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lunes, 18 de febrero de 2013

Los Papas que renunciaron al Pontificado (I)

Benedicto XVI

Cuando dentro de 10 días se haga oficial la renuncia al ministerio papal por parte de Benedicto XVI se produce un hecho histórico que no ocurría en la cúpula de la Iglesia Católica desde 1414 en que Gregorio XII renunció al pontificado.
Este hecho, aunque bastante inusual en los tiempos modernos, no es la primera vez que se produce en la Historia de la Iglesia ya que según Josep María Martí Bonet, profesor de Historia de la Iglesia y canónigo de la Catedral de Barcelona, 22 han sido los papas que renunciaron o fueron obligados a dimitir. Estos son esos papas, aunque algunos de ellos son considerados por la Iglesia Católica como antipapas:

Época antigua:


Ponciano
§  Ponciano (230-235), es el primer obispo de Roma, en la historia de la Iglesia que no permaneció en la silla de San Pedro hasta su fallecimiento ya que abdicó el 28 de septiembre de 235. Se enfrentó al antipapa Hipólito quien se había negado a reconocer a Ponciano como obispo legítimo. El emperador Maximino el Tracio, que reactivó las persecuciones contra los cristianos e hizo que tanto Ponciano como Hipólito fueran deportados a las minas de sal de Cerdeña donde lograron reconciliar sus posturas poniendo fin al primer cisma que había sufrido la Iglesia al abdicar ambos a favor de Antero. Poco después de la abdicación, Ponciano e Hipólito fueron martirizados al ser azotados hasta la muerte, tras lo cual sus cuerpos fueron trasladados a Roma donde fueron inhumados en las catacumbas de San Calixto.
Eusebio

§  Eusebio (309), durante su corto pontificado tuvo que hacer frente al problema de los lapsi,  los cristianos que habían abandonado la fe debido a la persecución y ahora querían regresar. Los esfuerzos del papa encontraron una fuerte oposición en Heraclio. La lucha entre ambos fue tan intensa que el propio emperador Majencio desterró a los dos. Eusebio murió en Sicilia poco después. Está enterrado en la catacumba de Calixto I en Roma.

Juan I
§  Juan I (523-526), viajó a Constantinopla cuando el rey ostrogodo Teodorico el Grande le pidió que negociara con el emperador bizantino Justino I el cese de las persecuciones que contra los arrianos se producían en el imperio desde la publicación de un edicto imperial en 523. El fracaso de su misión junto a las acusaciones de tibieza en las negociaciones con el emperador, hicieron que a su regreso a Roma, Teodorico lo hiciese encarcelar en Rávena, capital del reino ostrogodo, donde murió martirizado el 18 de mayo de 526. Sus restos fueron llevados a Roma y enterrados en la Basílica de San Pedro.

Silverio
§  Silverio (535-537), fue acusado de alta traición por Belisario de estar planeando con los godos la rendición de la ciudad  de Roma, lo que permitió a la emperatriz Teodora sentar a Vigilio, cercano a sus ideas monofisitas, en la sede papal. Silverio fue arrestado y despojado de las vestiduras pontificales en marzo de 537 y enviado al exilio en la ciudad de Patara  (Turquía). El obispo de Patara intercedió a su favor de Silverio ante el emperador Justiniano y logró que este anulara el destierro y le permitiera regresar a Italia para demostrar la falsedad de la acusación de traición. Una vez en Italia, fue recluido por orden de Teodora, en la isla de Palmarola donde falleció el 11 de noviembre de 537.

Martín I
§  Martín I (649-655), celebró el Concilio de Letrán en el que se condenó el monotelismo que el emperador bizantino Constante II quería imponer como solución de compromiso entre la ortodoxia cristiana y el monofisismo. Se condenó a la Ecthesis, decretada por el emperador Heraclio, al Typos de Constante, y se excomulgó a los patriarcas de Constantinopla Sergio I, Pirro I y Pablo II. Conocida la noticia el emperador Constante II ordenó a su representante en Italia, el exarca de Rávena, Teodoro Calíope, que tomase prisionero al Papa y lo trasladase a Constantinopla. Calíope, informó al clero de Roma que Martín I había sido depuesto como papa, obligando al propio pontífice a embarcar el 19 de junio de 653 con destino a Constantinopla, tras permanecer durante casi un año en la isla de Naxos. Juzgado de los cargos de herejía y enemigo del Estado, es condenado a muerte el 20 de diciembre de 654. El juicio, celebrado en el Hipódromo, fue una parodia en la que Martín I fue vejado e insultado, privado de sus vestiduras y cargado de cadenas. Tras tres meses de prisión, el emperador le conmutó la pena de muerte por la de exilio en Crimea, donde llegó, el 15 de mayo de 655, en una situación física tan deplorable debida al maltrato sufrido desde su detención, que falleció el 16 de septiembre de ese mismo año. Por este motivo se le considera mártir, el último Papa en testimoniar su fe de este modo. 

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