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sábado, 27 de octubre de 2012

Padres e hijos Laureados de San Fernando

En la historia de la Orden de San Fernando se han dado tres casos en los que padre e hijo han ganado la Cruz Laureada: 

Don Ricardo Burguete Lana (1871-1937) y don Ricardo Burguete Reparaz (1899- 1933), ambos del Arma de Infantería. El primero, siendo primer teniente, fue recompensado con el empleo de capitán y la Cruz Laureada en 1895 en Cuba, resultando herido durante la acción, en la que al mando de un destacamento de 36 hombres resistió el ataque de 200 jinetes, sufriendo cuatro muertos y 17 heridos. En las Campañas de Marruecos ganó el empleo de coronel por méritos de guerra y en 1919, ya general de división, fue Alto Comisario de España en Marruecos y general en jefe del Ejército de Operaciones en África. Ascendido a teniente general en 1923, fue capitán general de la 1ª Región Militar, director general de la Guardia Civil y presidente del Consejo Supremo del Ejército y Marina. Fue un renombrado escritor e innovador de la táctica. Su hijo luchó en las Campañas de Marruecos formando parte de Regulares de Melilla, pasando al Servicio de Aviación en 1922. Al efectuar en 1924 un bombardeo a baja altura recibió un balazo en el costado izquierdo y otro en el vientre, consiguiendo dar fin a su misión y aterrizar sin que el aparato sufriese daños. En 1927 le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando, sirviendo a continuación en
la Mehalla Jalifiana de Melilla y como jefe de la Escuela de Tiro y Bombardeo de Los Alcázares.

Don José Rodríguez Casademunt (1870-1936) y don Miguel Rodríguez Bescansa (1900-1925), del Arma de Infantería. El primero de ellos procedía de la Academia General Militar y marchó a Filipinas en 1896, ganando el empleo de capitán por méritos de guerra en 1897 y poco después la Cruz de San Fernando de 2ª clase, Laureada, por la defensa del poblado de Arayat, durante la cual recibió quince heridas, cuatro de ellas graves. Continuó en Filipinas y participó en 1898 en la defensa de Manila, por lo que fue recompensado con el empleo de comandante. De vuelta a España fue profesor de la Academia de Infantería y combatió en las Campañas de Marruecos. En 1920 obtuvo el empleo de general de brigada y en 1928 el de teniente general. Al producirse el levantamiento del 18 de julio de 1936 fue encerrado en la Cárcel Modelo y seguidamente asesinado en Paracuellos del Jarama. El segundo se formó en la Academia de Infantería y muy pronto fue destinado a África, consiguiendo en 1920 un puesto en Regulares de Tetuán con el que entró enseguida en combate, siendo considerado en varias ocasiones como «Distinguido» y una como «Muy distinguido». Tras su ascenso a capitán en 1924, por méritos de guerra, fue destinado al Harka de Abd el Malek, con la que continuó en operaciones, cayendo herido en noviembre de un balazo en el brazo derecho. En julio de 1925 ganó su primera Laureada al contener la retirada de tropas propias y conseguir que volviesen al ataque, siendo herido durante la acción. Se halló en el desembarco de Alhucemas, siendo el primer español que puso pie en tierra, y poco después se convertiría en un héroe legendario al ganar la Medalla Militar Individual y su segunda Laureada de San Fernando en las estribaciones del Yebel Malmusi, cuando al tratar de recuperar el cuerpo de un caíd que había quedado abandonado en territorio enemigo recibió una herida en la cabeza que le produjo la muerte.

Don Antonio Ripoll Sauvalle (1881-1909) y don Luis Ripoll López (1903-1937). Se formó el primero en la Academia de Infantería y un año después de su salida embarcó hacia las Islas Filipinas, donde ganó por méritos de guerra el empleo de primer teniente. Se halló en 1898 en la defensa de Manila, durante la que resultó herido en las piernas y en la muñeca izquierda, por lo que se le tuvo que amputar la mano. Regresó a España con el empleo de capitán, ganado también por méritos de guerra, y a pesar de su invalidez consiguió continuar en el servicio activo, colocándose en el muñón una mano metálica de aluminio, motivo por el que se le conocía como «el capitán de la mano de plata». Al estallar en 1909 el conflicto marroquí solicitó voluntario formar parte del Ejército de Operaciones, perdiendo la vida al poco de llegar a África, durante el combate mantenido en el Zoco el Jemis de Beni bu Ifrur, al atacar una posición enemiga defendida por fuerzas superiores, a pesar de haber recibido un balazo en el pecho, cayendo muerto poco después a consecuencia de un disparo en el vientre y otro en la cabeza, recibiendo a título póstumo la Cruz de 2ª clase, Laureada. Su hijo ingresó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, de la que salió en 1932 promovido a teniente. Luchó en la Guerra Civil en el bando nacional, agregado a la 1ª Bandera de La Legión, con la que participó en numerosas acciones de guerra. Ganó la Cruz Laureada en agosto de 1936 en Almendralejo (Badajoz), al ofrecerse voluntario para volar un edificio en el que se había hecho fuerte el enemigo, bajo cuyo fuego arriesgó su vida. Resultó herido un mes después en Toledo y muerto al año siguiente en acción de guerra en Pinto (Madrid).

Fuente: Real y Militar Orden de San Fernando 200 años.


2 comentarios:

  1. Apreciado Juan Andrés: Conozco un cuarto caso. Si quieres que te facilite más detalles puedes contactarme en enriquesacanell@hotmail.com

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  2. Muchas gracias por tu comentario Enrique y por la información que me has enviado.Seguimos en contacto.

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