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jueves, 23 de julio de 2015

Convento de Ntra. Sra. de la Consolación de Gotor. Zaragoza

Convento Dominico de Gotor
El Convento fue fundado en 1522 por don Jaime Martínez de Luna, barón de Illueca y Arándiga, después de haber sido Virrey de Cataluña, según lo cuenta el dominico Francisco Diago en la historia del Convento. Concreta que en la antigua ermita de Santa María Magdalena, ya se habían instalado con anterioridad los primeros frailes, y que se ubicaba donde ahora está el Convento. Muerto el fundador, a petición de su esposa doña Catalina de Urrea, el Convento fue provisto por el Maestro de la Orden, fray García de Loaysa, de 8 frailes procedentes del convento de Piedrahita en Ávila.

Historia del Convento

La primera aceptación del Convento por parte de la Orden se obtiene en el Capítulo Provincial de Alcañiz, en 1522, con los religiosos que en ella vivían según la regular observancia. Al año siguiente se ratificaba esta aceptación en Capítulo General de Valladolid. En estas Actas se documenta que la casa es erigida en Priorato, siendo nombrado como prior el Beato fray Juan Micó. Es incorporada a la Provincia de la Orden de Predicadores de los Padres Dominicos de Aragón (comprendía las actuales Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares) y constituida como Casa de estricta observancia dentro de la Congregación de conventos reformados. Contó desde su fundación con una numerosa comunidad.

Fachada Este
Uno de los quehaceres del Convento fue la atención espiritual de los moriscos, que constituían la población mayoritaria de la comarca. Hay que tener en cuenta que la Orden de los Dominicos era la que proveía de comisarios a la Inquisición, aunque en Gotor no estuvo establecida como tal sí que tuvo comisarios dependientes de los Predicadores de Zaragoza. Está documentado un proceso contra Francisco Valdelagua, morisco, cirujano y vecino de Gotor, por prácticas moras y vivir conforme a la ley de Mahoma, fechado el 8 de marzo de 1593.

La situación económica del Convento se podía considerar como desahogada, debido a las tierras que posee y a ñas clases de Teología y Artes que imparten.

Maqueta del Convento
No se tienen noticias de lo acontecido en el Convento durante el siglo XVI ni durante la Guerra de Sucesión. Algunos historiadores apuntan la posibilidad que se refugiase en él Antonio Pérez (natural de Monreal de Ariza, secretario real de Felipe II y acusado por éste de conspiración) en 1590, en su huida hacia Francia.

El periodo de esplendor del Convento se extiende durante los siglos XVII y XVIII. Hacia 1613 la comunidad constaba de 24 frailes de cuáles 10 eran sacerdotes, 6 profesores clérigos y 8 frailes legos. El 19 de marzo de 1619 se encarga el retablo de la Virgen del Rosario por 2000 sueldos y , el 30 de noviembre de 1641, el retablo del Santo Cristo por 3000 sueldos.

La Guerra de la Independencia marcó el inicio de la decadencia del Convento. José I Bonaparte, en un decreto fechado el 18 de agosto de 1809, declara la supresión de todas las órdenes religiosas ampliando la supresión parcial que había decretado anteriormente Napoleón. A los religiosos se les dio un plazo de 15 días para abandonar el Convento, obligándoles a residir en sus pueblos de origen donde recibirían la pensión procedente de las rentas de la provincia. Todos los bienes pertenecientes a las órdenes suprimidas pasaron a titularidad estatal. Con este decreto todos los conventos de Aragón fueron desalojados, destinándose algunos a cuarteles o edificios públicos. El ejército francés vandalizó el Convento tras el desalojo de los frailes, pretendiendo incendiarlo en varias ocasiones, lo que fue evitado en cada momento por el alcalde y la población de Gotor.

Detalle del estado actual de la  Iglesia y del Fiso de la Portada
El edificio quedó muy dañado y cuando los religiosos regresaron al Convento el 7 de junio de 1814, se lo encontraron sin muebles, sin puertas y sin ventanas. Su fábrica se había conservado gracias a la los alcaldes que eludieron las órdenes de los franceses.  A principios del siglo XIX la Orden de los Dominicos se encontraba muy mermada en toda Europa.

Estado actual del interior de la Iglesia
El Real Decreto de Desamortización del 25 de julio de 1835, durante el gobierno del conde de Torezno, establecía la supresión de los monasterios y conventos religiosos que no alcanzasen el número de doce miembros profesos. La partida de los frailes del Convento de Gotor se debió producir hacia agosto de ese año ya que por aquél entonces la comunidad constaba de 5 miembros: 3 sacerdotes y 2 hermanos.


Portada de la Iglesia y Portada del Convento
En 1843 la Junta Superior de Ventas Nacionales concede gratuitamente el Convento de los Dominicos, con su iglesia, al Ayuntamiento Constitucional de Gotor, que lo había solicitado para establecer en él las Escuelas y la Parroquia. No se incluyó en la cesión la huerta y el molino, que deberían quedar incomunicadas del resto del edificio. Esto quedó reflejado mediante una Escritura publicada por el notario de Illueca Pedro Ortiz, el 31 de marzo de 1843.

El 8 de noviembre de 1984 se acordó ppor la Dirección General de Cultura y Educación incoar el expediente de declaración de Monumento Histórico Artístico cuya resolución se publicó en el Boletín Oficial de Aragón el 20 de noviembre de ese mismo año.

Interiores del Convento
En los últimos años se han iniciado trabajos enfocados a la rehabilitación del edificio, actuando sobre el claustro, refectorio e Iglesia para evitar su ruina definitiva ya que se encuentra en un estado bastante precario a excepción de la parte utilizada por el Ayuntamiento para alojar las Escuelas. En la actualidad en esta parte hay un albergue, unas aulas municipales y un bar.

Las excavaciones arqueológicas han deparado interesantes hallazgos antropológicos enterramientos momificados. No todas las momias que han salido a la luz, descubiertas en el interior de la cripta, pertenecen a religiosos, sino a cualquier persona que pagase una cantidad de dinero estipulada podía ser enterrada allí. El proceso de momificación es natural; se produce por la rápida pérdida de los líquidos corporales tras un periodo incipiente de descomposición. De esta manera se conservan las partes del cuerpo más sólidas: piel, uñas, huesos, tendones, pelo y algo de masa muscular.

Detalle del momia que se encuentra expuesta en el pequeño Museo del Convento
En el interior del Claustro se encontraron 51 cadáveres enterrados sistemáticamente a consecuencia de un brote de cólera que asoló la zona del Aranda en 1893. Fueron tanto los fallecidos que el cementerio se quedó pequeño y tuvieron que utilizar el interior del Claustro para enterrarlos. Se dispusieron en cinco filas, apareciendo colocados uno detrás del otro, lo que indica que fueron enterrados uno detrás de otro. La arquería del Claustro se derrumbó sobre los restos, sellándolos hasta que se recuperaron el la excavaciones de 1988.

Descripción del Convento

El edificio conventual es de notables proporciones. De planta rectangular de 58 x 47 m,  edificado con sillar de arenisca de rodeno (que le da esa tonalidad rojiza), junto al mampuesto irregular y una menor presencia de vanos, le otorgan ese aspecto de solidez. Incorpora elementos renacentistas, sin olvidar ña estética tardogótica que acopla con cierta elegancia.

Plano del Convento
El recinto se articula alrededor de un Claustro de planta cuadrada, cuyas crujías o pasillos perimetrales estaban cubiertos por bóvedas de crucería que sostenía un andador superior, también cubierto. El claustro, en su parte abierta, tenía un jardín y alrededor se disponían el resto de las dependencias conventuales. La zona más baja estaba presidida por un banco corrido sobre pavimento de canto rodado que forma dibujos, donde los monjes se sentarían a descansar o meditar.

Vistas del estado actual del Claustro
 Al norte el Refectorio, dónde comían los monjes mientras se leía en el púlpito, y que únicamente ha conservado las escaleras. En la Sala Capitular se reunían para tomar las decisiones que afectaban a la comunidad. En un nivel inferior se encontraban las diversas dependencias de servicios y almacenaje como la cocina, la almazara, la bodega y una nevera situada en el claustro. Una puerta daba acceso a las huertas del convento.

Al este estaba la zona de Recepción con una escalera noble que se abre a través de un arco de medio punto. En los pisos superiores estaban los dormitorios para los frailes menores y los estudiantes. En el ala sur, la única que se ha conservado con la techumbre, se encuentra presidida por la puerta principal del Convento y por la puerta de la Iglesia. Situados en el piso inferior estaban el escritorio y la biblioteca y las celdas de los monjes de mayor rango en los pisos superiores.

Vista de la parte trasera donde se aprecian los contrafuertes
La Iglesia, situada en el ala oeste, es de grandes proporciones con el fin de recibir a los fieles de Gotor en la celebración de la misa. Asistimos a un cambio de estilo al barroco. Es la zona del convento que mayor decoración presenta. Tiene una única nave con capillas entre los contrafuertes y comunicadas entre sí mediante arcos de medio punto. La nave se cubrió con bóveda de lunetos y el crucero acogió una cúpula sobre pechinas con profusa decoración a base de yeserías barroco-mudéjares. La cabecera es recta y bajo ella se encuentra la cripta, presenta a los pies del templo un cono elevado y una torre cuadrangular. A ambos lados de la nave se conservan dos púlpitos con restos de pintura mural.

En la parte trasera del Covento se encuentra un jardín dedicado a las cuatro culturas.

Jardín de las Cuatro Culturas

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