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miércoles, 12 de enero de 2011

El Compromiso de Caspe


La muerte de Martín el Joven, el 25 de julio de 1409, hijo de Martín I el Humano, sin hijos legítimos de sus matrimonios con María de Sicilia y con Blanca de Navarra, planteó el problema de la sucesión al no tener Martín el Humano, viudo, otros hijos. El rey contrajo un nuevo matrimonio con Margarita de Prades para intentar dar un heredero al trono.
El nuevo matrimonio no tuvo descendencia y los juristas consultados no quisieron o no pudieron responder a la consulta sobre si él, podía designar libremente a su sucesor y, en caso afirmativo, si podía nombrar a Fadrique de Luna, hijo ilegítimo de Martín el Joven y, en caso negativo, Martín quería saber si el parentesco se limitaba a su propia persona.
Los letrados rechazaron a Fadrique por la ilegitimidad de su nacimiento. Se le ofrecía la posibilidad de encumbrar a alguno de sus parientes, así Jaime de Urgel fue nombrado lugarteniente de todos los reinos pero no supo poner fin a las banderías internas. A la muerte de Martín en el 1410, Jaime tenía en su contra a los Urrea aragoneses, a ciudadanos influyentes de Barcelona, a parte de la nobleza catalana dirigida por el Conde de Pallars y a los Centelles de Valencia, por lo tanto, su candidatura no tenía unanimidad en los reinos de la Corona.
La elección del nuevo rey tendría que hacerse mediante el acuerdo de las Cortes de Cataluña, Aragón y Valencia. Cuando consiguen reunirse, aragoneses y valencianos se presentaron divididos en dos parlamentos irreconciliables. Tras dos años de interregno y de guerras civiles, en 1412, una comisión de 9 personas procedió, en Caspe, a la elección como rey de Aragón del regente castellano Fernando de Antequera, con el que se inicia la presencia de los Trastámara castellanos en la Corona de Aragón. Por su parte, los nacionalistas catalanes hacen responsables del declive catalán a las decisiones alcanzadas por los compromisarios de Caspe.
Fernando de Antequera, por línea femenina, sobrino de Martín y nieto de Pedro el Ceremonioso, compite por el trono con Luis de Anjou , nieto de Juan I por línea femenina, con Fadrique de Luna, nieto ilegítimo de Martín y con Jaime de Urgel, descendiente por línea masculina de Jaime II.
El juego de intereses comienza a la muerte de Martín el Humano. En principio, los únicos candidatos con posibilidades reales son Jaime de Urgel y Luis de Anjou, que cuentan con el apoyo de uno de los bandos en que está dividida la nobleza. Entre los partidarios de Jaime están los Luna de Aragón y los Vilaragut de Valencia y parte de la alta nobleza. Luis cuenta con los Urrea, los Centelles y algunos nobles catalanes.
El asesinato del arzobispo de Zaragoza, cabeza de los partidarios de Luis, llevó a los aragoneses a su parcialidad y a buscar un candidato capaz de hacer frente a los Luna y éste fue el regente castellano, Fernando de Antequera, en principio el menos cualificado, pero cuenta con el apoyo de Benedicto XIII, que ve en él un firme apoyo a sus derechos pontificios.
Las tropas castellanas dominaron rápidamente la mayor parte de Aragón y, protegido por ellas, se reunió en Alcañiz el parlamento aragonés formado por los partidarios de Fernando. Siguiendo las recomendaciones de Benedicto XIII encargaron a 9 compromisarios la elección del nuevo rey. El Parlamento catalán, reunido en Tortosa, aceptó la proposición del aragonés y nombró a 24, sin llegar a un acuerdo.
Fernando cuenta con el apoyo de los valencianos mientras aragoneses y catalanes tratan de llegar a un acuerdo. Al final, se aceptan los 9 compromisarios ofrecidos por Aragón, que eran:
Por Aragón:
Domingo Ram, obispo de Huesca.
Francisco de Aranda, antiguo consejero real y enviado de Benedicto XIII.
Berenguer de Bardají, jurista y letrado general de las Cortes de Aragón.

Por Cataluña:
Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona
Bernardo de Gualbes, síndico y conseller de Barcelona.
Guillén de Vallseca, letrado general de las Cortes catalanas.
Por Valencia:
Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli.
San Vicente Ferrer, dominico valenciano.
Ginés Rabassa, ciudadano de Valencia, experto en derecho, que por enfermedad fue sustituido por Pedro Beltrán.

El triunfo de Fernando se debió a la división existente entre los reinos, al poder que tenía a título personal como regente de Castilla y al apoyo de Benedicto XIII.
Tal como se desarrollaron los acontecimientos, Cataluña tuvo en sus manos la posibilidad de rechazar a Fernando aceptando como rey a Jaime de Urgel, pero la crisis del siglo xiv había dividido a los catalanes.
Con los tres votos de Aragón, dos de Valencia y uno de Cataluña, Fernando conseguía la mayoría de votos y además se cumplía que tenía al menos un representante de cada reino.

Las decisiones de los compromisarios fueron publicadas el 28 de junio de 1412, siendo muy bien acogidos los resultados en Zaragoza y con menos interés en Valencia y Barcelona, pero todos aceptaron la decisión. La dinastía catalano-aragonesa iniciada con Alfonso II se había extinguido y empezaba una nueva etapa histórica con la llegada de los Trastámaras de Castilla representada por Fernando I de Antequera.

El 5 de Agosto de 1412 don Fernando entraba triunfante en Zaragoza y el 3 de Septiembre juró los fueros en La Seo, en presencia del Justicia de Aragón. El día 5 de septiembre del mismo año Las Cortes de Zaragoza lo reconocen como legítimo rey de Aragón.

La coronación religiosa se produjo dos años más tarde, el 11 de febrero de 1414, ya que Jaime de Urgell se mantenía todavía en rebeldía y no lo reconocía como rey. Las tropas de don Fernando pusieron sitio a la villa de Balaguer y Jaime de Urgell tuvo que rendirse.

Don Fernando fue un gran rey de Aragón, buscó el bienestar de todos los reinos y propició y desarrolló la expansión del comercio catalán. Murió en Igualada en 1416 cuando tan sólo había reinado 4 años.

Foto: Compromiso de Caspe por Dióscoro Teófilo Puebla Tolín. 1867.

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