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miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Conflicto de Kosovo (I)

A partir de hoy voy a tratar de explicar brevemente el conflicto de Kosovo, último de los conflictos armados producidos en Europa, a finales del siglo XX y comienzos del XXI, y que ha seguido la línea de los producidos en la Ex‑Yugoslavia en el último cuarto del siglo pasado. En unos pocos artículos intentaré explicarlo de una manera breve y clara para que todos puedan tener una idea de lo ocurrido en el corazón de los Balcanes, muy cerca de nosotros.

El conflicto en Kosovo, reúne todas las premisas de los conflictos de fractura entre grupos de diferentes etnias y creencias religiosas y sigue la línea de lo sucedido anteriormente en las guerras que produjeron la desmembración Yugoeslava. Los Balcanes siempre ha sido la zona más caliente de Europa, en ella han comenzado siempre los grandes conflictos y a fe que hacen gala de ello. La lucha por la independencia ha sido la constante de estos territorios, primero fueron Eslovenia y Croacia, luego Macedonia y Bosnia y, por último, el conflicto se centra en el propio corazón de Serbia, en Kosovo. Estas guerras se han caracterizado por el intento, por ambas partes, de expulsar al contrario recurriendo a todo tipo de atrocidades para justificar sus acciones. Ambos bandos cometieron masacres, actos terroristas, violaciones, torturas, limpieza étnica y se por ello se han cometido genocidios y se han producido unas altas cifras de refugiados.

El conflicto bélico producido en Kosovo no ha estado exento de lo expuesto antes para los conflictos de la Ex‑Yugoslavia y en él se han cometido las mismas atrocidades por parte de los contendientes. Confiemos en que éste haya sido el último conflicto armado que se produce en Europa y que, a partir de ahora, la intransigencia y la intolerancia de paso al respeto, la tolerancia y la cordura.

BREVE HISTORIA DE KOSOVO. (I)

La historia de Kosovo es una historia sangrienta, con sucesivos episodios de expulsiones masivas y atrocidades cometidas en un territorio con una superficie de 10.887 km2 aproximadamente, similar a la de la Comunidad de Madrid, y con una población estimada, en 2005, de 2,5 millones. Los protagonistas pertenecen a dos comunidades, albano‑kosovar y serbo‑kosovar, que se han disputado la hegemonía desde los albores de la historia.

Los albaneses se proclaman descendientes de los ilirios, uno de los pueblos asentados en los Balcanes desde la antigüedad.

Durante el siglo VI antes de Cristo, los griegos fundaron establecimientos comerciales a lo largo de la costa adriática, pero la influencia griega fue escasa. Las acusaciones griegas de que los ilirios estaban dificultando el comercio y saqueando las ciudades costeras, precipitaron la intervención de Roma a partir del año 229 a.C. La dominación romana impuso el orden en la región aunque no consiguió una total uniformidad cultural.

En el siglo XIV Albania fue conquistada por los serbios; los albaneses huyeron hacia el sur o se refugiaron en las montañas. Poco después la zona fue conquistada por los turcos y a pesar de que la mayoría de los albaneses eran católicos, tras la conquista otomana se convirtieron al Islam como forma de ganar influencia económica y social.

A final del siglo XVIII, los albaneses detentaban importantes puestos en la administración otomana y en el ejército.

Ya en 1926 se acordó una frontera entre Albania y Yugoslavia, que separaba a medio millón de albaneses de Kosovo y Macedonia de lo que percibían como su patria. Bajo el dominio de Serbia, los albaneses no tenían representación en la administración local ni posibilidad de impartir la enseñanza o publicar libros en su lengua. Durante la época de Tito las demandas independentistas de los albano‑kosovares causaron numerosas tensiones.

A partir de 1968 se permitió a los albaneses el uso de la bandera nacional de Albania y la enseñanza y el uso de la lengua albanesa. Esto hizo que se importaran libros de texto y profesores desde Albania. Además el conocimiento de una lengua oficial —serbo-croata, esloveno o macedonio— dejó de ser obligatorio, lo que hizo que la juventud albanesa empezara a hablar solo en la lengua materna. En los años setenta aparecieron varios grupos nacionalistas.

En 1974 la Constitución yugoslava liberó a Kosovo del control político directo de Serbia, constituyéndose en provincia autónoma con rango federal. En los años 80 la situación en Kosovo se agravó. El apoyo de Albania a la causa de la independencia era cada vez más claro, las repúblicas más ricas de la federación criticaban el coste de las cuantiosas inversiones que se hacían en Kosovo para mejorar su situación económica y el nacionalismo radical amenazaba con contagiar a otros miembros de la federación.

En 1989 llegó al poder en Serbia Slobodan Milosevic quien consideraba a Kosovo como el “corazón de Serbia” y reformó la Constitución recortando las competencias de Kosovo.

Durante siglos los albaneses de Kosovo han vivido en familias extensas de 70 a 100 miembros dirigidas por un patriarca. Aunque esta estructura familiar se erosionó a partir de la segunda guerra mundial, todavía es posible encontrar en las zonas rurales familias extensas de 20 a 40 miembros viviendo dentro de recintos cerrados y donde rige un código feudal, El Kanun, código legislativo albanés trasmitido de generación en generación, que justifica la venganza entre clanes y de donde emanan actualmente muchos episodios de violencia criminal.

La alta tasa de natalidad de los albaneses de Kosovo —la más alta de Europa— ha presionado sobre una sociedad con una economía poco desarrollada, deprimiendo aún más el nivel de vida de la población. Las cifras de analfabetismo y paro son también muy altas. La población estudiantil de medio millón de personas y con malas perspectivas de futuro puede ser fácilmente manipulada para promover disturbios políticos.

En la actualidad, el 70% de los albaneses son musulmanes y alrededor de un 10% son católicos. Hasta la muerte de Tito, en 1980, el Estado practicaba una política contraria a todo lo relacionado con la religión. Así, los ciudadanos que manifestaban abiertamente la práctica de un credo religioso, eran normalmente relegados a puestos de trabajo de poca consideración social y bajas remuneraciones. La consecuencia del largo período de régimen comunista ha sido un nivel bajo de práctica religiosa.

Foto: Mapa físico de Kosovo.

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