lunes, 19 de noviembre de 2012

Muestras de valor


Aquí pongo tres anécdotas sobre lo que podríamos considerar como "muestras de valor", bien por las circunstancias o por la personas que las protagonizaron:
Carlos I de Inglaterra

Es conocido el caso del rey Carlos I de Inglaterra, que había sido condenado a muerte por el Parlamento dominado por los republicanos de Oliver Cromwell en 1649, cuando se disponía para dirigirse al cadalso, se decidió por colocarse dos camisas en lugar de una, a lo que su ayuda de cámara le preguntó el motivo de tal decisión, y el rey le respondió:
  • Reparad en que el día es frío y con una sola camisa tiritaría; no quiero que mis enemigos interpreten como cobardía el hecho de que llegara a temblar de frío.


Fusilamiento de Diego de León en Madrid
Diego de león, conde de Belascoain, que conspiró contra el gobierno del general Baldomero Espartero para reponer a la reina María Cristina, viuda de Fernando VII en la regencia en 1841, fracasó en su intento, apresado y llevado ante un paletón de fusilamiento. Como los soldados del piquete dudaban a la hora de disparar sobre él, el general cordobés les gritó:
  • “Soldados, al corazón”.

Tras el grito le dijo a quien le asistía:
  • Me temo que no acierten, no sería la primera vez que me han disparado de cerca sin dar en el blanco. 

Napoleón y Dupont
Napoleón Bonaparte estaba enemistado con su antaño amigo, el capitán Dupont. En cierta ocasión coincidió con él y para no saludarlo el emperador, molesto por el encuentro, le dio la espalada. Entonces el capitán se le acercó y le dijo:
  • Sire, gracias por contarme entre vuestros amigos.

Napoleón contrariado por el comentario de Dupont, le dijo:
  • Os di la espalada para fingir que no os había visto y así no tener que saludaros.

Y Dupont, le respondió:
  • Yo me refería a que el Emperador jamás da la espalda al enemigo, y dándomela a mí, me tuve por amigo.


lunes, 12 de noviembre de 2012

El Castillo de Mora de Rubielos


El castillo de Mora de Rubielos es un monumento representativo del gótico meditarerráneo situado en la parte más alta de la villa.
Castillo de Mora de Rubielos
En 1171 la villa fue conquistada por las tropas de Alfonso II el Casto (conocido también como el Trovador). Desde esa fecha y hasta 1204 fue la plaza cristiana más avanzada de la Corona de Aragón, frente al reino musulmán de Valencia.
En enero del 1198 el rey de Aragón Pedro II, sucesor de Alfonso II,  donó la villa, el castillo y el extenso territorio que le pertenecía a Pedro Ladrón. Su sucesor e hijo Jaime I el Conquistador, en el 1255 donó la Baronía de Jérica (Castellón) a su hijo bastardo don Jaime, que incluía la villa de Mora.
Durante la guerra de los dos Pedros (1356-1369), entre Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, y Pedro I de Castilla, la villa sufrió la ocupación de las tropas castellanas, en el año 1363. Al año siguiente volvió a manos aragonesas, comprometiéndose Pedro IV a mantener la Villa siempre unida a la Corona y concediéndoles diversos privilegios, todo ello en premio a que los moranos habían abierto las puertas de sus murallas al Conde de las Montañas de Prades.
Plano del Castillo
En 1367 los señores de Jérica vendieron la villa y el castillo a don Hugo, vizconde de Cardona,  quien a su vez lo vendió a don Blasco Fernández de Heredia, el 17 de octubre de 1367, y finalmente en 1370, pasó a Juan Fernández de Heredia III, llamado "El Póstumo" o "El Noble".
Serán los Fernández de Heredia quienes construyan el castillo actual y se constituyan en Señores de Mora. Don Juan Fernández de Heredia III (1310-1396), pertenecía a una de las ocho grandes familias de la Corona de Aragón y fue el primero de la dinastía que regiría Mora durante de cerca de cinco siglos. Militar, diplomático, marino y erudito, fue Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén y anteriormente Castellan de Amposta, una de las Encomiendas más importantes de la Orden. Fue la figura más relevante de esta familia y de gran prestigio en el medievo aragonés. Hombre de gran cultura, fue consejero de Reyes y Papas, escribió varias obras, tradujo o compiló otras y tuvo gran relevancia en los Círculos Reales de Aragón y Pontificios de Aviñón y Roma. A su muerte todos los herederos hubieron de tomar el nombre de Juan por disposición testamentaria.
Patio 
Los Fernández de Heredia ampliaron sus territorios hasta las proximidades de Zaragoza. Fueron nombrados Condes de Fuentes de Ebro. Mora fue elevado a Marquesado por Privilegio Real en 1494.
En 1614 el XII Juan de Heredia, cedió el castillo a la Orden de San Francisco, cuyos religiosos habitaron la fortaleza hasta su desamortización en 1835. Los franciscanos realizaron importantes modificaciones en el edificio, destacando la construcción de una iglesia en el ala noroeste. De aquella época apenas quedan restos ya que en 1700 un gran incendio destruyó la biblioteca y el archivo. Tras el incendio hubo de realizarse reformas que alteraron el aspecto del castillo.
Escudo de los Fernández de Heredia
Con las desamortización de Mendizábal en 1835 el castillo pasa a ser dominio municipal destinándose a cárcel del distrito. Fue bastión liberal y asediado y dañado por las tropas carlistas. Tras las guerras carlistas continuó siendo utilizado como cárcel, posteriormente, tras la guerra civil de 1936 fue usado como Cuartel de la Guardia Civil. En 1931 es declarado Monumento Nacional (la villa de Mora fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1978), y su restauración se inició en 1972 dirigida por don Antonio Almagro Gorbea.
El escudo de la familia, representando cinco o siete castillos, luce en varios lugares del castillo-palacio.

Fotos: Del Autor. Plano del Panfleto del Castillo de Mora, reseña de Antonio López-Sives

martes, 6 de noviembre de 2012

El Sistema defensivo del Ejército Español en Cuba. Las Trochas Militares

Al producirse la insurrección cubana, España no contaba en la isla con elementos suficientes para hacer frente a los rebeldes y se vio en la necesidad de enviar el mayor ejército colonial visto hasta entonces. El sistema defensivo se estableció por el «Plan de Trochas» consistente en unas líneas de vigilancia apoyadas con fuertes y blocaos a lo largo del despliegue.
EL SISTEMA DEFENSIVO ESPAÑOL EN CUBA. LAS TROCHAS MILITARES.
Juan Andrés Caballero Díez
Junio 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

Juan II de Aragón y Navarra


Juan II de Aragón
A la muerte de Alfonso V en Nápoles en 1458, subió al trono de Aragón su hermano Juan que contaba con 61 años de edad y que era desde 1425 rey de Navarra y desde 1435 lugarteniente de Aragón y Valencia.
Juan II, debido a su avanzada edad parecía destinado a servir de puente entre el reinado de su hermano Alfonso y el de su hijo primogénito y así establecer la unión de las coronas de Aragón y Navarra. Sin embargo, los acontecimientos desmintieron este hecho, Juan II vivió todavía 20 años más, su hijo primogénito murió y Aragón y Navarra continuaron separadas.
Juan de Aragón era el segundo hijo de Fernando de Antequera y durante su larga vida no estuvo exento de conflictos de gran magnitud. Su figura personaliza la tendencia dinástica hacia Castilla, de tal forma que desde su primer matrimonio con Blanca de Navarra, heredera de Carlos III el noble, al segundo con Juana Enríquez, hija del Almirante de Castilla, pasando por los vínculos matrimoniales de sus hijos y hermanos, alianzas políticas y continuas disputas con don Álvaro de Luna o con su propio hermano Enrique, todas sus acciones van encaminadas a adueñarse de la política castellana.
Juan II de Aragón
Su posición como rey de Navarra era un tanto peculiar, Rey consorte, reconocido como tal, utilizaba el título real para sus intervenciones en Castilla pero sin ejercer ningún acto de gobierno, lo que hacía su esposa. A la muerte de ésta en 1441, perdía sus derechos aunque en su testamento la reina hacía heredero universal a su primogénito Carlos, le recomendaba que no tomase el título real sin la bendición de su padre, a lo que éste se aferró como usufructuario de su mujer. Esto se complicó con su segundo matrimonio lo que, según el fuero de Navarra, invalidaba su usufructo. Pero el carácter de Juan II mantenía su postura que se agravó con su derrota en Castilla y su intromisión en el gobierno navarro que provocó la reacción del Príncipe de Viana y la creación de bandos enfrentados (beamonteses y agramonteses).
En Aragón desarrolló igualmente una política personal enfocada a satisfacer sus aspiraciones en Castilla y así el reino sufrió las constantes acometidas castellanas. Su reinado unido a sus años de lugartenencia (en la práctica fue el soberano durante este tiempo), enturbian la vida del reino con el encumbramiento de las instituciones por encima del poder real, la ruina moral de la monarquía, la lucha contra su hijo primogénito, la pérdida del control monárquico a favor de los grupos sociales privilegiados y el vacío de autoridad que padece el reino va a provocar un estado de alteración interna con enfrentamientos entre grupos, familias, pueblos, comunidades, etc., produciendo una nómina de guerras particulares o privadas interminable.
Cuando Juan II llega al trono de Aragón ya esta envuelto en los graves problemas navarros, las reclamaciones de su hijo y sus partidarios (beamonteses) ha hecho estallar la guerra civil contra los partidarios de Juan (agramonteses). La situación se complica enormemente cuando a partir de 1458 Carlos de Viana pasa a ser el primogénito del rey de Aragón y las Cortes del reino exigieron a Juan II que lo considerase como príncipe heredero. La intención del rey era muy distinta ya otorgó a su segundo hijo, Fernando, los títulos de duque de Montblanc, conde de Ribagorza y señor de Balaguer que deberían pasar a Carlos y que por tradición de la corona debían ser concedidos al sucesor, es decir al primogénito.
Carlos, Príncipe de Viana
Debido a la presión Juan II firma la Concordia de Barcelona, en enero de 1460, que resolvía el problema navarro pero no el aragonés. Se inicia un acercamiento entre padre e hijo que que dura poco ya que a finales de ese mismo año el Príncipe de Viana es detenido en Lérida y encarcelado. Se inicia una guerra civil donde el levantamiento popular obliga al rey a liberar a su hijo y firmar las Capitulaciones de Panadés, por las que lo reconocía como primogénito y heredero “presunto” de sus reinos y lugarteniente de Cataluña, Rosellón y Cerdaña. Esto tenía su trampa porque el reconocimiento de la primogenitura debía ser refrendada por las Cortes y el único que podía convocarlas era el rey.
La situación se allanó cuando en septiembre de 1461 murió el Príncipe de Viana, aunque se acusó a la reina de envenenarlo lo cierto es que la salud de Carlos era delicada y su encarcelamiento y la agitación de los últimos años la había deteriorado aún más. Su muerte se debió a un avanzado proceso de tuberculosis.
Fernando de Aragón
En las Cortes de 1466-68 se produce la jura del infante Fernando como Gobernador General, rey de Sicilia y corregente de su padre en el gobierno de Aragón. Fernando en 1468 informa a las Cortes de la muerte de su madre y debido a la ancianidad de su padre (que cuenta con más de 70 años, edad muy avanzada para la época) que es operado éxito de cataratas, se encomienda al favor y protección de los aragoneses.
En 1468 se va a producir un hecho decisivo para el posterior devenir de la Corona. Juan II deseoso de afianzar el flanco castellano y alejar toso intento de Enrique IV en los asuntos de su reino, trata el matrimonio del infante Fernando con la heredera al trono de Castilla, Isabel, hermana de Enrique IV, lo que logra con el apoyo del bando aragonesista que todavía perdura en la nobleza castellana. La ceremonia se celebra el 18 de octubre de 1469.
Juan II murió en Barcelona el 19 de enero de 1479 a los 82 años, siendo enterrado en el Monasterio de Poblet.
Fotos: Juan II de Aragón (2), Carlos, Príncipe de Viana y Fernando de Aragón

sábado, 27 de octubre de 2012

Padres e hijos Laureados de San Fernando

En la historia de la Orden de San Fernando se han dado tres casos en los que padre e hijo han ganado la Cruz Laureada: 

Don Ricardo Burguete Lana (1871-1937) y don Ricardo Burguete Reparaz (1899- 1933), ambos del Arma de Infantería. El primero, siendo primer teniente, fue recompensado con el empleo de capitán y la Cruz Laureada en 1895 en Cuba, resultando herido durante la acción, en la que al mando de un destacamento de 36 hombres resistió el ataque de 200 jinetes, sufriendo cuatro muertos y 17 heridos. En las Campañas de Marruecos ganó el empleo de coronel por méritos de guerra y en 1919, ya general de división, fue Alto Comisario de España en Marruecos y general en jefe del Ejército de Operaciones en África. Ascendido a teniente general en 1923, fue capitán general de la 1ª Región Militar, director general de la Guardia Civil y presidente del Consejo Supremo del Ejército y Marina. Fue un renombrado escritor e innovador de la táctica. Su hijo luchó en las Campañas de Marruecos formando parte de Regulares de Melilla, pasando al Servicio de Aviación en 1922. Al efectuar en 1924 un bombardeo a baja altura recibió un balazo en el costado izquierdo y otro en el vientre, consiguiendo dar fin a su misión y aterrizar sin que el aparato sufriese daños. En 1927 le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando, sirviendo a continuación en
la Mehalla Jalifiana de Melilla y como jefe de la Escuela de Tiro y Bombardeo de Los Alcázares.

Don José Rodríguez Casademunt (1870-1936) y don Miguel Rodríguez Bescansa (1900-1925), del Arma de Infantería. El primero de ellos procedía de la Academia General Militar y marchó a Filipinas en 1896, ganando el empleo de capitán por méritos de guerra en 1897 y poco después la Cruz de San Fernando de 2ª clase, Laureada, por la defensa del poblado de Arayat, durante la cual recibió quince heridas, cuatro de ellas graves. Continuó en Filipinas y participó en 1898 en la defensa de Manila, por lo que fue recompensado con el empleo de comandante. De vuelta a España fue profesor de la Academia de Infantería y combatió en las Campañas de Marruecos. En 1920 obtuvo el empleo de general de brigada y en 1928 el de teniente general. Al producirse el levantamiento del 18 de julio de 1936 fue encerrado en la Cárcel Modelo y seguidamente asesinado en Paracuellos del Jarama. El segundo se formó en la Academia de Infantería y muy pronto fue destinado a África, consiguiendo en 1920 un puesto en Regulares de Tetuán con el que entró enseguida en combate, siendo considerado en varias ocasiones como «Distinguido» y una como «Muy distinguido». Tras su ascenso a capitán en 1924, por méritos de guerra, fue destinado al Harka de Abd el Malek, con la que continuó en operaciones, cayendo herido en noviembre de un balazo en el brazo derecho. En julio de 1925 ganó su primera Laureada al contener la retirada de tropas propias y conseguir que volviesen al ataque, siendo herido durante la acción. Se halló en el desembarco de Alhucemas, siendo el primer español que puso pie en tierra, y poco después se convertiría en un héroe legendario al ganar la Medalla Militar Individual y su segunda Laureada de San Fernando en las estribaciones del Yebel Malmusi, cuando al tratar de recuperar el cuerpo de un caíd que había quedado abandonado en territorio enemigo recibió una herida en la cabeza que le produjo la muerte.

Don Antonio Ripoll Sauvalle (1881-1909) y don Luis Ripoll López (1903-1937). Se formó el primero en la Academia de Infantería y un año después de su salida embarcó hacia las Islas Filipinas, donde ganó por méritos de guerra el empleo de primer teniente. Se halló en 1898 en la defensa de Manila, durante la que resultó herido en las piernas y en la muñeca izquierda, por lo que se le tuvo que amputar la mano. Regresó a España con el empleo de capitán, ganado también por méritos de guerra, y a pesar de su invalidez consiguió continuar en el servicio activo, colocándose en el muñón una mano metálica de aluminio, motivo por el que se le conocía como «el capitán de la mano de plata». Al estallar en 1909 el conflicto marroquí solicitó voluntario formar parte del Ejército de Operaciones, perdiendo la vida al poco de llegar a África, durante el combate mantenido en el Zoco el Jemis de Beni bu Ifrur, al atacar una posición enemiga defendida por fuerzas superiores, a pesar de haber recibido un balazo en el pecho, cayendo muerto poco después a consecuencia de un disparo en el vientre y otro en la cabeza, recibiendo a título póstumo la Cruz de 2ª clase, Laureada. Su hijo ingresó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, de la que salió en 1932 promovido a teniente. Luchó en la Guerra Civil en el bando nacional, agregado a la 1ª Bandera de La Legión, con la que participó en numerosas acciones de guerra. Ganó la Cruz Laureada en agosto de 1936 en Almendralejo (Badajoz), al ofrecerse voluntario para volar un edificio en el que se había hecho fuerte el enemigo, bajo cuyo fuego arriesgó su vida. Resultó herido un mes después en Toledo y muerto al año siguiente en acción de guerra en Pinto (Madrid).

Fuente: Real y Militar Orden de San Fernando 200 años.