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sábado, 21 de diciembre de 2013

Zenón el Isauro (474-491), emperador único del Imperio Romano

Zenón el Isauro
A la muerte de León I en el 474, le sucedió su nieto León, un niño de seis años. León II  murió el mismo año que su abuelo, después de haberse asociado al Imperio a su padre, Zenón. En una ceremonia realizada en el Hipódromo el 9 de febrero de 474, con el consentimiento del Senado, se hizo efectivo dicho traspaso de poderes y Zenón se hizo cargo de la regencia. La misma noche del fallecimiento de su hijo León II, el 17 de noviembre de 474, asumió el gobierno del Imperio.

Bajo éste, a la antigua influencia germánica sustituyó en la corte otra nueva influencia bárbara, la de los isáuricos, raza salvaje a la que pertenecía el emperador por su origen. Los isáuricos ocupaban los mejores puestos y las dignidades más elevadas de la capital. Pero pronto advirtió Zenón que entre sus propios compatriotas había conjuraciones contra él, y, dando muestras de gran decisión, ahogó la revuelta en las montañas de la misma Isauria, donde hizo demoler la mayoría de las fortalezas. Sin embargo, la influencia isaúrica en el Imperio persistió hasta la muerte de Zenón.

Monedas de Zenón
En el año 460 el emperador León I sustituyó a los mercenarios germanos de su ejército por tropas isaurias que eran tan mal vistas por la población civil como los recién expulsados. Entra esas nuevas huestes se encontraba Tarasicodissa, parece ser que éste era su nombre original, hijo de un notable guerrillero de su tierra, quien protagonizó un rápido ascenso merced a su talento. En el 466 logró desenmasca­rar y poner fin a una conspiración que pretendía atentar contra León I lo que le sirvió para ganarse la confianza del emperador y para entrar a formar parte de su círculo de confianza. Dos años des­pués ascendió a magister militum y se casó con la hija de León, Ariadna. Seis años después, aban­donadas ya sus campañas militares y plenamente asentado en la familia Real, alcanzó el imperio.

El ostrogodo Odoacro
La época de Zenón fue señalada en Italia por graves acontecimientos. En la segunda mitad del siglo V, la influencia de los jefes de las compañías germánicas había crecido mucho. Llegó el momento en que pudieron hacer y deshacer a su albedrío emperadores de Occidente. En 476, uno de esos jefes bárbaros, Odoacro, derrocó al último emperador de Occidente, el joven Rómulo Augústulo, y se apoderó del trono de Italia. No obstante, quiso legitimar su nombramiento y, en nombre del Senado romano, envió una embajada a Zenón, asegurándole que Italia no necesitaba un monarca distinto y que su emperador debía ser Zenón. Al mismo tiempo, Odoacro pedía a Zenón que le confiriese la dignidad de patricio romano, dándole, por delegación, el gobierno de Italia. La petición fue otorgada y Odoacro se convirtió en legítimo señor de Italia. Hasta hace cierto tiempo, se ha considerado el año 476 como el de la caída del Imperio romano de Occidente, pero esto es falso, porque en el siglo V no existía aún un Imperio romano de Occidente diferente al de Oriente. Había habido, como antes, un Imperio romano gobernado por dos emperadores, uno en la zona occidental y otro en la oriental. En el año 476 hallamos que sólo hubo un emperador: Zenón, el de la “pars orientalis”.


El Imperio en época de Zenón

Odoacro, dueño de Italia, se conducía de una manera cada vez más independiente. Zenón no lo ignoraba, pero se limitó castigarle por medio de los ostrogodos. Éstos, a partir de la disgregación del Imperio de Atila, vivían en Panonia, desde donde, conducidos por su rey Teodorico, ejecutaban incursiones devastadoras en la península balcánica, amenazando la misma capital del Imperio. Zenón logró desviar la atención de Teodorico hacia las ricas provincias de Italia. Así daba dos golpes a la vez, desembarazándose de sus peligrosos enemigos del norte y resolviendo, con ayuda de una fuerza extranjera, las dificultades suscitadas por el indeseable gobernador de Italia. En cualquier caso, Teodorico era menos peligroso en Italia que en los Balcanes.
Monedas de Aelia Verina

Teodorico marchó sobre Italia, batió a Odoacro, se apoderó de Ravena, principal plaza fuerte del vencido, y, a la muerte de Zenón, fundó en la península itálica un reino ostrogodo con capital en la misma Ravena. La península balcánica se había desembarazado definitivamente de los ostrogodos.
Algunos historiadores han considerado a Zenón como un emperador impopular y cobarde, aunque hoy esta apreciación puede ser bastante discutible, ya que su gobierno estuvo envuelto en la vorágine en que se vio sumergido el Imperio Romano, con las fronteras presionadas por los pueblos barbaros y la difícil situación entre el oriente y el occidente.

Zenón, debido a su impopularidad sufrió  multitud de conspiraciones, la principal fue llevada a cabo por su suegra Aelia Verina, viuda de León I, en enero de 475, recién tomado el poder y el emperador abandona Constantinopla y se instala en su tierra natal.

Basilisco el usurpador (475-476)
Monedas de Basilisco el usurpador
El Senado nombró emperador al hermano de Aelia Verina. La primera acción que realizó Basilisco al alcanzar el poder fue eliminar a, Patricio, amante de Aelia Verina y aspirante frustrado al trono imperial, para evitar una conspiración de éste. Esta muerte irritó a Aelia Verina que de inme­diato, clamando venganza, volvió a conspirar para traer de vuelta a Constantinopla a Zenón.
Para ello, el chambelán Illos, consejero y hombre de confianza de Zenón, marcha junto al emperador hacia Constantinopla dispuestos a dar batalla a los partidarios de Basilisco. Éste, acorralado, se rindió sin lucha a Zenón en agosto de 476. Basilisco sólo reinó veinte meses pero logró hacerse aún más impopular que su predecesor debido, especialmente, a su política religiosa puesto que favoreció abiertamente el monofisi­tismo, una corriente herética del cristianismo.

La reinstauración de Zenón (476-491)
Corte de Zenón
De nuevo en el poder, Zenón ordenó que Basilisco fuera deportado a Capa­docia y allí decapitado. Su mujer e hijos corrieron la misma suerte. Aelia Verina odiaba profundamente a Illos e intentó asesinarlo en varias ocasiones, hasta que el emperador la envió a Tarso para internarla en un convento. Aun así, siguió conspirando contra el emperador y convenció a su otro yerno, Marciano, a dar un golpe de estado que fracasó y fue enviado por Zenón a la capadocia como sacerdote.
Al final Illos se unió a Aelia Verina para conspirar contra Zenón quien tuvo que recurrir al auxilio de los ostrogodos que finalmente les derrotaron. Aelia Verina murió en el sitio de Cherris, donde se habían refugiado tras la derrota, e Illos fue capturado y decapitado. A partir de entonces se logró la paz y estabilidad entre los ostrogodos y Zenón reinó sin mayores problemas hasta su muerte en un ataque de epilepsia el 9 de Abril de 491, tras reinar durante 17 años y 2 meses.

El Patriarca de Constantinopla Acacio
El principal problema interior durante el reinado de Zenón fue el religioso, que siguió provocando trastornos en todo el Imperio, a causa de las diversas corrientes nacidas en la Iglesia. Egipto, Siria, parte de Palestina y del Asia Menor, seguían firmemente adeptas del monofisismo. La rigurosa política ortodoxa de los dos predecesores de Zenón no había sido aprobada en las provincias orientales. Los jefes de la Iglesia se daban perfecta cuenta de la gravedad de la situación, y el patriarca de Constantinopla, Acacio —que al principio alabara las decisiones del concilio de Calcedonia— así como el patriarca de Alejandría, Pedro Mongo, sentíanse muy deseosos de hallar una salida conciliadora a una situación tan difícil. Propusieron, pues, a Zenón hacer un esfuerzo para reconciliar a los adversarios mediante concesiones recíprocas. Zenón, aceptando la propuesta, publicó el 482 el Edicto de Unión o Henótico, que fue dirigido a las iglesias de la jurisdicción del patriarca de Alejandría. El fin principal del edicto era no ofender a los ortodoxos ni a los monofisistas sobre la cuestión de la unión en Jesucristo de las dos naturalezas, divina y humana. El Henótico parecía en principio tender a una unión con los disidentes pero al final no satisfizo ni a los ortodoxos ni a los monofisistas. Los primeros no podían aceptar las concesiones hechas a los monofisístas y los otros consideraban éstas como insuficientes, con ello, el Henótico aportó nuevas complicaciones a la vida religiosa de Bizancio, aumentando el número de las sectas.


Zenón no ha pasado a la historia como uno de los emperadores de mayor importancia. Si bien es verdad que le tocó vivir en un momento convulso sus soluciones no fueron del todo acertadas. Pese a haber sido un militar de éxito en su juventud su imperio se caracterizó por una total inoperancia militar. Tenía un ejército mercenario, débil y levantisco por lo que, tuvo que basar su política en la diplomacia. Sus contactos políticos con los bárbaros fueron ventajosos para aquellos ya que no les reclamó ni uno sólo de los territorios perdidos. Su política interna fue mejor de lo que se nos ha hecho ver, no ejerció una presión fiscal demasiado elevada sobre el pueblo y  fue capaz de administrar los recursos del Imperio de modo que lo dejó considerablemente más fuerte tras su muerte.

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