viernes, 28 de septiembre de 2012

Álvaro Núñez de Lara, regente de Castilla


Cuando el 6 de octubre de 1214 muere el rey Alfonso VIII de Castilla, el vencedor de los almohades en la batalla, de las Navas de Tolosa, las cortes nombran sucesor a su hijo Enrique I que contaba con diez años de edad. El conde Álvaro Núñez de Lara, miembro de uno de los linajes más poderosos de Castilla, logro hacerse con la regencia del joven rey disputándoselo a Berengela, hermana mayor de Enrique a quien su madre, Leonor de Plantagenet, había dejado la custodia de su hijo.
A partir de entonces, Álvaro Núñez dominó la política castellana y ejerció un gobierno personalista y abusó de su posición llegando incluso a usurpar las tercias. En la Primera Crónica General de España, habla de «los desagusados et locos fechos del conde don Álvaro».
En 1217 logra que el rey leonés, Alfonso IX, le nombre mayordomo del reino de León, cargo que no llegó a desempeñar directamente, sino que lo hizo a través de un delegado. El problema con que se encontró el conde regente fue con doña Berenguela, hermana del rey Enrique y que había estado casada con Alfonso IX y, aunque su matrimonio fue declarado nulo por una bula pontificia, de esa relación nació, en el año 1201, el que sería el futuro rey Fernando III el Santo. Berenguela contaba con el apoyo de un importante sector de la nobleza castellana como Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, Álvaro Díaz de Cameros, Alfonso Téllez Meneses y Gonzalo Ruíz Girón, quien había sido removido de su cargo de mayordomo real de Castilla.
Álvaro Núñez parecía dominar la política castellana y contaba con el apoyo de los concejos de la Extremadura castellana y del reino de Toledo. Un emisario que envió Berenguela fue ajusticiado por el conde de Lara y ésta se vio obligada a refugiarse en Tierra de Campos, en la villa de Autillo.
Berenguela intentó liberar a su hermano de la tutela de Álvaro Núñez a lo que el conde respondió realizando un ataque a diversas localidades de Tierra de Campos, pero un infortunado  accidente provocó la muerte del joven Enrique I l 6 de junio de 1217 en Palencia. Este acontecimiento cambiaría el panorama político del reino de Castilla.
Álvaro Núñez intentó ocultar la muerte del rey pero no pudo evitar que Berenguela se enterara y una vez reconocidos sus derechos sobre el trono de Castilla urdió un plan para que su hijo Fernando, que se encontraba en Toro, se reuniese con ella. El 10 de junio de 1217, Fernando se reunión en Autillo con su madre. Ambos, madre e hijo, se dirigieron a Palencia donde fueron recibidos con toda solemnidad.
El intento de reconciliación con Álvaro Núñez fracasó al reclamar éste la custodia del príncipe Fernando. Berenguela y Fernando se dirigieron finalmente a Valladolid. En la villa de Esgueva se produjo a principios de julio de 1217, una reunión decisiva para decidir si se aceptaba como rey de Castilla a Alfonso IX o, por el contrario, a Berenguela como reina de Castilla. Ésta última fue la decisión adoptada pero con la condición de que cediese el trono a su hijo Fernando.
Al nombrar a Fernando III rey, el gran derrotado era el conde de Lara, quien no se dio por vencido e incito a Alfonso IX a invadir Castilla, aunque éste finalmente desistió. Por su parte Fernando III atacaron las posiciones de los Lara al sur de Burgos y, finalmente, el 10 de septiembre de 1217, Álvaro Núñez fue apresado. Liberado poco después marchó a tierras leonesas dónde le sobrevino la muerte a comienzos de 1219.
Foto: Monasterio de Uclés donde fue enterrado el conde Álvaro Núñez de Lara.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El mito de El Mohán o Muán



Este personaje es muy popular y es quizás el mito más generalizado en Colombia, prueba de ello es que recibe diferentes nombres y que está muy presente en muchas tradiciones indígenas.
Se dice que el Mohán era un hechicero que tuvo la visión de la llegada de los españoles, antes de que se produjera, y de los horrores que acarrearía la conquista con lo que decidió refugiarse en la montaña convirtiéndose así en el dios de los ríos. Tiene forma humana, aunque de unas proporciones gigantescas,  guarda y protege los montes y habita en el fondo de los ríos.  Es una especie de sátiro y dicen que le gusta asomarse para ver bañarse a las muchachas.
En la mitología tolimense es muy popular y se le considera como el dios más legendario. Se le llama también, el Poira, cuando se le caracteriza como perseguidor de las jóvenes casaderas. Se le describe como un viejo indio de tamaño gigantesco, de aspecto demoníaco, cubierto de pelo y con una larga cabellera, cabeza greñuda, ojos brillantes, boca muy grande y unas larguísimas uñas.
Vive en los montes cerca de los meandros de los ríos donde aprovecha para calentarse con el sol matutino. Se dice también que se ha visto fumando y tocando el tiple. Dicen que es de carácter juguetón, mujeriego y libertino. También se dice que es antropófago y que rapta a niños a los que se come asados una vez que les ha chupado la sangre.
Para calmarlo es costumbre dejarle tabaco en las rocas al borde de los ríos ya que se le considera un gran fumador.

Fotos: Representaciones del Mohán o el Poira.

Berlín, testigo de la historia


Berlín ha sufrido grandes catástrofes en la historia y ha sido testigo de luchas, ocupación y disidencia. También fue la capital cultural de Europa por muchos años, y, tras un paréntesis de décadas la ciudad vuelve a erguirse como lo que es: la referencia cultural europea. La verdad es que toda Alemania es un ejemplo vivo del paso de la historia. El viajero que recurra al alquiler coches Alemania  y la recorra, lo más posible, tendrá sin duda una experiencia inolvidable.
No es imprescindible alquilar un coche en Alemania, ya que cuenta con una extensa red de trenes y buses, pero es recomendable para quien quiere improvisar su recorrido entre los verdes parajes.
Pero voy a concentrarme en Berlín y en sus alrededores. La ciudad es hoy una urbe moderna donde sus edificios minimalistas soviéticos del Este contrastan con aquellos clásicos de inspiración parisina del Oeste. Lo que fue una isla rodeada por el régimen comunista fue hasta los ochenta un hervidero de cafés, cabarés, teatros,  consumismo y cultura urbana, envidia y asco, al mismo tiempo, de sus vecinos del Este.
Quien es apasionado de la historia tiene en Berlín un filón, pero eso sí, tendrá que hacer de tripas corazón: la ciudad está marcada por dos oscuras épocas, la del Nazismo y la de la ocupación soviética. Así, decenas de documentos pondrán a pruebas las entrañas del turista, como aquellos que pueden verse tanto en el Museo de la Stasi (policía soviética) como en el de la Gestapo (brazo represor nazi). Sin olvidar el Museo Judío o el memorial ante la universidad a la quema de libros en la época Nazi. Sólo algunos ejemplos.
Además Berlín cuenta con una impresionante isla de los museos, donde varios se dan cita. Allí se encuentra uno de los más impresionantes del mundo, el Museo de Pérgamo, con su extensa colección de arte mesopotámico, griego, islámico o egipcio.
Decía que no es imprescindible el alquiler de coches en Alemania, pero puede ser una buena idea para recorrer los alrededores de Berlín. Recomendamos Postdam para los interesados en la historia y en el arte, ciudad que fue bombardeada en la segunda Guerra Mundial, pero que fue en gran parte reconstruida.  Una de tantas joyas entre las ciudades alemanas.

Foto: Berlin Wall Today. Restos del “Muro de Berlín” en el centro de la ciudad.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Guerra de Asedio en la Edad Media


La Poliocértica es el arte de la guerra que trata de la construcción de fortalezas, bastiones, murallas, baluartes, etc. y de sus maneras de asedio, sitio o asalto. Debe su nombre a Demetrio I de Macedonia, al que se le apoda como Poliocertes por su habilidad en el asalto y toma de ciudades. Es durante la Edad Media cuando la guerra de asedio toma especial importancia en la estrategia militar y requería de unas formalidades tanto por parte de los sitiadores como de los sitiados.

Juan Andrés Caballero Díez
Febrero de 2011
Artículo publicado en la web de Mundo Historia en febrero de 2011
http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/la-guerra-asedio-la-edad-media



lunes, 10 de septiembre de 2012

Marco Antonio y Cleopatra, la muerte de los amantes


Huidos a Egipto mientras la derrota de Actium todavía se estaba fraguando, Marco Antonio y Cleopatra aún intentaron resistir. Sabían que Octavio prepararía una campaña contra ellos en muy poco tiempo y se dispusieron a pelear. Finalmente, las tropas romanas desembarcaron en las tierras del Nilo en el verano del año 30 a.C., mandadas en persona por Octavio y enfrentándose inmediatamente a las tropas rebeldes que no se habían rendido todavía, al frente de las cuales estaba el propio Antonio.
A partir de aquí, los testimonios de las fuentes son tremendamente confusos y en la mayor parte de los casos mezclan detalles literarios, legendarios, escabrosos al fin y al cabo, con posibles referencias históricas. Cuentan que las legiones rebeldes se rindieron rápidamente al comprobar que no vencerían a las tropas regulares romanas y que Marco Antonio se dio muerte lanzándose sobre su propia espada al conocer la falsa noticia de que su esposa se había suicidado. Poco tiempo después, sería Cleopatra la que se quitaría la vida, tras tener noticia del hecho anterior y previendo que Octavio querría llevarla a Roma como prisionera de guerra para ser juzgada y ejecutada allí.
La literatura de la época, y de todas las posteriores, se ha encargado de ensalzar el orgullo y la pasión de esta reina que, incapaz de soportar la separación de su amado Marco Antonio y la ignominia de verse dominada y encadenada por sus conquistadores, se habría suicidado al ser mordida por una serpiente áspid que había hecho introducir en su lecho. No es posible saber hasta qué punto estos hechos fueron ciertos, aunque se duda de su veracidad porque los mismos cronistas recuerdan que jamás se encontró el cuerpo de la reina, y de hecho tampoco el de su marido.

Foto: "La muerte de Cleopatra’ de Jean André Rixens, 1874
Fuente: Revista Memoria, Historia de cerca nº XIX