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lunes, 5 de noviembre de 2012

Juan II de Aragón y Navarra


Juan II de Aragón
A la muerte de Alfonso V en Nápoles en 1458, subió al trono de Aragón su hermano Juan que contaba con 61 años de edad y que era desde 1425 rey de Navarra y desde 1435 lugarteniente de Aragón y Valencia.
Juan II, debido a su avanzada edad parecía destinado a servir de puente entre el reinado de su hermano Alfonso y el de su hijo primogénito y así establecer la unión de las coronas de Aragón y Navarra. Sin embargo, los acontecimientos desmintieron este hecho, Juan II vivió todavía 20 años más, su hijo primogénito murió y Aragón y Navarra continuaron separadas.
Juan de Aragón era el segundo hijo de Fernando de Antequera y durante su larga vida no estuvo exento de conflictos de gran magnitud. Su figura personaliza la tendencia dinástica hacia Castilla, de tal forma que desde su primer matrimonio con Blanca de Navarra, heredera de Carlos III el noble, al segundo con Juana Enríquez, hija del Almirante de Castilla, pasando por los vínculos matrimoniales de sus hijos y hermanos, alianzas políticas y continuas disputas con don Álvaro de Luna o con su propio hermano Enrique, todas sus acciones van encaminadas a adueñarse de la política castellana.
Juan II de Aragón
Su posición como rey de Navarra era un tanto peculiar, Rey consorte, reconocido como tal, utilizaba el título real para sus intervenciones en Castilla pero sin ejercer ningún acto de gobierno, lo que hacía su esposa. A la muerte de ésta en 1441, perdía sus derechos aunque en su testamento la reina hacía heredero universal a su primogénito Carlos, le recomendaba que no tomase el título real sin la bendición de su padre, a lo que éste se aferró como usufructuario de su mujer. Esto se complicó con su segundo matrimonio lo que, según el fuero de Navarra, invalidaba su usufructo. Pero el carácter de Juan II mantenía su postura que se agravó con su derrota en Castilla y su intromisión en el gobierno navarro que provocó la reacción del Príncipe de Viana y la creación de bandos enfrentados (beamonteses y agramonteses).
En Aragón desarrolló igualmente una política personal enfocada a satisfacer sus aspiraciones en Castilla y así el reino sufrió las constantes acometidas castellanas. Su reinado unido a sus años de lugartenencia (en la práctica fue el soberano durante este tiempo), enturbian la vida del reino con el encumbramiento de las instituciones por encima del poder real, la ruina moral de la monarquía, la lucha contra su hijo primogénito, la pérdida del control monárquico a favor de los grupos sociales privilegiados y el vacío de autoridad que padece el reino va a provocar un estado de alteración interna con enfrentamientos entre grupos, familias, pueblos, comunidades, etc., produciendo una nómina de guerras particulares o privadas interminable.
Cuando Juan II llega al trono de Aragón ya esta envuelto en los graves problemas navarros, las reclamaciones de su hijo y sus partidarios (beamonteses) ha hecho estallar la guerra civil contra los partidarios de Juan (agramonteses). La situación se complica enormemente cuando a partir de 1458 Carlos de Viana pasa a ser el primogénito del rey de Aragón y las Cortes del reino exigieron a Juan II que lo considerase como príncipe heredero. La intención del rey era muy distinta ya otorgó a su segundo hijo, Fernando, los títulos de duque de Montblanc, conde de Ribagorza y señor de Balaguer que deberían pasar a Carlos y que por tradición de la corona debían ser concedidos al sucesor, es decir al primogénito.
Carlos, Príncipe de Viana
Debido a la presión Juan II firma la Concordia de Barcelona, en enero de 1460, que resolvía el problema navarro pero no el aragonés. Se inicia un acercamiento entre padre e hijo que que dura poco ya que a finales de ese mismo año el Príncipe de Viana es detenido en Lérida y encarcelado. Se inicia una guerra civil donde el levantamiento popular obliga al rey a liberar a su hijo y firmar las Capitulaciones de Panadés, por las que lo reconocía como primogénito y heredero “presunto” de sus reinos y lugarteniente de Cataluña, Rosellón y Cerdaña. Esto tenía su trampa porque el reconocimiento de la primogenitura debía ser refrendada por las Cortes y el único que podía convocarlas era el rey.
La situación se allanó cuando en septiembre de 1461 murió el Príncipe de Viana, aunque se acusó a la reina de envenenarlo lo cierto es que la salud de Carlos era delicada y su encarcelamiento y la agitación de los últimos años la había deteriorado aún más. Su muerte se debió a un avanzado proceso de tuberculosis.
Fernando de Aragón
En las Cortes de 1466-68 se produce la jura del infante Fernando como Gobernador General, rey de Sicilia y corregente de su padre en el gobierno de Aragón. Fernando en 1468 informa a las Cortes de la muerte de su madre y debido a la ancianidad de su padre (que cuenta con más de 70 años, edad muy avanzada para la época) que es operado éxito de cataratas, se encomienda al favor y protección de los aragoneses.
En 1468 se va a producir un hecho decisivo para el posterior devenir de la Corona. Juan II deseoso de afianzar el flanco castellano y alejar toso intento de Enrique IV en los asuntos de su reino, trata el matrimonio del infante Fernando con la heredera al trono de Castilla, Isabel, hermana de Enrique IV, lo que logra con el apoyo del bando aragonesista que todavía perdura en la nobleza castellana. La ceremonia se celebra el 18 de octubre de 1469.
Juan II murió en Barcelona el 19 de enero de 1479 a los 82 años, siendo enterrado en el Monasterio de Poblet.
Fotos: Juan II de Aragón (2), Carlos, Príncipe de Viana y Fernando de Aragón

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