siglo XIV, en que se construyó la iglesia en sustitución de la primitiva ermita. En el siglo XVII se reformó la Iglesia y se amplió el recinto con un claustro, la antigua hospedería y la masía que se conservan aún en la actualidad. Del mantenimiento del santuario se encargaba una comunidad contemplativa que daba hospedaje a los peregrinos.

Planta del Santuario con indicación de las épocas de construcción
Lateral de la  Iglesia
La iglesia es de una sola nave dividida en tres tramos: el segundo y el tercero corresponden a la construcción gótica original, con bóveda de crucería y bóveda de cañón apuntada, respectivamente; mientras que la cabecera fue reformada en el siglo XVII y está cubierta con cúpula sobre tambor y pechina, en ella se abrió posteriormente una capilla y una portada de estilo barroco y la sacristía.
En el exterior destaca la portada gótica con cinco arquivoltas apuntadas apoyadas sobre frisos de capiteles con figuras representativas  del nacimiento de Cristo, en el lado izquierdo,  y de la Crucifixión y Resurrección, en el derecho.

Crucero
El segundo domingo de mayo se celebra la romería a esta ermita en conmemoración de la rogativa de lluvia  que tuvo lugar el 4 de mayo de 1521 en la que coincidieron, sin previo aviso los vecinos de Fórnoles y de las poblaciones vecinas. También se reúne aquí la población el lunes de pascua florida.

El Santuario consta de iglesia y claustro. La iglesia es gótica del siglo XIV, pero el tramo de cabecera fue transformado en el siglo XVII. De una sola nave, el tramo central se cubre con crucería sencilla y el de los pies con bóveda de cañón apuntado; la cabecera lo hace con cúpula y tambor. La portada antigua es gótica, con cinco arquivoltas, decorada con escenas figurativas de inspiración bíblica y elementos vegetales. La esbelta espadaña barroca de los pies presenta tres vanos en arcos de medio punto apoyados sobre columnas, y sobre él se disponen las distintas dependencias que se utilizan en los días de romería.

El Santuario fue declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) el 25 de mayo de 1983.

martes, 29 de julio de 2014

El Castillo de Castellote

Entrada al Castillo
Al acercarnos a la localidad de Castellote en el Maestrazgo turolense nos encontramos con un castillo templario, recientemente recuperado, que domina completamente la población. Esta es su historia.

El Castillo, al que se accedía por un puente levadizo, se encuentra situado sobre un escarpe rocoso que domina la población de Castellote. El recinto ha estado ligado a innumerables enfrentamientos militares a lo largo de la historia.
Escarpe donde se asienta el Castillo

De origen templario, la torre del homenaje y la sala capitular son las partes mejor conservadas del castillo al que se le ha realizado una profunda reconstrucción, siendo uno de los lugares más visitados de la localidad turolense.  

Alfonso I el Batallador, conquistó Castellote a los musulmanes en el siglo XII durante su campaña de expansión del reino de Aragón. El rey encargó la custodia de la plaza a un caballero llamado Español de Castellot, pero a la muerte del monarca los musulmanes la reconquistaron.
Plano del Castillo

Entre 1168 y 1169, Alfonso II reconquistó Castellote y su castillo pasó a formar parte de la línea fronteriza con el Islam que estaba bajo el mando de Galindo Jiménez, señor de Belchite. Español de Castellot reclamó sus derechos históricos sobre la localidad y recuperó su propiedad, ya anciano, aunque renunció a ella a favor del rey manteniendo la tenencia.

En 1188, Gascón, hijo de Español de Castellot, consigue del rey Alfonso II la autorización para entregar Castellote a la Orden del santo Redentor, pero en 1196, Castellote y su castillo pasan a formar parte de la Orden del Temple que se hizo con el control de la comarca.

Dependencias
Castellote vista desde el Castillo
La villa vive bajo dominio templario su mayor fase de esplendor hasta que a principios del  siglo XIV, el Papa Clemente V decretó la extinción de la Orden del Temple acusándola de herejía. El rey Jaime II, bajo mandato papal, asedia en 1308 el castillo que finalmente y tras un largo asalto se rinde. En 1137 pasó a ser una bailía de la Orden de san Juan.

En 1837, Don Carlos, el pretendiente al trono de España a la muerte de su hermano el rey Fernando VII, ordena al general Cabrera la modernización y ampliación de la fortaleza que se convertiría en uno de los baluartes carlistas del Maestrazgo.
Torreones y accesos
Muralla superior
En 1840, el general isabelino Espartero se presenta en Castellote al mando de 32 batallones reforzados con diecinueve cañones y obuses. El 23 de marzo comienza el ataque isabelino sobre las ermitas fortificadas de San Macario y San Cristóbal. Al día siguiente los carlistas se refugian en el castillo que es asediado y constantemente bombardeado hasta que van cediendo sus defensas. Los carlistas, que habían causado numerosas bajas entre las filas isabelinas, gracias a su posición dominante, se negaron a parlamentar con lo que el general Espartero ordenó el asalto al castillo que conquistó definitivamente el 23 de marzo. Tras la victoria sobre los carlistas, Espartero ordenó la desmantelación total del castillo.

Fachas posterior
La restauración del Castillo de Castellote fue realizada durante el 2011 por el Ayuntamiento con la colaboración de los Ministerios de Fomento y Cultura dentro de los Planes para la conservación del Patrimonio Arquitectónico e Histórico.

Placa que conmemora la restauración