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lunes, 18 de febrero de 2013

Los Papas que renunciaron al Pontificado (II)


Época medieval:

Juan VIII
§  Constantino II (767),  tras la muerte del papa Pablo I, el duque de Nepi aprovecha para provocar una insurrección armada y proclamar como papa a su hermano, un laico que tomará el nombre de Constantino II. Al ser laico, fue ordenado antes de ser consagrado Papa, circunstancia nada inusual en la época, pero que será el motivo por el que un tribunal eclesiástico lo deponga el 6 de agosto de 768. Después de ser depuesto se le arrancaron los ojos y confinado a un monasterio, donde más adelante fallecería. Se designa como sucesor a un sacerdote romano llamado Felipe que renuncia al día siguiente. Considerado antipapa.

§  Juan VIII (872-882), según la mayoría de los historiadores modernos, murió el 16 de diciembre de 882. Sin embargo, según los Anales de Fulda, un conocido de Juan, quien trataba de apoderarse de sus tesoros, trató de envenenarle y al darse cuenta que la droga actuaba muy lentamente, lo mató golpeándolo en la cabeza con un martillo.

Esteban VI
§  Esteban VI (896-897), realizó un juicio al cadáver de su antecesor Formoso declarándolo culpable e invalidando su elección como Papa y anulando todas los actos y ordenaciones de su papado, lo que le permitió no poder ser acusado del mismo cargo que Formoso ya que, al declararse nula su ordenación como obispo, no infringió la norma que le impedía ocupar la diócesis de Roma. Sin embargo, se decidió que cuantos hubiesen recibido las sagradas órdenes de manos de Formoso habían de ser ordenados de nuevo. A continuación se despojó el cadáver de sus vestiduras, se le arrancaron de la mano los tres dedos y luego fue arrastrado por las calles de Roma y entre los aullidos del populacho fue arrojado al río Tíber tras ser quemado. El pueblo romano al conocer los hechos prendió a Esteban VI en el palacio laterano. Encarcelado, fue linchado y estrangulado el 14 de agosto de 897.
León V

§  León V (903), su breve pontificado duró sólo un mes al ser depuesto por su director espiritual, el cardenal Cristóbal, que lo recluyó en un monasterio donde fallecería, en septiembre, al parecer asesinado por la familia romana de los tusculanos, los mismos que mataron a Cristóbal (el antipapa) en mismo año. Su cuerpo fue quemado y las cenizas echadas en el Tíber.

Juan X
§  Juan X (914-928), fue el primer papa en la historia que se puso al frente de un ejército, logrando en la Batalla de Garigliano la derrota definitiva de los sarracenos. Cuando en 924 Berenguer I, último emperador del Sacro Imperio descendiente de Carlomagno, es asesinado, el cargo quedará vacante hasta que en 962 lo ocupe Otón I. Esto provocó también la vacante en el trono de Italia. Juan X decidió apoyar como sucesor a Hugo de Provenza lo que le supuso enfrentarse con Marozia, quien ordenó a su segundo marido Guido de Toscana dirigirse a Roma al frente de un ejército, deponer al Papa y encarcelarlo. Juan X falleció en prisión en mayo de 928, probablemente asfixiado con una almohada.
Esteban VII

§  Esteban VII (929-931), elegido al igual que sus predecesores gracias a la influencia de Marozia y su familia. Tras asesinar a Juan X Marozia confirió entonces el papado a León VI, quien murió seis meses y medio después en su puesto. Le sucedió Esteban VII, también por la influencia de Marozia y dominado por ésta durante. Falleció en febrero de 931 asesinado por Marozia.

Juan XI
§  Juan XI (931-935), fue elegido papa también gracias a las intrigas de Marozia, de quien era hijo ilegítimo. Es el último papa del periodo conocido como "pornocracía" ya que durante su pontificado, su madre cayó en desgracia y perdió todo el poder que había mantenido desde la elección como papa, en 904, de Sergio III, al casarse por tercera vez en 932 con el rey de Italia Hugo de Arlés lo que hizo rebelarse al conde Alberico el Joven, hijo del primer matrimonio de Marozia, quién expulsó de Roma a Hugo de Arlés y encarceló a su madre y a su hermanastro el papa Juan XI, en el castillo de San Angelo. Roma se convierte en un ducado independiente al mando de Alberico que dirigirá la política eclesiástica de la Iglesia durante los siguientes papados. Juan XI falleció recluido en diciembre de 935 asesinado por Alberico quien también asesinó a su madre.
Benedicto V

§  Benedicto V (964), fue elegido papa al morir Juan XII, por pueblo romano que optó por él obviando a León VIII, el protegido del emperador Otón I, que había sido impuesto por este cuando depuso a Juan XII. Al ser nombrado de Benedicto, el emperador retornó a Roma, donde el 23 de junio de 964, tras apresarlo, lo depuso al rango de diácono y lo desterró en Hamburgo, y  repuso en la silla de San Pedro a su protegido León. Murió, el 4 de julio de 966, en su exilio de Hamburgo donde se encontraba bajo la custodia Adaldag, el arzobispo de Bremen-Hamburgo. Fue enterrado en la catedral de Hamburgo aunque sus restos fueron trasladados a Roma bajo el reinado de Otón III.

Benedicto VI
§  Benedicto VI (973-974), fue capturado y encerrado en el castillo de Santángelo por un grupo de la nobleza encabezado por Crescencio y por el Diácono Bonifacio VII. Después de estar encerrado menos de dos meses fue estrangulado por orden de Crescencio, para evitar que fuera liberado por Sicco quien había sido enviado a Roma por el emperador Otón II.

Bonifacio VII. Antipapa
§  Bonifacio VII (984), ocupó el trono pontificio de forma ilegal en dos ocasiones, en 974 y entre 984 y 985. Fue considerado por sus coetáneos como un «monstruo». En su primera etapa sólo gobernó la Iglesia durante seis semanas, el tiempo que tardó el conde Sicco de Spoleto en llegar a Roma en calidad de representante del nuevo emperador Otón II y obligar a Bonifacio a huir de la ciudad y refugiarse en Constantinopla, donde se llevó consigo parte del tesoro de la Iglesia. No obstante en ese breve período hizo estrangular al papa legítimo, Benedicto VI. Tras su huida es elegido nuevo Papa Benedicto VII, quien excomulga al antipapa Bonifacio como una de sus primeras medidas. A la muerte de Otón II y ya que su sucesor, Otón III, tiene apenas tres años, regresa a Roma y con la complicidad de Crescencio II, hijo del citado Juan Crescencio, encarcela al papa que entonces regía los destinos de la Iglesia, Juan XIV, y vuelve a ocupar el solio pontificio casi durante un año. Bonifacio VII está considerado como el asesino de dos papas y falleció asesinado el 20 de julio de 985, siendo su cadáver mutilado y arrastrado por las calles romanas hasta terminar expuesto a los pies de la estatua de Constantino. Considerado antipapa.
Juan XIV

§  Juan XIV (983-984), es nombrado papa a la muerte de Benedicto VII por el emperador Otón II quien fallece a los pocos días del nombramiento del nuevo papa, y ante la minoría de edad de Otón III, el antipapa Bonifacio VII aprovechó el para regresar de su exilio de Constantinopla y ocupar por segunda vez, y de forma igualmente ilegítima, el trono de San Pedro y encarceló, en abril de 984, a Juan XIV en el Castillo Sant'Angelo donde falleció de hambre o, según otras versiones, envenenado, el 20 de agosto de 984.

Benedicto IX
§  Benedicto IX (1033-1045), fue papa en tres periodos, en un primer período de 1032 a 1044 siendo el papa más precoz de la historia ya que tenía 14 años cuando fue nombrado Obispo de Roma y fue expulsado de Roma por el capitán, Gerardo di Sasso que puso en su lugar al Obispo de Sabinia. En un segundo en el que expulsó a la fuerza a Silvestre III y fue reelecto el 10 de abril de 1045, pero en mayo, abdicó al vender, con el propósito de casarse, su cargo pontificio por 1500 libras de oro al Arcipreste Juan de Graciano, futuro papa Gregorio VI, y abandona Roma. Finalmente un tercer período en el Benedicto atacó Roma y fue aceptado por el clero y el pueblo para evitar tumultos y derramamientos de sangre y ser elegido por tercera vez el 8 de noviembre de 1047, sin embargo los Crescencios, enemigos históricos de su familia no lo aceptaron y estalló una guerra despiadada en la que Benedicto fue expulsado el 17 de julio de 1048, después de ocho meses y no cesó nunca de luchar por reconquistar del Papado. Más adelante se hizo monje de San Basilio en Grottaferrata donde murió el 18 de septiembre de 1055.
Gregorio VI

§  Gregorio VI (1045-1046), accedió al papado mediante el pago de 1500 libras de oro al papa Benedicto IX. No gozó de la confianza del rey Enrique III, lo que unido al hecho de que Benedicto IX trataba de recuperar el solio pontificio y que Silvestre III no había renunciado de forma explícita al mismo, decidió al rey a convocar un sínodo en Sutri, valiéndose de los poderes que le atribuía el Privilegium Othonis, en el cual depuso a Benedicto IX y a Silvestre III y obligó a abdicar a Gregorio VI quien fue desterrado a Colonia, con su secretario Hildebrando, donde falleció en noviembre de 1047.

Benedicto X. Antipapa
§  Benedicto X (1058-1059), fue elegido papa a la muerte de Esteban IX con el nombre de Benedicto X. Su elección no contó con la aprobación de todo el colegio cardenalicio ya que parte del mismo se opuso alegando que se había producido mediante precio (simonía), por lo que los disconformes se reunieron con el cardenal Hildebrando, futuro papa Gregorio VII, que no había participado en la elección y procedieron a elegir en la ciudad de Siena, en diciembre de 1058, como sucesor de Esteban IX al obispo de Florencia, Gerhard de Borgoña, adoptando el nombre de Nicolás II. Éste, camino de Roma, celebró en Sutri un sínodo en el que depuso y excomulgó a Benedicto X quien se vio obligado a huir aunque siguió reclamando sus derechos hasta que, tras varias derrotas militares de sus partidarios, se vio obligado a dejar de considerarse papa. Tras su renuncia fue encarcelado hasta su muerte de la que no se tiene noticia cierta, aunque los historiadores la fijan en 1073 o 1080. Considerado antipapa.
Juan XXI

§  Juan XXI (1276-1277), es, hasta el momento, el único papa portugués de la historia. Fue elegido en el cónclave reunido en Viterbo, como sucesor de Adriano V. Suavizó las estrictas reglas que el XIV Concilio Ecuménico había establecido para la celebración de los cónclaves. Falleció el 20 de mayo de 1277 ya que ocho días antes el Palacio Papal de Viterbo sufrió el derrumbe de su techumbre y lo hirió de muerte. Recibió sepultura en la catedral de Viterbo.

Celestino V
§  Celestino V (1294), fue elegido papa tras un periodo de dos años y tres meses en el que la silla de San Pedro permaneció vacante debido a la división del colegio cardenalicio en dos facciones encabezadas por las familias Colonna y Orsini, y coronado en Aquila e instaló su sede en Nápoles. tras cinco meses como pontífice, renunció voluntariamente a su trono para retornar a su vida de ermitaño. Diez días después de su renuncia se reunió el cónclave que, en un sólo día de deliberaciones eligió al cardenal Benedicto Caetani, quien tomó el nombre de Bonifacio VIII quien trasladó inmediatamente la sede papal a Roma ordenando a Celestino que lo acompañara, temeroso de que el pueblo napolitano, contrario a su elección, lo siguiera considerando como legítimo pontífice. En el trayecto Celestino logró escapar y refugiarse en su antigua celda del Monte Morrone hasta que, acosado por Bonifacio, intentó infructuosamente huir a Grecia, siendo detenido, sometido a juicio y encarcelado en la torre del Castel Fumone donde falleció el 19 de mayo de 1296 tras diez meses de confinamiento.

Grtagorio XII
§  Gregorio XII (1406-1414), fue elegido en un cónclave que,  con el propósito de poner fin al Cisma de Occidente, se impuso la condición de que el elegido dimitiría del papado si el papa de Avignon, Benedicto XIII, presentaba a su vez su renuncia. Ambos pontífices iniciaron conversaciones, pero la poca disponibilidad de ambos para solucionar el conflicto, hizo que no se resolviese nada. Los cardenales partidarios de ambos acordaron celebrar un Concilio en Pisa, en 1409, con el objetivo de deponer a ambos pontífices y elegir uno nuevo. Ambos papas fueron invitados pero ninguno de ellos hizo acto de presencia. El concilio depuso a los dos pontífices acusándolos de escándalo, de cismáticos, heréticos y perjuros; y un mes después eligió como nuevo papa a Alejandro V (antipapa). Ni Gregorio XII, ni Benedicto XIII, reconocieron la validez del concilio de Pisa al que acusaron de anticanónico al entender que sólo el Papa tenía potestad para convocar un sínodo. Por lo que Gregorio, convocó su propio concilio que, celebrado en la ciudad de Cividale del Friuli, declaró tanto a Benedicto XIII como a Alejandro V, cismáticos y devastadores de la Iglesia. En 1410 falleció Alejandro V y fue sucedido por Juan XXIII (antipapa) a quien el emperador del Sacro Imperio, Segismundo, convenció para que convocara un nuevo concilio que acabara con el cisma en el que tres papas se declaraban legítimos. El Concilio de Constanza se inició el 4 de noviembre de 1414, bajo la presidencia del antipapa Juan XXIII, acordándose un nuevo sistema de votaciones según la cual el Concilio se encontraba por encima del Papa, y este debía plegarse a las decisiones de aquél. El antipapa Juan XXIII que había convocado el concilio con la intención oculta de conseguir el apoyo de los participantes para ser nombrado único papa legítimo, ante la perspectiva de tener que acatar las decisiones conciliares intentó huir de Constanza, pero interceptado en su huida fue devuelto al concilio y obligado a abdicar el 29 de mayo de 1415. Por su parte el Papa Gregorio XII renunció voluntariamente el 4 de julio mediante una bula en la que además reconocía al concilio, por lo que el concilio de Constanza, convocado por un antipapa, es considerado válido por la Iglesia Católica. El segundo antipapa, Benedicto XIII, se negó en cambio a abdicar por lo que fue depuesto por el propio concilio dos años más tarde, el 26 de julio de 1417; tras lo cual se eligió un nuevo Papa, Martín V que fue reconocido por todos y que supuso el fin del Cisma de Occidente que había dividido la Iglesia durante casi cuarenta años. Gregorio XII falleció el 18 de octubre de 1417, ostentando el cargo de arzobispo de Porto y fue el último pontífice legítimo que renunció antes que Benedicto XVI. 




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